jueves, 18 de septiembre de 2014

Jueves 23 octubre 2013, San Juan de Capistrano, presbítero, Memoria libre.

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

Las lecturas breves


156. Las lecturas breves, o “capítulos”, cuya importancia en la Liturgia de las Horas se señaló en el número 45, fueron seleccionadas de forma que expresen sucinta y distintamente una sentencia o exhortación. Se ha prestado atención asimismo a la variedad.

157. Se han constituido cuatro series semanales de lecturas breves para el tiempo ordinario, que van incluidas en el Salterio, de modo que cada día a lo largo de cuatro semanas se cambie de lectura. Hay además series semanales para los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua. Y, por último, lecturas breves propias para las solemnidades y las fiestas y algunas memorias, y también una serie única semanal para Completas.

158. En la selección de lecturas breves se han seguido los siguientes criterios:
a) Conforme a la tradición, se han excluido los evangelios;
b) se ha observado, en la medida de lo posible, el carácter propio del domingo y también el del viernes, así como el de las distintas Horas;
c) las lecturas de las Vísperas fueron seleccionadas tan sólo del nuevo Testamento, puesto que van después de un cántico del nuevo Testamento.

CALENDARIO

23
JUEVES DE LA XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria o SAN JUAN DE CAPISTRANO, presbítero, Memoria libre

Misa de feria (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5) / para la memoria: 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T.O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV.
- Ef 3, 14-21. Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento: así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.
- Sal 32. R. La misericordia del Señor llena la tierra.
- Lc 12, 49-53. No he venido a traer paz, sino división.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de de la memoria.

Martirologio: elogs. del 24 de octubre, pág. 630.
CALENDARIOS: Arzobispado Castrense: Capellanes Castrenses: San Juan Capistrano, presbítero (F). Familia Franciscana: (MO).
Trinitarios: Santísimo Redentor (F).
Urgell: Dedicación de la Iglesia Catedral (F).
Brígidas: Beatas Ana y Francisca, mártires (F).
Cádiz y Mérida-Badajoz: San Servando y san Germán, mártires (MO).
Agustinos: San Guillermo, eremita, y beato Juan Bueno, religioso (ML).
HH. de las Escuelas Cristianas: Beato Arnold Réche, religioso (ML).
Segovia: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Luis Gutiérrez Martín, obispo, emérito (1988).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
San Juan de Capistrano, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, que luchó en favor de la disciplina regular, estuvo al servicio de la fe y costumbres católicas en casi toda Europa, y con sus exhortaciones y plegarias mantuvo el fervor del pueblo fiel, defendiendo también la libertad de los cristianos. En la localidad de Ujlak, junto al Danubio, en el reino de Hungría, descansó en el Señor. (1456)

Oración colecta propia, el resto está tomado del común de pastores: 11. Misioneros.

23 de octubre
San Juan de Capistrano
Die 23 octobris
S. Ioannis de Capestrano, presbyteri
Antífona de entrada Is 52, 7
¡Qué hermoso son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria!
Antiphona ad introitum Cf. Is 52, 7
Quam pulchri super montes pedes annuntiántis et praedicántis pacem, annuntiántis bonum, praedicántis salútem!
Oración colecta
Oh Dios, que suscitaste a san Juan de Capistrano para confortar a tu pueblo en las adversidades, te rogamos humildemente que reafirmes nuestra confianza en tu protección y conserves en paz a tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui, ad pópulum fidélem in angústiis confortándum, beátum Ioánnem suscitásti, praesta, quaesumus, ut nos in tuae protectiónis securitáte constítuas, et Ecclésiam tuam perpétua pace custódias. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 14-21

Hermanos:
Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.
Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
La misericordia del Señor llena la tierra.Misericórdia Dómini plena est terra.

Pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

ALELUYA
Flp 3, 8-9
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él. Omnia detriméntum feci et árbitror ut stércora, ut Christum lucrifáciam et invéniar in illo.

