martes, 29 de julio de 2014

Martes 2 septiembre 2014, Por todos los fieles difuntos, Misa de difuntos.

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

La celebración en común


20. La Liturgia de las Horas, como las demás acciones litúrgicas, no es una acción privada, sino que pertenece a todo el cuerpo de la Iglesia, lo manifiesta e influye en él [108: Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 26.]. Su celebración eclesial alcanza el mayor esplendor, y por lo mismo es recomendable en grado sumo, cuando con su obispo, rodeado de los presbíteros y ministros [109: Cf. ibid., núm. 41.] la realiza una Iglesia particular, “en que verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo, que es una, santa, católica y apostólica” [110: Concilio Vaticano II, Decreto Christus Dominus,, sobre el deber pastoral de los obispos en la Iglesia, núm. 11.]. Esta celebración, incluso cuando, ausente el obispo, la realiza el cabildo de canónigos u otros presbíteros, téngase siempre de forma que responda de veras a la hora del día y, en lo posible, con participación del pueblo. Lo cual vale también para los cabildos colegiales.

21. Allí donde sea posible, celebrarán también las Ho ras principales, comunitariamente y en la iglesia, las otras asambleas de fieles que “en cierto modo representan a la iglesia visible constituida por todo el orbe de la tierra”[111: Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 42; cf. Decreto Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los seglares, núm. 10.]. Entre ellas ocupan lugar eminente las parroquias, que son como células de la diócesis, constituidas localmente bajo un pastor que hace las veces del obispo.

22. Por tanto, cuando los fieles son convocados y se reúnen para la Liturgia de las Horas, uniendo sus corazones y sus voces, visibilizan a la Iglesia, que celebra el misterio de Cristo [112: Cf. Concilio Vaticano 11, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núms. 26 y 84.].

CALENDARIO

2
MARTES DE LA XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. IV.
- 1Cor 2, 10b-16. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios; en cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo.
- Sal 144. R. El Señor es justo en todos sus caminos.
- Lc 4, 31-37. Sé quién eres: el Santo de Dios.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 3 de septiembre, pág. 530.
CALENDARIOS: Palencia: San Antolín, mártir (S).
Tudela: Dedicación de la Iglesia Catedral: Catedral (S). Diócesis (F).
HH. de las Escuelas Cristianas: Beato Salomón Leclerk, religioso mártir (MO).
Mínimos: Beatos Carlos y Ludovico Hurtrel, mártires (MO).
Paúles e Hijas de la Caridad: Beatos José Luis François, Juan Gruyer y Pedro Renato Rogué, mártires (MO).
TOR: Beato Severino Guirault, presbítero, y compañeros mártires (MO).
Unión de Nuestra Señora de la Caridad: Beatos Francisco, Luis Hebert y compañeros mártires (MO).
Pamplona: Beato Francisco Dardán, presbítero, y compañeros mártires (ML).
Dominicos: Beato Guala de Bérgamo, obispo (ML).
OFM Cap.: Beato Apolinar Morel de Posat y compañeros mártires (ML).
OFM Conv.: Beato Juan Francisco Burté, presbítero, y compañeros mártires (ML).
Coria-Cáceres: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francisco Cerro Cháves, obispo (2007).

TEXTOS MISA

D) Por varios o por todos los difuntos B. PRO PLURIBUS VEL PRO OMNIBUS DEFUNCTIS. 2.
Antífona de entrada Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Antiphona ad introitum Jn 3,16
Sic Deus diléxit mundum, ut Fílium suum Unigénitum daret; ut omnis qui credit in ipsum, non péreat, sed hábeat vitam aetérnam.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, vida de los mortales y gozo de los santos, escucha nuestra oración en favor de tus hijos [N. y N.]; líbralos de las cadenas de la muerte y admítelos en las alegrías eternas de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, vita mortálium et exsultátio Sanctórum, te súpplices exorámus pro fámulis tuis (N. et N.), ut, mortalitátis néxibus expedíti, regnum tuum in glória possídeant sempitérna. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios; en cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, l0b-16

Hermanos:
El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Pues, lo mismo, lo íntimo de Dios lo conoce sólo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos.
Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu. En cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo, mientras él no está sujeto al juicio de nadie. «¿Quién conoce la mente del Señor para poder instruirlo? » Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 144, 8-9. 10-11. 12-13ab. 13cd-14
R.
El Señor es justo en todos sus caminos. Iustus est Dominus in ómnibus viis suis.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.
El Señor es justo en todos sus caminos. Iustus est Dominus in ómnibus viis suis.

Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R.
El Señor es justo en todos sus caminos. Iustus est Dominus in ómnibus viis suis.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R.
El Señor es justo en todos sus caminos. Iustus est Dominus in ómnibus viis suis.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.
El Señor es justo en todos sus caminos. Iustus est Dominus in ómnibus viis suis.

ALELUYA
Lc 7, 16
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. Prophéta magnus surréxit in nobis, et Deus visitávit plebem suam.

EVANGELIO
Sé quien eres: el Santo de Dios

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente.
Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenla un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces:
-«¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús le intimó:
-«¡Cierra la boca y sal!»
El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño.
Todos comentaban estupefactos:
-«¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.»
Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Ambrosio (Catena aurea)
Dice que las obras de la divina medicina comenzaron el sábado, para enseñarnos que la nueva creación comienza donde la antigua había concluido; mostrando así que el Hijo de Dios no está sometido a la ley, sino sobre la ley, desde el principio. Oportunamente empezó a obrar prodigios en sábado para manifestar que El era el Creador, que había dado principio a todas las cosas, y que ahora continuaba la obra que El mismo había empezado; como si un obrero se propone renovar una casa, no empieza por los cimientos, sino por las partes superiores, de manera que comience por donde antes había concluido. Además empieza por las obras menores para llegar a las más grandes. Los santos pueden librar también del demonio (pero en nombre del Señor), mas sólo pertenece al poder de Dios mandar a los muertos que resuciten. 