EVANGELIO
No he venido a traer paz, sino división

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 49-53
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 1
Que tu vida no sea una vida estéril. –Sé útil. –Deja poso. –Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.
Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. –Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario IV.
292. Al celebrar estos sagrados misterios, pidamos al Dios de la salvación que escuche misericordiosamente nuestras plegarias.
- Para que conceda a la Iglesia la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que se digne establecer y conservar la justicia en todas las naciones. Roguemos al Señor.
- Para que descubra a los poderosos que mandar es servir. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los súbditos una obediencia sin servilismo. Roguemos al Señor.
- Para que perdone a los pecadores, proteja a los justos, consuele a los que sufren y dé la salud a los enfermos. Roguemos al Señor.
- Para que despierte en nosotros el amor a los pobres y el deseo del cielo. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que derramas sobre los corazones de tus fieles el don de la caridad; concede a tus siervos la salud del alma y del cuerpo para que vivan en tu amor, cumpliendo tus mandatos. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Oración sobre las ofrendas
Escucha nuestras súplicas, Señor, y líbranos de todas nuestras culpas, para que tu gracia nos purifique por estos sacramentos que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propitiáre, Dómine, supplicatiónibus nostris, et nos ab omni culpa líberos esse concéde, ut, purificánte grátia tua, iísdem quibus famulámur mystériis emundémur. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Mc 16, 15; Mt 28, 20
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio; yo estoy con vosotros todos los días -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Mc 16, 15; Mt 28, 20
Eúntes in mundum univérsum, praedicáte Evangélium: ego vobíscum sum ómnibus diébus, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Señor Dios nuestro, que los sacramentos recibidos fortalezcan en nosotros la fe que nos legó la predicación de los apóstoles, y conservó con su celo tu siervo san N. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacraménta quae súmpsimus, Dómine Deus noster, illam nobis fidem innútriant, quam et apostólica dócuit praedicátio, et beáti N. sollicitúdo custodívit. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 24 de octubre
S
an Antonio María Claret, obispo, que, ordenado presbítero, durante varios años se dedicó a predicar al pueblo por las comarcas de Cataluña, en España. Fundó la Sociedad de Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de la Virgen María y, ordenado obispo de Santiago de Cuba, trabajó de modo admirable por bien de las almas. Habiendo regresado a España, tuvo que soportar muchas pruebas por la Iglesia, muriendo desterrado en el monasterio de monjes cistercienses de Fontfroide, cerca de Narbona, en el mediodía de Francia (1870).
2. En Hierápolis, de Frigia, santos Ciríaco y Claudiano, mártires (s. inc.).
3. En Constantinopla, san Proclo, obispo, que proclamó insistentemente a la Virgen María como Madre de Dios, dispuso el solemne retorno de las restos de san Juan Crisóstomo a esta ciudad y, en el Concilio Ecuménico de Calcedonia, mereció ser llamado “Grande” (446).
4. En la ciudad de Nagrán, en Arabia, martirio de los santos Aretas, príncipe de la ciudad, y trescientos cuarenta compañeros, que, en tiempo del emperador Justino, fueron asesinados por Du Nuwas o Dun’an, rey de los himyaritas (523).
5*. En la región de Tours, en Neustria, san Senoco, presbítero, que construyó un monasterio en unas antiguas ruinas, mostrándose asiduo a las vigilias, a la oración y a la caridad hacia los siervos (576).
6*. En el monasterio de Vertou, en el territorio de Armórica, en la Galia, san Martín, diácono y abad, al que san Félix, obispo de Nantes, envió para convertir a los paganos de la región (s. VI).
7. Cerca de Tongres, en el Brabante, de Austrasia, san Evergislo, obispo de Colonia y mártir, que en el ejercicio de su misión pastoral, mientras se dirigía a Poitiers, fue asesinado por unos malhechores (c. 590).
8. En Bretaña Menor, san Maglorio, que, discípulo de san Iltuto, sucedió a san Sansón como obispo de Dol y después llevó vida solitaria en la isla de Serk, según cuenta la tradición (c. 605).
9*. En Coutances, de Neustria, san Fromundo, obispo, que fundó el monasterio de monjas de Ham y ejerció sus funciones pastorales movido por el amor de Dios (s. VII).
10. En Hué, ciudad de Annam, san José Le Dang Thi, mártir, que, siendo militar, fue encarcelado por ser cristiano y en medio de los tormentos a que le sometieron no cedió en su fe, dando testimonio ante sus compañeros de prisión, por lo que acabó estrangulado en tiempo del emperador Tu Duc (1860).
11*. En la ciudad de Como, en Italia, beato Luis Guanella, presbítero, que fundó la Congregación de los Siervos de la Caridad y también la de las Hijas de Santa María de la Providencia, para atender a las necesidades de los desamparados y afligidos, y procurarles la salvación eterna (1915).
12*. En Ronco all’Adige, en la región de Verona, en Italia, beato José Baldo, presbítero, que, entregado al ministerio pastoral, fundó la Congregación de las Pequeñas Hijas de San José, para atender a los ancianos y a los enfermos, así como para educar a niños y jóvenes (1915).

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Miércoles 22 octubre 2014, San Juan Pablo II, papa, Memoria libre.

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

153. El curso de un año queda abreviado de modo que todos los años se lean algunas partes seleccionadas de sagrada Escritura, habida cuenta de los dos ciclos de lecturas de la misa a los que sirven de complemento.

154. A las solemnidades y a las fiestas se les asigna lectura propia; en caso contrario se tomará del Común los santos.

155. Cada una de las perícopas guarda, en la medida de lo posible, cierta unidad; por ello, para no sobrepasar los limites adecuados que, por lo demás, son distintos según los diversos géneros literarios, se omiten a veces algunos versículos, lo cual es señalado en cada caso. Pueden, no obstante, ser leídas con provecho íntegramente en un texto aprobado.

CALENDARIO

22
MIÉRCOLES DE LA XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria, o SAN JUAN PABLO II, papa, Memoria libre

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), / Para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T.O., Pf. común. o de la memoria.
LECC.: vol. IV.
- Ef 3, 2-12. El misterio de Cristo ha sido revelado ahora: que también los gentiles son coherederos de la promesa.
- Salmo: Is 12, 2-6. R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.
- Lc 12, 39-48. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 23 de octubre, pág. 627.
CALENDARIOS: Zaragoza y Dominicos: Dedicación de las iglesias en que se ignora su día (S).
Valladolid: Dedicación de la Iglesia Catedral: Catedral (S), Diócesis (F).
Cádiz y Ceuta: San Servando y san Germán, mártires (F).
Huesca, Pamplona y Tudela: Santas Nunilo y Alodia, vírgenes mártires (MO).
Santiago de Compostela: Santa María Salomé, madre de Santiago el Mayor (MO).
Familia Paulina: Beato Timoteo Giaccardo, presbítero (MO).
II Franciscanos: Beata Josefina Leroux, virgen y mártir (ML).
Madrid: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Alberto Iniesta Jiménez, obispo auxiliar, emérito (1972).
Huesca: Aniversario de la muerte de Mons. Javier Osés Flamarique, obispo, emérito (2001).

TEXTOS MISA

Del Común de pastores (para un papa), formulario 2 (II), oración colecta propia.

22 de octubre
San Juan Pablo II, papa
Die 22 octobris
Sancti Ioannis Pauli II, papæ
Ant. de entrada Cf. Sir 45, 30
El Señor hizo con él una alianza de paz, y lo nombró príncipe para que fuera sacerdote eternamente.
Ant. ad introitum Cf. Sir 45, 30
Státuit ei Dóminus testaméntum pacis, et príncipem fecit eum, ut sit illi sacerdótii dígnitas in ætérnum.
Oración colecta
Oh Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Él, que vive y reina.
Collecta
Deus, dives in misericórdia, qui sanctum Ioánnem Paulum, papam, univérsæ Ecclésiæ tuæ præésse voluísti, præsta, quæsumus, ut, eius institútis edócti, corda nostra salutíferæ grátiæ Christi, uníus redemptóris hóminis, fidénter aperiámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
El misterio de Cristo ha sido revelado ahora: que también los gentiles son coherederos de la promesa

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-12

Hermanos:
Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente.
Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder.
A mi, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6
R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus salútis.

Él es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus salútis.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus salútis.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el santo de Israel.» R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus salútis.

ALELUYA
Mt 24, 42a. 44
Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre. Vigiláte et estóte paráti, quia qua nescítis hora Fílius hóminis ventúrus est.

EVANGELIO
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 39-48
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»
Pedro le preguntó:
-«Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»
El Señor le respondió:
-«¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?
Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.
El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo II; Don y misterio VIII
La palabra "administrador" no puede ser sustituida por ninguna otra. Está basada profundamente en el Evangelio: recuérdese la parábola del administrador fiel y del infiel (cf. Lc 12, 41-48). El administrador no es el propietario, sino aquel a quien el propietario confía sus bienes para que los gestione con justicia y responsabilidad. Precisamente por eso el sacerdote recibe de Cristo los bienes de la salvación para distribuirlos debidamente entre las personas a las cuales es enviado. Se trata de los bienes de la fe. El sacerdote, por tanto, es el hombre de la palabra de Dios, el hombre del sacramento, el hombre del "misterio de la fe''. Por medio de la fe accede a los bienes invisibles que constituyen la herencia de la Redención del mundo llevada a cabo por el Hijo de Dios. Nadie puede considerarse "propietario'' de estos bienes. Todos somos sus destinatarios. El sacerdote, sin embargo, tiene la tarea de administrarlos en virtud de lo que Cristo ha establecido.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario III.
291. Oremos, hermanos, por todo el pueblo santo de Dios.
- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a lo no creyentes. Roguemos al Señor.
- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.
- Para que libre al mundo del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a nuestra(o) ciudad (pueblo) la paz, la justicia, la libertad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que sabes que la vida del hombre está sujeta a tanta necesidad: escucha las preces de los que te suplican y cumple los anhelos de los que ponen en ti toda su esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que nos valgan de ayuda los dones que te presentamos en la fiesta del santo papa Juan Pablo II, ya que tú has querido perdonar los pecados del mundo mediante el sacrificio de esta ofrenda. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Annue nobis, quæsumus, Dómine, ut, in hac festivitáte sancti Ioánnis Pauli papæ, hæc nobis prosit oblátio, quam immolándo totíus mundi tribuísti relaxári delícta. Per Christum.
PREFACIO COMÚN III
Alabanza a Dios que nos creó y nos ha creado de nuevo en Cristo.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido ser, por medio de tu amado Hijo, no sólo el creador del género humano, sino también el autor generoso de la nueva creación.
Por eso, con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos y unánimes te bendicen tus santos. Con ellos, unidos a los ángeles, nosotros queremos celebrarte y te alabamos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS III
Laudes Deo pro creatione et reformatione hominis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui per Fílium dilectiónis tuae, sicut cónditor géneris es humáni, ita benigníssimus reformátor. Unde mérito tibi cunctae sérviunt creatúrae, te redémpti rite colláudant univérsi, et uno Sancti tui te corde benedícunt.
Quaprópter et nos cum ómnibus te Angelis celebrámus, iucúnda semper confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II PREX EUCHARÍSTICA II.
Ant. de comunión Cf. Jn 21, 17
Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.
Ant. ad communionem Cf. Io 21, 17
Dómine, tu ómnia nosti; tu scis quia amo te.
Oración después de la comunión
Señor, que la eficacia de estos dones produzca su fruto en nosotros al celebrar la fiesta del santo papa Juan Pablo II, y nos alcance de tu misericordia ayuda para la vida presente y las alegrías de la vida futura. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Acceptórum múnerum virtus, Dómine Deus, in hac festivitáte sancti Ioánnis Pauli papæ nobis efféctus ímpleat, ut simul et mortális vitæ subsídium cónferat, et gáudium perpétuæ felicitátis obtíneat. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 23 de octubre