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VII
295. Oremos al Señor, Dios de nuestros padres, para que nos escuche y tenga piedad de nosotros.
- Por la unidad y la libertad de la santa Iglesia católica y apostólica. Roguemos al Señor.
- Por la vida, el ministerio y la salud de nuestro Padre el papa N. y de nuestro obispo N., y por el pueblo y el clero que ama a Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la paz y el progreso de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por el perdón de nuestros pecados y la liberación de toda violencia, división y peligro. Roguemos al Señor.
- Por esta comunidad, congregada en el nombre de Jesucristo, y por cuantos no han podido venir a esta celebración. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que escuches nuestras oraciones y derrames sobre nosotros la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, en tu bondad, las ofrendas que te presentamos por tus siervos N. y N. y por todos los que descansan en Cristo, para que, rotos los lazos de la muerte, por la eficacia de este sacrificio, merezcan alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Pro fámulis tuis (N. et N.) et ómnibus in Christo dormiéntibus hóstiam, Dómine, súscipe benígnus oblátam, ut, per hoc sacrifícium singuláre vínculis mortis exúti, vitam mereántur aetérnam. Per Christum.
PREFACIO II DE DIFUNTOS
Cristo ha muerto para nuestra vida
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque él aceptó la muerte, uno por todos, para librarnos del morir eterno; es más, quiso entregar su vida para que todos tuviéramos vida eterna.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE DEFUNCTIS
Christus mortuus est pro vita nostra
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Ipse enim mortem unus accépit, ne omnes nos morerémur; immo unus mori dignátus est, ut omnes tibi perpétuo viverémus.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Flp 3, 20-21
Aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso.
Antiphona ad communionem Ph 3,20-21
Salvatórem exspectámus Dóminum nostrum Iesum Christum, qui reformábit corpus humilitátis nostrae configurátum córpori claritátis suae.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Dios todopoderoso, que la celebración de esta eucaristía nos sirva a nosotros de salvación, y a los difuntos, que hoy hemos recordado, les alcance la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Divína participántes mystéria, quaesumus, omnípotens Deus, ut haec éadem nobis profíciant ad salútem, et animábus famulórum tuórum, pro quibus tuam deprecámur cleméntiam, prosint ad véniam. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 3 de septiembre
M
emoria de san Gregorio I Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Arregló problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los cuidados espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo (604).
2. Conmemoración de santa Febe, sierva del Señor entre los fieles de Cencreas (Corinto), que atendió a san Pablo y a otros muchos, según escribe el propio apóstol en la carta a los Romanos [16, 1-2].
3. En Nicomedia, de Bitinia (hoy Turquía), santa Basilisa, virgen y mártir (s. IV).
4. En Córdoba, en la Hispania Bética, san Sandalio, mártir (c. s. IV).
5. En Toul, en la Galia Bélgica (hoy Francia), san Mansueto, primer obispo de esta ciudad (s. IV).
6. En el monte Titano, cerca de Rímini, en la Flaminia, san Marino, diácono y anacoreta, portador al pueblo gentil del Evangelio y de la libertad de Cristo (s. IV/V).
7*. En Hibernia (hoy Irlanda), san Macanisio, obispo (514).
8. En Milán, de la Lombardía, san Auxano (c. 589).
9*. En la antigua ciudad de Caudium (hoy Montesarchio), en la Campania, san Vitaliano, obispo (s. VII).
10*. En el monasterio de Stavelot, en Brabante, san Rimagilo, obispo y abad, quien, además del monasterio de Solignac, en Limoges, fundó otros dos: el de Stavelot y el de Malmedy, en la soledad boscosa de Ardennes (c. 671-679).
11. En la isla de Lérins, en la Provenza, san Aigulfo, abad, y compañeros, monjes, que, según tradición, sufrieron el martirio durante una incursión sarracena (c. 675).
12*. En Sées, de Neustria, san Crodogango, obispo y mártir (s. VIII).
13*. En el lugar de Astino, en Val Camonica, de la región lombarda, beato Guala, de la Orden de Predicadores, obispo de Brescia, quien luchó prudente y esforzadamente por la paz de la Iglesia y el bien común, sufriendo el destierro en tiempo del emperador Federico II (1244).
14*. En Nagasaki, en Japón, beatos Bartolomé Gutiérrez, presbítero, de la Orden de Ermitaños de San Agustín, y cinco compañeros (Son sus nombres: beatos presbíteros Vicente Carvalho y Francisco Terrero, de la Orden de Ermitaños de San Agustín; Antonio Ishida, de la Compañía de Jesús; Jerónimo Jo; y Gabriel de la Magdalena, religioso de la Orden de los Hermanos Menores), mártires, quienes, por odio a la fe cristiana, fueron sumergidos todos ellos en aguas sulfúreas hirviendo y después arrojados al fuego (1632).
15*. En Piacenza, en la región de Emilia, en Italia, beata Brígida de Jesús Morello, que, después de enviudar, se consagró a Dios, afanándose en obras de penitencia y caridad, y fundando la Congregación de Hermanas Ursulinas de María Inmaculada, dedicadas a la educación cristiana de la juventud femenina (1679).
16*. En París, en Francia, pasión de los beatos Andrés Abel Alricy, presbítero, más setenta y un compañeros (Estos son sus nombres: beatos René María Andrieux, Pedro Pablo Balzac, Juan Francisco María Benoît o Vourlat, Miguel Andrés Silvestre Binard, Nicolás Bize, Pedro Bonzé, Pedro Briquet, Pedro Brisse, Carlos Carnus, Beltrán Antonio de Caupenne, Jacobo Dufour, Dionisio Claudio Duval, José Falcoz, Gilberto Juan Fautrel, Filiberto Fougère, Pedro Juan Garrigues, Nicolás Gaudreau, Esteban Miguel Gillet, Jorge Jerónimo Giroust, José María Gros, Pedro Guérin du Rocher, Roberto Francisco Guérin du Rocher, Ivón Andrés Guillon de Keranrun, Julián Francisco Hédouin, Pedro Francisco Hénocq, Eligio [Eloy] Herque o du Roule, Pedro Ludovico Joret, Jacobo de la Lande, Egidio [Gil] Ludovico Sinforiano Lanchon, Ludovico Juan Mateo Lanier, Juan José de Lavèze-Belay, Miguel Leber, Pedro Florencio Leclercq, Juan Carlos Legrand, Juan Pedro Le Laisant, Julián Le Laisant, Juan Lemaître, Juan Tomás Leroy, Martín Francisco Alejo Loublier, Claudio Ludovico Marmotant de Savigny, Claudio Silvano Mayneaud de Bizefranc, Enrique Juan Millet, Francisco José Monnier, María Francisco Mouffle, José Ludovico Oviefre, Juan Miguel Philippot,, Jacobo Rabé, Pedro Roberto Régnet, Ivón Juan Pedro Rey de Kervizic, Nicolás Claudio Roussel, Pedro Saint-James, Jacobo Ludovico Schmid, Juan Antonio Seconds, Pedro Jacobo de Turménies, René José Urvoy, Nicolás María Verron, Carlos Víctor Véret, todos presbíteros; además, Juan Carlos María Bernard du Cornillet, canónigo de la abadía de San Víctor de París; Juan Francisco Bonnel de Pradel y Claudio Pons, canónigos de la abadía de Santa Genoveva de París; Juan Carlos Caron, Nicolás Colin, Ludovico José François y Juan Enrique Gruyer, de la Congregación de la Misión; Claudio Bochot y Eustaquio Félix, de la Congregación de Padres de la Doctrina Cristiana; Cosme (Juan Pedro) Duval, de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos; Pedro Claudio Pottier, de la Compañía de Jesús y María; y Sebastián Desbrielles, maestro de escuela en París, Ludovico Francisco Rigot y Juan Antonio José de Villette), mártires, la mayoría presbíteros, todos los cuales, tras ser recluidos en el Seminario de San Fermín a modo de cárcel, y después de vivir una matanza el día anterior, fueron asesinados por odio a la Iglesia (1792).
17*. También en París, el mismo día y año, beatos mártires Juan Bautista Bottex, Miguel María Francisco de la Gardettte, Francisco Jacinto le Livec de Trésurin, quienes sufriendo similar situación en la cárcel de La Force, donde murieron martirizados por su fe en Cristo (1792).
18. En Seúl, de Corea, pasión de los santos Juan Pak Hu-jae y cinco compañeras (Sus nombres: santas María Pak Kun-a-gi Hui-sun, hermana de santa Lucía Pak Huisun; Bárbara Kwon-hui, esposa de san Agustín Yi Kwang-hon; Bárbara Yi Chong-hui; María Yi Yon-hui, esposa de san Damián Nam Myong-hyog; e Inés Kim Hyo-ju), mártires, que, por el hecho de ser cristianos, en tiempo de persecución fueron llevados ante el tribunal de criminales y, después de sufrir crueles suplicios a causa de su fe, murieron al fin degollados (1839).

lunes, 28 de julio de 2014

Lunes 1 septiembre 2014, De la Santísima Trinidad, Misa votiva.