S
an Juan de Capistrano, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, que luchó en favor de la disciplina regular, estuvo al servicio de la fe y costumbres católicas en casi toda Europa, y con sus exhortaciones y plegarias sustentó el fervor del pueblo fiel, defendiendo también la libertad de los cristianos. En la localidad de Ujlak, junto al Danubio, en el reino de Hungría, descansó en el Señor (1456).
2. Cerca de Gades (hoy Cádiz), en la provincia hispánica de Bética, santos Servando y Germán, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano (s. IV).
3. En Antioquía, de Siria, san Teodoreto, presbítero y mártir, que, según narra la tradición, fue apresado por Julián el Apóstata, regente de Oriente y, por persistir en la confesión de la fe cristiana, fue martirizado (c. 362).
4. En la ciudad de Colonia, en Germania, conmemoración de san Severino, obispo, digno de alabanza por sus virtudes (c. 400).
5*. En Pavía, de la provincia de Liguria, conmemoración de san Severino Boecio, mártir, insigne por su ciencia y sus escritos, que estando encarcelado compuso un tratado sobre la consolación de la filosofía y sirvió a Dios con fidelidad hasta la muerte que le infligió el rey Teodorico (524).
6*. En Siracusa, ciudad de Sicilia, san Juan, obispo, de quien el papa san Gregorio I Magno alabó las costumbres, la justicia, la sabiduría, el modo de aconsejar y el cuidado de los bienes de la Iglesia (c. 609).
7. En Rouen, de Neustria, san Román, obispo, que abatió los símbolos de los paganos que eran aún venerados en su ciudad, convenció a los buenos a mejorar y a los malos a abandonar su modo de actuar (c. 644).
8. En la región de Herbauge, cerca de Poitiers, en Aquitania, de la Galia, san Benito, presbítero (ante s. IX).
9. En Constantinopla, san Ignacio, obispo, que, por haber reprendido al césar Bardas por el repudio de su legítima esposa, fue objeto de injurias y desterrado. Restituido a su sede por intervención del papa san Nicolás I, descansó en la paz del Señor (877).
10*. En Rumsey, en Inglaterra, santa Etelfleda, que, aún adolescente, se consagró al Señor en el monasterio fundado por su padre Etelwodo y, elegida abadesa, lo gobernó durante largos años hasta su muerte (s. X).
11*. En Campugliano, de la Toscana, san Alucio, pacífico hacedor de bien hacia los pobres y peregrinos y liberador de cautivos (1134).
12*. En Mantua, ciudad de la Lombardía, beato Juan Bono, eremita, que, siendo joven, abandonó a su madre y vagó por diversas partes de Italia, haciendo de malabarista y comediante. A los cuarenta años, con motivo de una enfermedad, prometió a Dios abandonar el mundo para darse a Cristo y a la Iglesia en el amor y la penitencia, fundando una congregación a la que dio la Regla de san Agustín (1249).
13*. En Milán, también de la Lombardía, beato Juan Ángel Porro, presbítero de la Orden de los Siervos de María, que, siendo prior del convento, todos los días festivos estaba en la puerta de la iglesia o recorría las calles, para reunir a los niños y enseñarles la doctrina cristiana (1505).
14*. En York, en Inglaterra, beato Tomás Thwing, presbítero y mártir, que, acusado falsamente de conspiración, por orden del rey Carlos II fue ahorcado y descuartizado, alcanzando así la palma del martirio (1680).
15*. En Valenciennes, en Francia, beatas María Clotilde Ángela de San Francisco de Borgia (Clotilde Josefa) Paillot y sus cinco compañeras (Sus nombres son: Beatas María Escolástica Josefa de San Jacobo (María Margarita Josefa) Leroux y María Córdula Josefa de Santo Domingo (Juana Ludovica) Barré, de la Orden de las Ursulinas; Josefina (Ana Josefa) Leroux, de la Orden de las Clarisas; María Francisca (María Lievina) Lacroix y Ana María (María Augustina) Erraux, de la Orden de Santa Brígida), vírgenes y mártires, que durante la Revolución Francesa, por estar consagradas a Dios fueron condenadas a muerte y, en presencia del pueblo subieron al patíbulo serenamente (1794).
16. En la ciudad de Tho-Duc, en Annam, san Pablo Tong Viet Buong, mártir, que, siendo soldado, sufrió la muerte por Cristo en tiempo del emperador Minh Mang (1833).
17*. En Reims, en Francia, beato Arnoldo (Julián Nicolás) Rèche, hermano del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que, dócil a la acción del Espíritu Santo, se entregó por completo a la formación de los jóvenes en su condición de maestro, mostrándose asiduo a la oración (1890).
18*. En Ciudad Real, en España, beatos mártires Ildefonso García y Justiniano Cuesta, presbíteros, y Eufrasio de Celis, Honorino Carracedo, Tomás Cuartero y José María Cuartero, religiosos, de la Congregación de la Pasión, que, por Cristo y por la Iglesia, fueron fusilados durante la persecución religiosa (1936).
19*. En la localidad de El Saler, cerca de Valencia, también en España, beato Leonardo Olivera Buera, presbítero y mártir, que durante la misma persecución religiosa imitó la pasión de Cristo, mereciendo alcanzar el premio eterno (1936).
20*. En la aldea de Benimaclet, también en la región valenciana, en España, beatos Ambrosio León (Pedro) Lorente Vicente, Florencio Martín (Álvaro) Ibáñez Lázaro y Honorato (Andrés) Zorraquino Herrero, religiosos del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y mártires, que durante la misma persecución derramaron su sangre por Cristo (1936).

martes, 16 de septiembre de 2014

Martes 21 octubre 2014, De los santos Ángeles, Misa votiva.

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

152. Desde el lunes después del domingo del Bautismo del Señor hasta la Cuaresma, y desde el lunes después de Pentecostés hasta el Adviento, discurre una serie continua de treinta y cuatro semanas que constituye el tiempo ordinario.
Dicha serie queda interrumpida desde el miércoles de Ceniza hasta el día de Pentecostés; en el lunes después del domingo de Pentecostés, se toma de nuevo la lectura del tiempo ordinario a partir de la semana que sigue a la que fue interrumpida por la llegada de la Cuaresma, pero omitiendo la lectura que corresponde al domingo.
En los años que tienen sólo treinta y tres semanas de tiempo ordinario, se omite la semana que cae inmediatamente después de Pentecostés, de modo que siempre sean leídas las lecturas de las últimas semanas, que son de índole escatológica.
Los libros del antiguo Testamento se distribuyen según la historia de la salvación: Dios se revela a sí mismo en el decurso de la vida del pueblo, que es guiado e iluminado paulatinamente. Por ello los profetas son leídos entre libros históricos, teniendo en cuenta el tiempo en que vivieron y enseñaron. Así, el primer año, la serie de lecturas del antiguo Testamento presenta juntamente los históricos y los oráculos de los profetas, desde el de Josué hasta el tiempo del exilio inclusive. El segundo año, después de las lecturas del Génesis que se han leer antes de Cuaresma, se continúa la narración de historia de la salvación desde el exilio hasta los tiempo los Macabeos. En ese mismo año, se incluyen, los profetas más recientes, los libros sapienciales y narraciones de los libros de Ester, Tobías y Judit.
Las cartas de los apóstoles que no se lean en períodos especiales, van distribuidas teniendo en cuenta ya lecturas de la misa, ya el orden cronológico en que fueron escritas.

CALENDARIO

21
MARTES DE LA XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. IV.
- Ef 2, 12-22. Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa.
- Sal 84. R. Dios anuncia la paz a su pueblo.
- Lc 12, 35-38. Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentra en vela.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 22 de octubre, pág. 625.
CALENDARIOS: Misioneros de la Preciosa Sangre: San Gaspar de Búfalo (S). Adoratrices de la Sangre de Cristo: (F).
Clérigos de San Viator: San Viator (F).
Mínimos: Beato Nicolás Barrá, presbítero (MO).
Burgos: Santa Úrsula, virgen y mártir (ML).
Dominicos: Beato Pedro de Città di Castello, presbítero (ML).
Girona: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Jaime Camprodón Rovira, obispo, emérito (1973).

TEXTOS MISA

DE LOS SANTOS ÁNGELES
Esta misa se dice con vestiduras de color blanco
DE SANCTIS ANGELIS
In hac Missa adhibetur color albus.
Antífona de entrada Sal 102, 20
Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra.
Ant. ad introitum Cf. Ps 102,20
Benedícite Dóminum, omnes Angeli eius; poténtes virtúte, qui fácitis verbum eius, ad audiéndam vocem sermónum eius.
Oración colecta
Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y los hombres, te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui miro órdine Angelórum ministéria hominúmque dispénsas, concéde propítius, ut, a quibus tibi ministrántibus in caelo semper assístitur, ab his in terra vita nostra muniátur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 12-22
Hermanos:

Antes no teníais un Mesías, erais extranjeros a la ciudadanía de Israel y ajenos alas instituciones portadoras de la promesa. En el mundo no teníais ni esperanza ni Dios. Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos.
Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.
Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo
Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14
R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
Dios anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

ALELUYA
Lc 21, 36
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para manteneros en pie ante el Hijo del hombre. Vigiláte, omni témpore orántes, ut digni habeámini stare ante Fílium hóminis.

EVANGELIO
Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar los encuentra en vela

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 35-38
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2849 Pues bien, este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio (cf Mt 4, 11) y en el último combate de su agonía (cf Mt 26, 36-44). En esta petición a nuestro Padre, Cristo nos une a su combate y a su agonía. La vigilancia del corazón es recordada con insistencia en comunión con la suya (cf Mc 13, 9. 23. 33-37; Mc 14, 38; Lc 12, 35-40). La vigilancia es "guarda del corazón", y Jesús pide al Padre que "nos guarde en su Nombre" (Jn 17, 11). El Espíritu Santo trata de despertarnos continuamente a esta vigilancia (cf 1Co 16, 13; Col 4, 2; 1Ts 5, 6; 1P 5, 8). Esta petición adquiere todo su sentido dramático referida a la tentación final de nuestro combate en la tierra; pide la perseverancia final. "Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela" (Ap 16, 15).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario II
290. Elevemos, hermanos, fervientes oraciones a Dios nuestro Padre.
- Para que proteja y guíe a su Iglesia santa. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor llene de su gracia a los obispos, sacerdotes y ministros. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a todo el mundo la justicia y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que socorra a los que están en algún peligro. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros mismos nos conforte y conserve en su servicio. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que te muestres favorable a las oraciones de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza y te suplicamos humildemente que, llevado a tu presencia por manos de los ángeles, lo recibas con bondad y nos sirva para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, laudis offérimus, supplíciter deprecántes, ut eásdem, angélico ministério in conspéctum tuae maiestátis delátas, et placátus accípias, et ad salútem nostram proveníre concédas. Per Christum.
Prefacio de los santos Ángeles: La gloria de Dios manifestada en los Ángeles.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y proclamar tus alabanzas por la creación de los ángeles y los arcángeles, objeto de tu complacencia. El honor que les tributamos manifiesta tu gloria, y la veneración que merecen es signo de tu inmensidad y excelencia sobre todas las criaturas.
Por eso con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio de Angelis: De gloria Dei per Angelos.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et in Archángelis Angelísque tuis tua praecónia non tacére, quia ad excelléntiam tuam recúrrit et glóriam quod angélica creatúra tibi probábilis honorétur: et, cum illa sit amplo decóre digníssima, tu quam sis imménsus et super ómnia praeferéndus osténderis, per Christum Dóminum nostrum.
Per quem multitúdo Angelórum tuam célebrat maiestátem, quibus adorántes in exsultatióne coniúngimur, una cum eis laudis voce clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Sal 137, 1
Delante de los ángeles tañeré para ti, Dios mío.
Antiphona ad communionem Ps 137,1
In conspéctu Angelórum psallam tibi, Deus meus.
Oración después de la comunión
Que nos fortalezca, Señor, el pan celestial con que nos has alimentado, para que caminemos seguros por la senda de la salvación bajo la fiel custodia de los ángeles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pane caelésti refécti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, eius fortitúdine roboráti, sub Angelórum fidéli custódia, fortes, salútis progrediámur in via. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 22 de octubre