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

Cumbre y fuente de la acción pastoral


18. Por consiguiente, los que toman parte en la Liturgia de las Horas, contribuyen de modo misterioso y profundo al crecimiento del pueblo de Dios [98: Cf. Concilio Vaticano II, DecretoPerfectae caritatis, sobre la adecuada renovación de la vida religiosa, núm. 7.], ya que las tareas apostólicas se ordenan “a que todos; una vez hechos hijos de Dios por la fe y por el bautismo, se reúnan, alaben a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor” [99: Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia, núm. 10.].
De este modo, los fieles expresan en su vida y manifiestan a los otros “el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia, que tiene como propiedad el ser... visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina” [100: Ibid., núm. 2.].
A su vez, las lecturas y oraciones de la Liturgia de las Horas constituyen un manantial de vida cristiana. Esta se nutre de la mesa de la sagrada Escritura y de las palabras de los santos, y se robustece con las plegarias. Pues sólo el Señor, sin el cual nada podemos hacer [101: Cf. Jn 15, 5.], y a quien acudimos con nuestros ruegos, puede dar a nuestras obras la eficacia y el incremento [102: Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 86.], para que diariamente seamos edificados como morada de Dios por el Espíritu [103: Cf. Ef 2, 21-22.], hasta que lleguemos a la medida de Cristo en su plenitud [104: Cf. Ef 4, 13.], y redoblemos las energías para llevar la buena nueva de Cristo a los que están fuera [105; Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 2.].

Que la mente concuerde con la voz

19. Para que se adueñe de esta oración cada uno de los que en ella participan, para que sea manantial de piedad y de múltiples gracias divinas, y nutra, al mismo tiempo, la oración personal y la acción apostólica, conviene que la celebración sea digna, atenta y devota, de forma que la mente concuerde con la, voz [106: Cf. ibid., núm. 90; S. Benito, Regula monasteriorum, cap. 19.]. Muéstrense todos diligentes en cooperar con la gracia divina, para que ésta no caiga en el vacío. Buscando a Cristo y penetrando cada vez más por la oración en su misterio [107: Cf. Concilio Vaticano II, Decreto Presbyterorum ordinis, sobre el ministerio y la vida de los presbíteros, núm. 14; Decreto Optatam totius, sobre la formación sacerdotal, núm. 8.], alaben a Dios y eleven súplicas con los mismos sentimientos con que oraba el divino Redentor.

CALENDARIO

SEPTIEMBRE
1
LUNES DE LA XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. IV.
- 1Cor 2, 1-5. Os anuncié el misterio de Cristo crucificado.
- Sal 118. R. ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!
- Lc 4, 16-30. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres... Ningún profeta es bien mirado en su tierra.

Liturgia de las Horas: oficio feria.

Martirologio: elogs. del 2 de septiembre, pág. 528.
CALENDARIOS: Cartagena: Dedicación de la propia Iglesia (S).
Valencia: Nuestra Señora de los Ángeles del Puig (F). Mercedarios: (MO).
Albacete: San Vicente y san Leto, mártires (MO).
Astorga y Galicia: San Gil de Casaio, ermitaño (MO).
Carmelitas Descalzos: Santa Teresa Margarita Redi del Sagrado Corazón (MO). Carmelitas: (ML).
Mínimos: Beatos Tomás y Juan Felton, mártires (MO).
Monjas Servitas: Beata Juana de Florencia, virgen (MO). Servitas: (ML).
Lleida: San Licerio, obispo (ML).
Barcelona y San Feliu de Llobregat: Beato Josep Samsó Elías, presbítero y mártir (ML).

TEXTOS MISA

DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. DE SANCTISSIMA TRINITATE.
Antífona de entrada
Bendito sea Dios Padre, y su Hijo unigénito, y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros.
Ant. ad introitum
Benedíctus sit Deus Pater, Unigenitúsque Dei Fílius, Sanctus quoque Spíritus, quia fecit nobíscum misericórdiam suam.
Oración colecta
Dios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio, concédenos profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su Unidad todopoderosa. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus Pater, qui, Verbum veritátis et Spíritum sanctificatiónis mittens in mundum, admirábile mystérium tuum homínibus declárasti, da nobis, in confessióne verae fídei, aetérnae glóriam Trinitátis agnóscere, et Unitátem adoráre in poténtia maiestátis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Os anuncié el misterio de Cristo crucificado

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2,1-5

Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.
Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102
R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

¡Cuánto amo tu voluntad:
todo el día estoy meditando. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Tu mandato me hace más sabio que mis enemigos,
siempre me acompaña. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Soy más docto que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

ALELUYA
Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres. Spíritus Dómini super me, evangelizáre paupéribus misti me.

EVANGELIO
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres...Ningún profeta es bien mirado en su tierra

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 16-30
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista;
para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: -«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: -«¿No es éste el hijo de José?» Y Jesús les dijo:
-«Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo Y'; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
Y añadió:
-«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel habla muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos habla en Israel en tiempos de] profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 2
Lucas pone al comienzo de su descripción del camino de Jesús el rechazo que sufrió en Nazaret (cf. Lc 4, 16-29). Jesús anuncia que la promesa de Isaías de un año de gracia del Señor se ha cumplido: «Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos...» (Lc 4, 18). Pero a causa de su pretensión, sus conciudadanos se pusieron furiosos enseguida y lo expulsaron fuera de la ciudad: «Lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo» (Lc 4, 29). Precisamente con el mensaje de gracia que Jesús trae se inaugura la perspectiva de la cruz. Lucas, que ha redactado con gran cuidado su Evangelio, ha puesto muy conscientemente esta escena como una especie de título para toda la obra de Jesús.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VI
294. Pidamos, hermanos, a Dios nuestro Padre, e cuyas manos están los destinos del universo, que escuche las oraciones de su pueblo.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea fiel a la voluntad de Cristo y se purifique de sus faltas y debilidades. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan las naciones: para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir y progresar en justicia, en paz y en libertad. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los afligidos, por los enfermos y los moribundos, y por todos los que sufren: para que encuentren el consuelo y la salud. Roguemos al Señor.
- Por todos los que estamos aquí reunidos: para que perseveremos en la verdadera fe y crezcamos siempre en la caridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, que por tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo nos has dado el conocimiento de tu verdad: mira con bondad al pueblo que te suplica, líbralo de toda ignorancia y de todo pecado para que llegue a la gloria del reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por la invocación de tu santo nombre, santifica, Señor, estos dones que te presentarnos, y transfórmanos por ellos en ofrenda perenne a tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sanctífica, quaesumus, Dómine Deus noster, per tui nóminis invocatiónem, haec múnera nostrae servitútis, et per ea nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
Prefacio: El misterio de la Santísima Trinidad.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que con tu único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola Persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna Divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamarte con una sola voz:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De mysterio Sanctissimae Trinitatis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui cum Unigénito Fílio tuo et Spíritu Sancto unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónae, sed in uníus Trinitáte substántiae.
Quod enim de tua glória, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine discretióne sentímus. Ut, in confessióne verae sempiternaeque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in maiestáte adorétur aequálitas.
Quem laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim, qui non cessant clamáre cotídie, una voce dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Ga 4, 6
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abbá! Padre.
Antiphona ad communionem Ga 4,6
Quóniam autem estis fílii, misit Deus Spíritum Fílii sui in corda vestra clamántem: Abba, Pater.
Oración después de la comunión
Al confesar nuestra fe en la Trinidad santa y eterna y en su Unidad indivisible, concédenos, Señor y Dios nuestro, encontrar la salud del alma y del cuerpo en el sacramento que hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Profíciat nobis ad salútem córporis et ánimae, Dómine Deus noster, huius sacraménti suscéptio, et sempitérnae sanctae Trinitátis eiusdémque indivíduae Unitátis conféssio. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 2 de septiembre

1. En Nicomedia, de Bitinia (hoy Turquía), san Zenón, mártir (s. III).
2. En Nicea, también en Bitinia, martirio de santa Teodota con sus hijos Evodio, Hermógenes y Calixto (s. IV).
3. En Edesa (hoy Urfa), en el territorio de Osroenes (Orrhoë), de Mesopotamia septentrional, san Habib, diácono y mártir, que, en tiempo del emperador Licinio, fue condenado a ser arrojado al fuego por orden del prefecto Lisanias (322).
4. En Apamea, de Siria, san Antonino, mártir de la fe, de quien se dice que, siendo lapicida, los paganos le mataron por destruir ídolos gentiles cuando tenía veinte años de edad (s. IV).
5*. En Tarragona, de Hispania, san Próspero, obispo (s. IV/V).
6. En Lyon, en la Galia, sepultura de san Justo, obispo, que renunció al obispado a raíz del concilio de Aquilea, retirándose a un desierto de Egipto junto con san Viator (Viador), lector, y conviviendo durante algunos años con monjes de vida ascética. Los restos mortales de ambos fueron trasladados después a Lyon (d. 381).
7. En el monte Soracte, en la vía Flaminia, del Lacio, san Nonoso, abad (c. 570).
8. En Autun, de Burgundia (hoy Borgoña, en Francia), san Siagrio, obispo, cuya ciencia y celo brillaron en los concilios donde intervino (599/600).
9*. En Aviñón, de la Provenza, en Francia, san Agrícola, obispo, que después de llevar vida monástica en la isla de Lérins, sucedió en el episcopado a su padre, san Magno, de quien había sido auxiliar (c. 700).
10. En el Piceno, de Italia, san Elpidio, cuyo nombre adoptó el pueblo que conserva su venerado cuerpo (c. s. XI).
11*. En Pontida, en la región de Bérgamo, de la Lombardía, santos Alberto y Vito, monjes. El primero, después de posponer armas y honores mundanos por el seguimiento de Cristo, fundó un monasterio en la propia ciudad según las costumbres cluniacenses, y el segundo gobernó dicho monasterio (c. 1096).
12*. En el monte Carmelo, en Palestina, cerca de la fuente de Elías, beato Brocardo, prior de los eremitas, a quienes san Alberto, obispo de Jerusalén, dio la Regla de vida, para conducirse día y noche vigilantes en la oración y en la meditación de la ley del Señor (1231).
13*. En Skänninge, ciudad de Suecia, beata Ingrid Elofsdotter, que, al enviudar, dedicó todos sus bienes al servicio del Señor, vistiendo el hábito dominicano tras una peregrinación a Tierra Santa (1282).
14*. En París, en Francia, martirio de los beatos Juan María de Lau d’Allemans, Francisco José y Pedro Ludovico de la Rochefoucauld, obispos, más noventa y tres compañeros (Son sus nombres: beatos Vicente Abraham, Andrés Angar, Juan Bautista Claudio Aubert, Francisco Balmain, Juan Pedro Bangue, Ludovico Francisco Andrés Barret, José Bécavin, Jacobo Julio Bonnaud, Juan Antonio Jacinto Boucharène de Chaumeils, Juan Francisco Bosquet, Claudio Cayx o Dumas, Juan Charton de Millon, Claudio Chaudet, Nicolás Clairet, Claudio Colin, Francisco Dardan, Guillermo Antonio Delfaut, Maturino Víctor Deruelle, Gabriel Desprez de Roche, Tomás Nicolás Dubray, Tomás René Dubuisson, Francisco Dumasrambaud de Calandelle, Enrique Hipólito Ermès, Armando de Foucauld de Pontbriand, Jacobo Friteyre-Durvé, Claudio Francisco Garnières des Granges, Ludovico Lorenzo Gaultier, Juan Gautier, Juan Goizet, Andrés Grasset de Saint-Sauveur, Juan Antonio Guilleminet, Juan Bautista Jannin, Juan Lacan, Pedro Landry, Claudio Antonio Radulfo de Laporte, Roberto le Bis, Maturino Nicolás Le Bous de Villeneuve de la Villecrohaim, Oliverio Lefèvre, Carlos Francisco Legué, Jacobo José Lejardinier Deslandes, Jacobo Juan Lemeunier, Vicente José le Rousseau de Rosencoat, Francisco César Londiveau, Ludovico Longuet, Jacobo Francisco de Lubersac, Gaspar Claudio Maignien, Juan Felipe Marchand, Ludovico Mauduit, Francisco Ludovico Méallet de Fargues, Jacobo Alejandro Menuret, Juan Bautista Nativelle, Matías Agustín Nogier, José Tomás Pazery de Thorame, Julio Honorato Cipriano Pazery de Thorame, Pedro Francisco Pazery de Thorame, Pedro Ploquin, René Nicolás Poret, Julián Poulain-Delaunay, Juan Roberto Quéneau, Francisco Urbano Salins de Niart, Juan Enrique Ludovico Samson, Juan Antonio de Savine, Juan Antonio Bernabé Séguin, Juan Bautista María Tessier, Lupo Tomás o Bonnotte, Francisco Vareilhe-Duteil, Pedro Ludovico José Verrier y Ludovico Barreau de la Touche, de la Congregación de San Mauro de la Orden de San Benito; Juan Francisco Burté, de la Orden de los Hermanos Menores; Apolinar (Juan Jacobo) Morel, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos; Ambrosio Agustín Chevreux y René Julián Massey, de la Orden de San Benito; Bernardo Francisco de Cucsac, Jacobo Gabriel Galais, Pedro Gauguin, Pedro Miguel Guérin, Jacobo Esteban Felipe Hourrier, Enrique Augusto Luzeau de la Moulonnière, Juan Bautista Miguel Pontus, Pedro Nicolás Psalmon y Claudio Rousseau, de la Compañía de San Sulpicio; Carlos Jeremías Bérauld du Pérou, Francisco Ludovico Hébert y Francisco Lefranc, de la Compañía de Jesús y María; Urbano Lefèvre, de la Sociedad Parisiense de Misiones para Extranjeros; Severino (Jorge) Girauld, de la Tercera Orden Regular de San Francisco, todos presbíteros; Ludovico Alejo Matías Boubert, Esteban Francisco Deusdedit [Diosdado] de Ravinel y Jacobo Agustín Robert de Lézardières, diáconos; Salomón (Guillermo Nicolás Ludovico) Leclercq, religioso de las Escuelas Cristianas; Augusto Nézel, clérigo, y Carlos Regis Mateos de la Calmette), clérigos o religiosos, que, por negarse todos ellos a prestar el juramento impíamente impuesto a los clérigos en tiempo de la Revolución Francesa, fueron encarcelados en el convento de Carmelitas y, por Cristo, ajusticiados en odio a la religión (1792).
15*. En el mismo lugar, día y año, beatos Pedro Jacobo María Vitalis, presbítero, y veinte compañeros (Sus nombres son: beatos Daniel Ludovico André des Pommerayes, Ludovico Remigio Benoist, Ludovico René Nicolás Benoist, Antonio Carlos Octaviano du Bouzet, Juan Andrés Capeau, Armando Chapt de Rastignac, Claudio Fontaine, Pedro Ludovico Gervais, Santos Huré, Juan Ludovico Guyard de Saint-Clair, Alejandro Carlos Lenfant, Lorenzo, Ludovico le Danoist, Tomás Juan Monsaint, Francisco José Pey, Juan José Rateau, Marcos Ludovico Royer, Juan Pedro Simón, además de Carlos Ludovico Hurtrel, de la Orden de los Mínimos, todos presbíteros; y Ludovico Benjamin Hurtrel, diácono), mártires, que en los mismos tiempos de turbulencia fueron asesinados en la abadía de San Germain-des-Prés, por odio a la Iglesia (1792).