Memoria de San Juan Pablo II papa.
1. Conmemoración de san Marcos, obispo de Jerusalén, que fue el primer obispo procedente de los gentiles que ocupó la sede de la Iglesia de la Ciudad Santa, trabajando con fe y celo para reunir a sus fieles dispersados por la guerra (s. II).
2. En Hierópolis, ciudad de Frigia, san Abercio, obispo, discípulo de Cristo, buen Pastor, del cual se cuenta que peregrinó por diversas regiones anunciando la fe, siendo alimentado con un místico manjar (s. III).
3. En Adrianópoli, de Tracia, santos mártires Felipe, obispo de Eraclea, y Hermete, diácono, los cuales, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano, al pedir el prefecto Justino al obispo que cerrase la iglesia, entregase los vasos sagrados y mostrase los libros litúrgicos, Felipe le respondió que no podía dar estas cosas ni él recibirlas, por lo que, después de ser encarcelados y azotados, fueron quemados vivos (303).
4. En Rouen, de la Galia Lugdunense, san Malón, obispo, que está considerado como primer apóstol de la fe cristiana en esta ciudad e iniciador de la sede episcopal (s. IV).
5*. En el territorio de Besançon, en Germania, san Valerio, diácono de la iglesia de Langres, al que dieron muerte unos paganos (s. IV).
6*. En la región de Chalons, en Neustria, san Lupencio, abad de la basílica de Saint-Privat-de-Javols, que, después de haber recibido injustamente muchas injurias de parte de Inocencio, conde de la ciudad, fue decapitado (c. 684).
7*. En la ciudad de Auch, en Aquitania, san Leotadio, obispo (s. VII).
8*. En el monasterio de Berceto, en la Lombardía, san Moderano, abad, antes obispo de Rennes, en la Galia, insigne por su amor a la soledad y la devoción hacia los lugares santos (c. 720).
9*. En el territorio de Nantes, en la Bretaña Menor, san Benito, que llevó vida eremítica en Massérac (s. IX).
10. En Huesca, ciudad de Aragón, en Hispania, santas Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires, que hijas de padre no cristiano, pero educadas en la fe cristiana por su madre, al no querer abjurar de Cristo, después un largo encarcelamiento fueron degolladas por disposición del rey de Córdoba, Abdar-Rahman II, (851).
11. En Fiésole, de la Toscana, san Donato o Duns Scoto, obispo, que, insigne por su erudición y su piedad, oriundo de Irlanda y peregrinando hacia Roma, fue elegido obispo de esta ciudad (c. 875).

lunes, 15 de septiembre de 2014

Lunes 20 octubre 2014, Por la evangelización de los pueblos, Misa "ad diversa".

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

148. Desde el día 29 de diciembre hasta el 5 de enero se leerá, el primer año, la carta a los Colosenses, en la que se considera la encarnación del Señor en el marco da la historia de la salvación, y, en el segundo año, el Cantar de los cantares, en el que se prefigura la unión Dios y el hombre en Cristo: “Dios Padre celebró las bodas de Dios su Hijo en el instante en que lo unió a la naturaleza humana en el seno de la Virgen, cuando el que era Dios antes de todos los siglos determinó hacerse hombre al final de los tiempos” [9: S. Gregorio Magno, Homilía 43 in Evangelia: PL 76, 1282.].

149. Desde el 7 de enero hasta el sábado después de Epifanía, se leen los textos escatológicos tomados de Baruc y de Isaías (capítulos 60-66); las lecturas que no hayan tenido cabida se omitirán ese año.

150. Durante la Cuaresma, se leerán, el primer año, fragmentos del libro del Deuteronomio y de la Carta a los Hebreos. En el segundo año, se ofrece una visión panorámica de la historia de la salvación tomada de los libros del Exodo, del Levítico y de los Números. La carta a los Hebreos interpreta la antigua alianza a la luz del misterio pascual de Cristo. De esta carta se lee, el Viernes santo, un fragmento que habla del sacrificio de Cristo (9, 11-28) y, el Sábado santo, otro fragmento referente al descanso del Señor (4, 1-16). En los demás días de la Semana Santa, se leerá, el primer año, los cantos tercero y cuarto del Siervo del Señor, tomados del libro de Isaías, y algunos fragmentos de las Lamentaciones; el segundo año, se lee el profeta Jeremías, como figura de Cristo paciente.

151. En el tiempo pascual, exceptuando los domingos primero y segundo de Pascua y las solemnidades de la Ascensión y Pentecostés, se leerán, según es tradicional, el primer año, la primera carta de san Pedro, el Apocalipsis y las cartas de san Juan, y, el segundo año, los Hechos de los apóstoles.

CALENDARIO

20
LUNES DE LA XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. IV.
- Ef 2, 1-10. Nos ha hecho vivir con Cristo y nos ha sentado en el cielo con él.
- Sal 99. R. El Señor nos hizo y somos suyos.
- Lc 12, 13-21. Lo que has acumulado, ¿de quién será?

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 21 de octubre, pág. 624.
CALENDARIOS: Agustinos: Santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir (MO).
OFM y Conv.: Beato Santiago de la Strepa, obispo (ML).
TOR: Beato Contardo Ferrini (ML).

TEXTOS MISA

Ayer se celebraba la Jornada mundial y colecta por la Evangelización de los pueblos.