domingo, 27 de julio de 2014

Domingo 31 agosto 2014, XXII Domingo del Tiempo Ordinario (año A).

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

Súplica e intercesión


17. Además de la alabanza a Dios, la Iglesia expresa en la Liturgia las aspiraciones y deseos de todos los fieles; más aún: se dirige a Cristo, y por medio de él al Padre, intercediendo por la salvación de todo el mundo [93: Cf. Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núm. 83.]. No es sólo de la Iglesia esta voz, sino también de Cristo, ya que las súplicas se profieren en nombre de Cristo, es decir “por nuestro Señor Jesucristo”, y así la Iglesia continúa las plegarias y súplicas que Cristo presentó al Padre durante su vida mortal [94: Cf. Hb 5,7.], y que por lo mismo poseen singular eficacia. Por tanto, la comunidad eclesial ejerce su verdadera función de conducir las almas a Cristo no sólo con la caridad, el ejemplo y los actos de penitencia, sino también con la oración [95: Cf. Concilio Vaticano II, Decreto Presbyterorum ordinis,sobre el ministerio y la vida de los presbíteros, núm. 6.].
Esta incumbencia atañe principalmente a todos aquellos que han recibido especial mandato para celebrar la Liturgia de las Horas: los obispos y los presbíteros, que cumplen el deber de orar por su grey y por todo el pueblo de Dios [96: Cf. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, núm. 41.], y los demás ministros sagrados y los religiosos [97: Cf., más abajo, núm. 24.].

CALENDARIO

31 +
XXII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

Misa del Domingo (verde).
ve MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. dominical.
LECC.: vol. I.
- Jer 20, 7-9. La palabra del Señor se volvió oprobio para mí.
- Sal 62. R. Mi alma está sedienta de ti, Señor Dios mío.
- Rm 12, 1-2. Ofreceos vosotros mismos como hostia viva.
- Mt 16, 21-27. El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo.

La lógica de Dios. La lógica del hombre se personaliza en las personas de Jeremías y Pedro, en cambio, la lógica de Dios en Jesucristo. El profeta Jeremías se lamenta con Dios de los resultados de su misión. La Palabra de Dios se volvió para el profeta oprobio y desprecio (1 Lect.). Pedro rehúsa aceptar a un Jesús sufriente y muerto (Ev.). La lógica de Dios es completamente diversa a la del hombre: "No os ajustéis a este mundo", sino discernir la voluntad de Dios (2 Lect.).

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 1 de septiembre, pág. 526.
CALENDARIOS: Calahorra y La Calzada-Logroño, ciudad de Calahorra: San Emeterio y san Celedonio, mártires (S).
Plasencia: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Amadeo Rodríguez Magro, obispo (2003).

TEXTOS MISA

XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. DOMINICA XXII PER ANNUM.
Antífona de entrada Sal 85, 3. 5
Piedad de mí, Señor; que a ti te estoy llamando todo el día, porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 85, 3. 5
Miserére mihi, Dómine, quóniam ad te clamávi tota die: quia tu, Dómine, suávis ac mitis es, et copiósus in misericórdia ómnibus invocántibus te.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria un excelsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus virtútum, cuius est totum quod est óptimum, ínsere pectóribus nostris tui nóminis amórem, et praesta, ut in nobis, religiónis augménto, quae sunt bona nútrias, ac, vigilánti stúdio, quae sunt nutríta custódias. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Domingo de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año A.

PRIMERA LECTURA
La palabra del Señor se volvió oprobio para mí

Lectura del libro de Jeremías 20, 7-9

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmereir todo el día, todos se burlaban de mi.
Siempre que hablo tengo que gritar: «Violencia», proclamando: «Destrucción.»
La palabra del Señor se volvió para mi oprobio y desprecio todo el día. Me dije: «No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre»; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9
R.
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R.
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R.
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R.
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R.
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

SEGUNDA LECTURA
Presentad vuestros cuerpos como hostia viva

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 1-2

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable.
Y no os ajustéis a este inundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Cf. Ef 1, 17-18
El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama. Pater Dómini nostri Iesu Christi illúminet óculos cordis nostri, ut sciámus quæ sit spes vocationis nostræ.

EVANGELIO
El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 21-27
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenia que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
-«¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro:
-«Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos:
-«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a si mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.
¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?
¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
440 Jesús acogió la confesión de fe de Pedro que le reconocía como el Mesías anunciándole la próxima pasión del Hijo del Hombre (cf. Mt 16, 23). Reveló el auténtico contenido de su realeza mesiánica en la identidad transcendente del Hijo del Hombre "que ha bajado del cielo" (Jn 3, 13; cf. Jn 6, 62; Dn 7, 13) a la vez que en su misión redentora como Siervo sufriente: "el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20, 28; cf. Is 53, 10 - 12). Por esta razón el verdadero sentido de su realeza no se ha manifestado más que desde lo alto de la Cruz (cf. Jn 19, 19-22; Lc 23, 39-43). Solamente después de su resurrección su realeza mesiánica podrá ser proclamada por Pedro ante el pueblo de Dios: "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado" (Hch 2, 36).
607 Este deseo de aceptar el designio de amor redentor de su Padre anima toda la vida de Jesús (cf. Lc 12, 50; Lc 22, 15; Mt 16, 21-23) porque su Pasión redentora es la razón de ser de su Encarnación: "¡Padre líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto!" (Jn 12, 27). "El cáliz que me ha dado el Padre ¿no lo voy a beber?" (Jn 18, 11). Y todavía en la cruz antes de que "todo esté cumplido" (Jn 19, 30), dice: "Tengo sed" (Jn 19, 28).
618 La Cruz es el único sacrificio de Cristo "único mediador entre Dios y los hombres" (1Tm 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, "se ha unido en cierto modo con todo hombre" (GS 22, 2), él "ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida, se asocien a este misterio pascual" (GS 22, 5). El llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1P 2, 21). El quiere en efecto asociar a su sacrificio redentor a aquéllos mismos que son sus primeros beneficiarios(cf. Mc 10, 39; Jn 21, 18-19; Col 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35):
"Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo" (Sta. Rosa de Lima, vida).
2015 El camino de la perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual (cf 2Tm 4). El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas:
"El que asciende no cesa nunca de ir de comienzo en comienzo mediante comienzos que no tienen fin. Jamás el que asciende deja de desear lo que ya conoce" (S. Gregorio de Nisa, hom. in Cant. 8).

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 28 de agosto de 2011
Queridos hermanos y hermanas:
En el Evangelio de hoy, Jesús explica a sus discípulos que deberá "ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día" (Mt 16, 21). ¡Todo parece alterarse en el corazón de los discípulos! ¿Cómo es posible que "el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16) pueda padecer hasta la muerte? El apóstol Pedro se rebela, no acepta este camino, toma la palabra y dice al Maestro: "¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte" (Mt 16, 22). Aparece evidente la divergencia entre el designio de amor del Padre, que llega hasta el don del Hijo Unigénito en la cruz para salvar a la humanidad, y las expectativas, los deseos y los proyectos de los discípulos. Y este contraste se repite también hoy: cuando la realización de la propia vida está orientada únicamente al éxito social, al bienestar físico y económico, ya no se razona según Dios sino según los hombres (cf. Mt 16, 23). Pensar según el mundo es dejar aparte a Dios, no aceptar su designio de amor, casi impedirle cumplir su sabia voluntad. Por eso Jesús le dice a Pedro unas palabras particularmente duras: "¡Aléjate de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo" (ib.). El Señor enseña que "el camino de los discípulos es un seguirle a él [ir tras él], el Crucificado. Pero en los tres Evangelios este seguirle en el signo de la cruz se explica también... como el camino del "perderse a sí mismo", que es necesario para el hombre y sin el cual le resulta imposible encontrarse a sí mismo" (cf. Jesús de Nazaret, Madrid 2007, p. 337).
Como a los discípulos, también a nosotros Jesús nos dirige la invitación: "El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga" (Mt 16, 24). El cristiano sigue al Señor cuando acepta con amor la propia cruz, que a los ojos del mundo parece un fracaso y una "pérdida de la vida" (cf. ib. 25-26), sabiendo que no la lleva solo, sino con Jesús, compartiendo su mismo camino de entrega. Escribe el siervo de Dios Pablo VI: "Misteriosamente, Cristo mismo, para desarraigar del corazón del hombre el pecado de suficiencia y manifestar al Padre una obediencia filial y completa, acepta... morir en una cruz" (Ex. ap. Gaudete in Domino, 9 de mayo de 1975: aas 67 [1975] 300-301). Aceptando voluntariamente la muerte, Jesús lleva la cruz de todos los hombres y se convierte en fuente de salvación para toda la humanidad. San Cirilo de Jerusalén comenta: "La cruz victoriosa ha iluminado a quien estaba cegado por la ignorancia, ha liberado a quien era prisionero del pecado, ha traído la redención a toda la humanidad" (Catechesis Illuminandorum XIII, 1: de Christo crucifixo et sepulto: PG 33, 772 b).
Queridos amigos, confiamos nuestra oración a la Virgen María y también a san Agustín, cuya memoria litúrgica se celebra hoy, para que cada uno de nosotros sepa seguir al Señor en el camino de la cruz y se deje transformar por la gracia divina, renovando –como dice san Pablo en la liturgia de hoy– su modo de pensar para "poder discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto" (Rm 12, 2).

Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
226. Imploremos, amados hermanos, al Dios de misericordia, para que nos enseñe a invocar su nombre con palabras dignas de él.
- Por nuestro Santo Padre el papa N., por nuestro obispo N. y todos los obispos del mundo, por los sacerdotes y diáconos de Jesucristo, y por todo el pueblo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de nuestro país y de todos los pueblos: para que bajo su gobierno tengamos una vida feliz y pacífica en justicia y caridad. Roguemos al Señor.
- Por los navegantes y los que emigran, por los enfermos y los encarcelados, y por todos los que sufren. Roguemos al Señor.
- Por esta santa asamblea reunida en la fe, la piedad y el temor de Dios, por los que hacen el bien en nuestras comunidades (parroquias) y por los que ayudan a los pobres. Roguemos al Señor.
- por nuestros padres, hermanos, amigos y conocidos que han muerto esperando la resurrección: para que el Señor les dé el descanso eterno y contemplen la luz de tu rostro. Roguemos al Señor.
Muestra, Padre, tu bondad al pueblo que te suplica, para que reciba sin tardanza lo que te pide con humildad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Esta ofrenda, Señor nos atraiga siempre tu bendición salvadora, para que se cumpla por tu poder lo que celebramos en estos misterios. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Benedictiónem nobis, Dómine, cónferat salutárem sacra semper oblátio, ut, quod agit mystério, virtúte perfíciat. Per Christum.
PREFACIO II DOMINICAL DEL TIEMPO ORDINARIO.
El plan divino de la salvación.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, compadecido del extravío de los hombres, quiso nacer de la Virgen; sufriendo la cruz, nos libró de eterna muerte, y, resucitando, nos dio vida eterna.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE DOMINICIS PER ANNUM
De mysterio salutis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, humánis miserátus erróribus, de Vírgine nasci dignátus est. Qui, crucem passus, a perpétua morte nos liberávit et, a mórtuis resúrgens, vitam nobis donávit aetérnam.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANO.
Antífona de la comunión Sal 30, 20
Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles.
O bien: Mt 5, 9-10
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Antiphona ad communionem Ps 30, 20
Quam magna multitúdo dulcédinis tuae, Dómine, quam abscondísti timéntibus te.
Vel: Mt 5, 9-10
Beáti pacífici, quóniam fílii Dei vocabúntur. Beáti qui persecutiónem patiúntur propter iustítiam, quóniam ipsórum est regnum caelórum.
Oración después de la comunión
Saciados con el pan del cielo te pedimos, Señor, que el amor con que nos alimentas fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Pane mensae caeléstis refécti, te, Dómine, deprecámur, ut hoc nutriméntum caritátis corda nostra confírmet, quátenus ad tibi ministrándum in frátribus excitémur. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 1 de septiembre