POR LA EVANGELIZACION DE LOS PUEBLOS A PRO EVANGELIZATIONE POPULORUM A.
Antífona de entrada Sal 66, 2-3
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 66, 2-3
Deus misereátur nostri, et benedícat nobis, illúminet vultum suum super nos et misereátur nostri; ut cognoscámus in terra viam tuam, in ómnibus géntibus salutáre tuum.
Oración colecta
Oh Dios, que enviaste al mundo a tu Hijo como luz verdadera, derrama tu Espíritu para que siembre la semilla de la verdad en el corazón de los hombres y suscite en ellos la fe, de modo que todos, renacidos a una nueva vida por medio del bautismo, lleguen a formar parte de tu único pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Fílium tuum lumen verum in mundum misísti, effúnde Spíritum promissiónis, qui veritátis sémina in córdibus hóminum iúgiter diffúndat et fídei súscitet obséquium, ut omnes, per baptísmum ad novam vitam generáti, unum pópulum tuum íngredi mereántur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Nos ha hecho vivir con Cristo y nos ha sentado en el cielo con él

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 1-10

Hermanos:
Hubo un tiempo en que estabais muertos por vuestros delitos y pecados, cuando seguíais la corriente del mundo presente, bajo el jefe que manda en esta zona inferior, el espíritu que ahora actúa en los rebeldes contra Dios. Antes procedíamos nosotros también así; siguiendo los deseos de la carne, obedeciendo los impulsos de la carne y de la imaginación; y, naturalmente, estábamos destinados a la reprobación, como los demás.
Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo -por pura gracia estáis salvados-, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 99,2. 3. 4. 5
R.
El Señor nos hizo y somos suyos. Dóminus ipse fecit nos, et ipsíus sumus.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
El Señor nos hizo y somos suyos. Dóminus ipse fecit nos, et ipsíus sumus.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
El Señor nos hizo y somos suyos. Dóminus ipse fecit nos, et ipsíus sumus.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.
El Señor nos hizo y somos suyos. Dóminus ipse fecit nos, et ipsíus sumus.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R.
El Señor nos hizo y somos suyos. Dóminus ipse fecit nos, et ipsíus sumus.

ALELUYA
Mt 5, 3
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

EVANGELIO
Lo que has acumulado, ¿de quién será? 

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13-21
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
-«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. »
Él le contestó:
-«Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»
Y dijo a la gente:
-«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»
Y les propuso una parábola:
-«Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha."
Y se dijo:
"Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida."
Pero Dios le dijo:
"Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?"
Así será el que amasa riquezas para si y no es rico ante Dios.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Compendio de la Doctrina social de la Iglesia 326
La actividad económica y el progreso material deben ponerse al servicio del hombre y de la sociedad: dedicándose a ellos con la fe, la esperanza y la caridad de los discípulos de Cristo, la economía y el progreso pueden transformarse en lugares de salvación y de santificación. También en estos ámbitos es posible expresar un amor y una solidaridad más que humanos y contribuir al crecimiento de una humanidad nueva, que prefigure el mundo de los últimos tiempos (Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Laborem Exercens, 25-27: AAS 73 (1981) 638-647). Jesús sintetiza toda la Revelación pidiendo al creyente enriquecerse delante de Dios (cf. Lc 12, 21): y la economía es útil a este fin, cuando no traiciona su función de instrumento para el crecimiento integral del hombre y de las sociedades, de la calidad humana de la vida.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario I
289. Imploremos, hermanos, la piedad de Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que escuche nuestra oración.
- Para que conceda a la Iglesia el gozo del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
- Para que otorgue a los pueblos la concordia leal y pacífica. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los desterrados el gozo del retorno. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros, su pueblo, nos haga crecer en la fe, nos purifique el corazón y nos abra la puerta del reino eterno. Roguemos al Señor.
Muestra, Padre celestial, tu bondad al pueblo que te suplica, para que reciba sin tardanza lo que pide confiadamente, siguiendo tu inspiración. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, el rostro de tu Cristo, que se entregó a la muerte para redimirnos a todos; y haz que por su mediación sea glorificado tu nombre en las naciones desde donde sale el sol hasta el ocaso, y se ofrezca en todo el mundo un mismo sacrificio a tu divina Majestad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Réspice, Dómine, in fáciem Christi tui, qui pro ómnibus redemptiónem trádidit semetípsum, ut per eum ab ortu solis usque ad occásum nomen tuum magnificétur in géntibus, et una ubíque maiestáti tuae exhibeátur oblátio. Per Christum.
Antífona de la comunión Mt 28, 20
Haced discípulos de todos los pueblos, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado -dice el Señor. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 28, 20
Docéte omnes gentes serváre quaecúmque mandávi vobis, dicit Dóminus. Ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saeculi.
Oración después de la comunión
Fortalecidos, Señor, por el banquete de nuestra redención, te pedimos que por este auxilio de salvación eterna, crezca sin cesar en el mundo la fe verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Redemptiónis nostrae múnere vegetáti, quaesumus, Dómine, ut, hoc perpétuae salútis auxílio, fides semper vera profíciat. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 21 de octubre