1. Conmemoración de san Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, que al recibir la imposición de manos por Moisés, fue lleno del espíritu de sabiduría, y a la muerte de Moisés introdujo de modo maravilloso al pueblo de Israel, cruzando el Jordán, en la tierra de promisión (Jos, 1, 1).
2. En Reims, de la Galia Bélgica, san Sixto, considerado primer obispo de esta ciudad (s. III).
3. En Capua, de la Campania, en la vía Acuaria, san Prisco, mártir (s. IV).
4. En Todi, de la Umbría, san Terenciano, obispo (c. s. IV).
5. En Dax, de Aquitania, san Vicente, celebrado como obispo y mártir (c. IV).
6. En Zurzach (hoy Zurich), junto al Rin, en la región de los tigurinos de Germania, santa Verena (s. IV).
7. En Le Mans, de la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Victorio, obispo, de quien habla san Gregorio de Tours (490).
8. En Aquino, del Lacio, en Italia, san Constancio, obispo, cuyo don de profecía elogia el papa san Gregorio I Magno (570).
9. En la región de Nimes, de la Galia Narbonense (hoy Francia), san Egidio o Gil, cuyo nombre adopta la población que después se formó en la región de la Camargue y donde se dice que el santo había erigido un monasterio y acabado el curso de su vida mortal (s. VI/VII).
10. En Sens, de Neustria, san Lupo, obispo, que fue desterrado por haber dicho ante un jerarca local que convenía al pueblo ser regido por un sacerdote y obedecer a Dios antes que a los príncipes (c. 623).
11*. En Venecia, de Italia, beata Juliana de Collalto, abadesa de la Orden de San Benito (1262).
12*. En Florencia, en la región toscana también de Italia, beata Juana Soderini, virgen de la Orden Tercera de los Siervos de María, preclara por su oración y austeridad de vida (c. 1367).
13*. En Madrid, en España, beatos Cristino (Miguel) Roca Huguet, presbítero, y once compañeros (sus nombres son: beatos Proceso (Joaquín) Ruiz Cascales, Eutimio (Nicolás) Aramendía García, Canuto (José) Franco Gómez, Dositeo (Guillermo) Rubio Alonso, Cesario (Mariano) Niño Pérez, Benjamín (Alejandro) Cobos Celada, Carmelo (Isidoro) Gil Arano, Cosme (Simón) Brun Arará, Cecilio (Enrique) López López, Rufino (Crescencio) Lasheras Aizcorbe y Faustino (Antonio) Villanueva Igual), religiosos, mártires, de la Orden de San Juan de Dios, fusilados durante la guerra por odio a la religión (1936).
14*. En la ciudad de Paterna, de la provincia de Valencia, en España, beato Alfonso Sebastiá Viñals, presbítero y mártir, que estando al frente de la escuela de una institución social valenciana, recibió la corona gloriosa del martirio durante la misma persecución religiosa (1936).
15*. En Barcelona, también en España, beatos mártires Pedro Rivera, presbítero, de la Orden de Hermanos Menores Conventuales, y María del Carmen Moreno Benítez y María del Refugio Carbonell Muñoz, vírgenes, del Instituto María Auxiliadora, que en la misma persecución, a imitación de la pasión de Cristo Esposo, llegaron al premio de la paz perpetua (1936).
16. En la Hispania Cartaginense, memoria de los santos Vicente y Leto, mártires (s. inc.).
17. En Casaio, en la diócesis de Astorga, san Gil, monje de Carracedo y abad de San Martín de Castañeda, que terminó sus días como eremita (s. XII).

sábado, 26 de julio de 2014

Sábado 30 agosto 2014, Santa María en sábado, Memoria libre.

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

Alabanza a Dios en unión con la iglesia del cielo


15. En la Liturgia de las Horas, la Iglesia, desempeñando la función sacerdotal de Cristo, su cabeza, ofrece a Dios, sin interrupción [81: Cf. lTs 5, 17.], el sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que profesan su nombre [82: Cf. Hb 13, 15.]. Esta oración es “la voz de la misma Esposa que habla al Esposo; más aún: es la oración de Cristo, con su cuerpo, al Padre” [83: Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia, núm. 84.]. “Por tanto, todos aquellos que ejercen esta función, por una parte, cumplen el deber de la Iglesia y, por otra, participan del altísimo honor de la Esposa de Cristo, ya que, mientras alaban a Dios, están ante su trono en nombre de la madre Iglesia.” [84: Ibid., núm. 85.].

16. Con la alabanza que a Dios se ofrece en las Horas, la Iglesia canta asociándose al himno de alabanza que perpetuamente resuena en las moradas celestiales [85: Cf. Ibid., núm. 83.], siente ya el sabor de aquella alabanza celestial que resuena de continuo ante el trono de Dios y del Cordero, como Juan la describe en el Apocalipsis. Porque la estrecha unión que se da entre nosotros y la Iglesia celestial se lleva a cabo cuando “celebramos juntos, con fraterna alegría, la alabanza de la divina majestad, y todos los redimidos por la sangre de Cristo, de toda tribu, lengua, pueblo y nación [86: Cf. Ap 5, 9.], congregados en una misma Iglesia, ensalzamos con un mismo cántico de alabanza al Dios uno y trino” [87: Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, núm. 50; cf. Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, núms. 8 y 104.].
Esta liturgia del cielo casi aparece intuida por los profetas en la victoria del día sin ocaso, de la luz sin tinieblas: “Ya no será el sol tu luz en el día, ni te alumbrará la claridad de la luna; será el Señor tu luz perpetua” [88: Is 60, 19; cf. Ap 21, 23. 25.]. “Será un día único, conocido del Señor; sin día ni noche, pues por la noche habrá luz” [89: Za 14, 7.]. Pero hasta nosotros ha llegado ya la última de las edades [90: Cf. 1Co 10, 11.], y la renovación del mundo está irrevocablemente decretada y empieza a realizarse en cierto modo en el siglo presente [91: Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, núm. 48.]. De este modo la fe nos enseña también el sentido de nuestra vida temporal, a fin de que unidos con todas las creaturas anhelemos la manifestación de los hijos de Dios [92: Cf. Rm 8, 19.]. En la Liturgia de las Horas proclamamos esta fe, expresamos y nutrimos esta esperanza, participamos en cierto modo del gozo de la perpetua alabanza y del día que no conoce ocaso.

CALENDARIO

30 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, Memoria libre


Misa de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5) / para la memoria del Común de Santa María Virgen o de las «Misas de la Virgen María», Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV.
- 1Cor 1, 26-31. Dios ha escogido lo débil del mundo.
- Sal 32. R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
- Mt 25, 14-30. Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 31 de agosto, pág. 524.
CALENDARIOS: Almería-ciudad: Nuestra Señora del Mar (S).
Santander: San Emeterio y San Celedonio, mártires (S).
Lugo: Dedicación de la Iglesia Catedral (F).
Hermanitas de los Pobres: Beata Juana Jugan, religiosa (F).
Misioneras del Santísimo Sacramento y la Inmaculada: Beata María de los Ángeles Ginard, virgen y mártir (F). Madrid y Mallorca: (ML).
Granada y Guadix-Baza: Beatos Manuel Medina Olmos, obispo, y compañeros, mártires (MO). Almería: (ML).
Salamanca: Santa Mónica (MO-trasladada).
Pamplona y Tudela, Bilbao y San Sebastián: Beatos Esteban de Zudaire, Juan de Mayorga y compañeros mártires (MO).
Teruel: Beatos Juan de Perusia y Pedro de Sassoferrato, mártires (MO). Valencia: (ML).
Orden Premonstratense: Beata Bronislava, virgen (MO).
Paúles e Hijas de la Caridad: Beato Ghebra Miguel, presbítero mártir (MO).
León: Beato Constantino Fernández Álvarez, presbítero y mártir (ML).
O. Cist. y OCSO: San Guarino y san Andrés, obispos (ML).
Congregación de los Sagrados Corazones: Beato Eustaquio Van Lieshout, presbítero (ML).
Congregación del Oratorio: Beato Juan Juvenal Ancina, obispo (ML).

30 SÁBADO. Después de hora nona:
VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del XXII Domingo del Tiempo Ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

COMÚN DE SANTA MARIA VIRGEN
1.
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS.
I. TEMPORE "PER ANNUM" 1.
Antífona de entrada Sedulio
¡Salve, Madre Santa!, Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
Antiphona ad introitum
Salve, sancta parens, eníxa puérpera Regem, qui caelum terrámque regit in saecula saeculórum.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo, y por la intercesión de santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde nos fámulos tuos, quaesumus, Dómine Deus, perpétua mentis et córporis sanitáte gaudére, et, gloriósa beátae Maríae semper Vírginis intercessióne, a praesénti liberári tristítia, et aetérna pérfrui laetítia. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 21ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Dios ha escogido lo débil del mundo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31

Hermanos, fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
Por él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención.
Y así - como dice la Escritura- «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 32, 12-13. 18-19. 20-21
R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Beatus pópulus quem elegit Dóminus in hereditátem sibi.

ALELUYA
Jn 13, 34
Os doy un mandamiento nuevo -dice el Señor-: que os améis unos a otros, como yo os he amado. Mandátum novum do vobis, dicit Dóminus, ut diligátis ínvicem, sicut diléxi vos.

EVANGELIO
Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 14-30
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
"Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco."
Su señor le dijo:
"Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:
"Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos."
Su señor le dijo:
"Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor. "
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo:
"Señor, sabia que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo."
El señor le respondió:
"Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes."»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2683 Una pléyade de testigos
Los testigos que nos han precedido en el Reino (cf Hb 12, 1), especialmente los que la Iglesia reconoce como "santos", participan en la tradición viva de la oración, por el modelo de su vida, por la transmisión de sus escritos y por su oración actual. Contemplan a Dios, lo alaban y no dejan de cuidar de aquellos que han quedado en la tierra. Al entrar "en la alegría" de su Señor, han sido "constituidos sobre lo mucho" (cf Mt 25, 21). Su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios. Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero.

Oración de los fieles
371. Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.
- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que descubran en la condivisión de los bienes materiales, culturales y espirituales el camino seguro para un futuro de progreso real en la serenidad y en la paz. Roguemos al Señor.
- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que todos reciban la ayuda y el calor de un servicio generoso por parte de quienes, como María, consagran su vida en beneficio de los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en esta celebración: para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga siempre fieles y agradecidos en los momentos de prueba y de alegría. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de la debilidad humana y, por intercesión de María, virgen orante, escucha nuestras súplicas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
El amor y la gracia de tu Hijo, hecho hombre por nosotros, sea nuestro socorro, Señor, y el que al nacer de la Virgen no menoscabó la integridad de su Madre sino que la santificó, nos libre del peso de nuestros pecados y vuelva así aceptable nuestra ofrenda delante de tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, preces pópuli tui cum oblatiónibus hostiárum, ut, intercedénte beáta María, Fílii tui Genetríce, nullíus sit írritum votum, nullíus sit vácua postulátio. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de la comunión Cf. Lc 11, 27
Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del eterno Padre.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 11, 27
Beáta víscera Maríae Vírginis, quae portavérunt aetérni Patris Fílium.
Oración después de la comunión
Al recibir estos sacramentos, Señor, imploramos de tu misericordia que cuantos nos gozamos en la festividad de María, siempre Virgen, nos entreguemos como ella al servicio de tu plan de salvación sobre los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Suméntes, Dómine, caeléstia sacraménta, quaesumus cleméntiam tuam, ut, qui de beátae Vírginis Mariae commemoratióne laetámur, eiúsdem Vírginis imitatióne, redemptiónis nostrae mystério digne valeámus famulári. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 31 de agosto

1. En Jerusalén, conmemoración de los santos José de Arimatea y Nicodemo, que recogieron el cuerpo de Jesús bajado de la cruz y, envolviéndolo en una sábana, lo pusieron en el sepulcro. José, noble senador y discípulo del Señor, esperaba el reino de Dios, y Nicodemo, que era fariseo y principal entre los judíos, había ido de noche a ver a Jesús para preguntarle acerca de su misión y luego le defendió ante de pontífices y fariseos que buscaban su detención (s. I).
2. En Atenas, san Aristídes, filósofo, notabilísimo por su fe y por su ciencia, que dedicó algunos de sus libros sobre la religión cristiana al emperador Adriano (c. 150).
3. En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Paulino, obispo y mártir, que en tiempo de la herejía arriana fue el verdadero heraldo de la verdad y durante el Sínodo de Arlés, convocado por el emperador arriano Constancio, ni amenazas ni adulaciones pudieron llevarle a condenar a san Atanasio y apartarse de la recta fe, por lo que fue desterrado a Frigia, donde acabó su martirio, pasados cinco años (358).
4. En Lindisfarne, de Northumberland, san Aidano, obispo y abad, varón de suma mansedumbre, piedad y recto gobierno, que, llamado del monasterio de Iona por el rey Osvaldo, estableció allí su sede episcopal y un monasterio, para dedicarse con eficacia a la evangelización de aquel reino (651).
5. En Cardona, de Cataluña, san Ramón Nonato, que fue uno de los primeros socios de san Pedro Nolasco en la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, y es tradición que, por el nombre de Cristo, sufrió mucho para la redención de los cautivos (c. 1240).
6*. En el desierto de Vallucola, en la Toscana, beato Andrés Dotti, presbítero de la Orden de los Siervos de María, entregado a las austeridades y a la contemplación (1315).
7*. En Almería, en España, beatos Edmigio (Isidoro) Primo Rodríguez, Amalio (Justo) Zariquiegui Mendoza y Valerio Bernardo (Marciarlo) Herrero Martínez, mártires, que por ser hermanos de las Escuelas Cristianas, en el curso de la persecución sufrieron la muerte por odio hacia la fe (1936).
8. En la ciudad de Zaragoza, en la región de Aragón, memoria de santo Domingo del Val, mártir (1250).