1. En Nicomedia, de Bitinia, santos Dasio, Zótico y Cayo, que eran servidores del emperador Diocleciano y, acusados falsamente de haber incendiado el palacio, fueron condenados a muerte y arrojados al mar con una piedra atada al cuello (303).
2. En la ciudad de Colonia, en Germania, conmemoración de las santas vírgenes que entregaron su vida por Cristo, en el lugar de la ciudad donde después se levantó una basílica dedicada a santa Úrsula, virgen inocente, considerada como la principal del grupo (c. s. IV).
3. En la isla de Chipre, san Hilarión, abad, que, siguiendo las huellas de san Antonio, primero llevó vida solitaria cerca de la ciudad de Gaza y después fue fundador y ejemplo de la vida eremítica en esta región (c. 371).
4. Conmemoración de san Malco, monje, del que san Jerónimo expuso por escrito el testimonio de su ascesis y de su vida en Maronia, cerca de Antioquía (s. IV).
5. En Burdeos, de Aquitania, san Severino, obispo, que, originario de las regiones de Oriente, fue recibido calurosamente por san Amando, que le quiso como su sucesor (s. V).
6. En Laon, ciudad de la Galia, santa Cilina, madre de los santos obispos Principio de Soissons y Remigio de Reims (post 458).
7. En Lyon, también de la Galia, conmemoración de san Viator, lector, que, discípulo y ministro del obispo Justo de Lyon, siguió a éste en su retiro a Egipto y en su muerte (post 481).
8*. En Tréveris, de Austrasia, san Vendelino, eremita (s. VII).
9*. En Marsella, ciudad de la Provenza, en la Galia, san Mauronto, obispo, que fue también abad del monasterio de san Victorca (780).
10*. En la ciudad de Cortona, en la Toscana, beato Pedro Capucci, presbítero de la Orden de Predicadores, el cual, meditando sobre la muerte, se ejercitó en la vida espiritual y con su predicación exhortó a los fieles a evitar la muerte eterna (1445).
11. En Seúl, en Corea, san Pedro Yu Tae-ch’l, mártir, que a los trece años exhortaba a los compañeros de cárcel a aceptar los tormentos, consumando su martirio al recibir cien azotes y ser estrangulado (1839).
12*. En el lugar de Belencito, cerca de Medellín, en Colombia, beata Laura de Santa Catalina de Siene Montoya y Upeguí, virgen, que, con notable suceso, se dedicó a anunciar el Evangelio entre los pueblos indígenas que aún desconocían la fe en Cristo y fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena (1949)

domingo, 14 de septiembre de 2014

Domingo 19 octubre 2014, XXIX Domingo del Tiempo Ordinario (año A).

SOBRE LITURGIA

ORDENACIÓN GENERAL DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

146. El curso bienal de las lecturas está dispuesto de forma que casi todos los libros de la Escritura son leídos cada año; se asignan a la Liturgia de las Horas aquellos textos más largos y más difíciles que apenas pueden tener cabida en la misa. Pero mientras el nuevo Testamento se lee íntegramente todos los años, parte en la misa, parte en la Liturgia de las Horas, se han seleccionado de los libros del antiguo Testamento tan sólo aquellas partes que son de mayor importancia para la inteligencia de historia de la salvación y para el fomento de la piedad.
Sin embargo, la coordinación entre las lecturas de la Liturgia de las Horas y las lecturas de la misa, para que no se propongan los mismos textos en los mismos días o se distribuyan con relativa frecuencia los mismos libros para las mismas épocas del año (lo que dejaría a la Liturgia de las Horas perícopas de menos importancia y turbaría la lectura seguida de los textos), exige necesariamente que el mismo libro figure en años alternos en misa y en la Liturgia de las Horas o, al menos, dejar cierto intervalo de tiempo si se ha de leer en el mismo año.

147. En el tiempo de Adviento, se leerán, siguiendo una antigua tradición, las perícopas del libro de Isaías, en lectura semicontinua, alterna en años alternos. Se leen además el libro de Rut y algunas profecías del libro Miqueas. Pero como desde el 17 hasta el 24 de diciembre se hacen lecturas especialmente asignadas a estos días, se omitirán aquellas lecturas de la tercera semana de Adviento que no tengan cabida.

CALENDARIO

19 +
XXIX DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

Misa del Domingo (verde).
ve MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. dominical.
LECC.: vol. I.
- Is 45, 1. 4-6. Llevo de la mano a Ciro para doblegar ante él las naciones.
- Sal 95. R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
- 1Tes 1, 1-5b. Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza.
- Mt 22, 15-21. Pagad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Una pregunta hábil y capciosa. Se discute siempre la relación religión-estado. La liturgia subraya que no existe solo una lectura laica de la historia sino que la fe tiene sus derechos y criterios interpretativos (1 Lect.). Jesús expresa los niveles de competencia de lo humano y lo divino. El césar no es Dios; no existe un césar divino. Dad a Dios lo que es de Dios (Ev.). La comunidad cristiana debe vivir con autenticidad los valores de la fe, esperanza y caridad (2 Lect.).

* JORNADA MUNDIAL Y COLECTA POR LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS (pontificia: OMP): Liturgia del día (puede usarse el formulario «Por la evangelización de los pueblos», cf. OGMR 374), alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la orac. univ., colecta.
* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 20 de octubre, pág. 622.
CALENDARIOS: Coria-Cáceres: San Pedro de Alcántara, presbítero (S).
Oblatas del Santísimo Redentor: Santísimo Redentor (S).
Mondoñedo-Ferrol: Dedicación de la Iglesia Catedral: Catedral (S), Diócesis (F).
Pasionistas: San Pablo de la Cruz (S).
Girona: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francesc Pardo Artigas, obispo (2008).

TEXTOS MISA

XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO DOMINICA XXIX PER ANNUM
Antífona de entrada Sal 16, 6. 8
Yo te invoco, porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos; a la sombra de tus alas escóndeme.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 16, 6. 8
Ego clámavi, quóniam exaudísti me, Deus; inclína aurem tuam, et exáudi verba mea. Custódi me, Dómine, ut pupíllam óculi; sub umbra alárum tuárum prótege me.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excelsis
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, fac nos tibi semper et devótam gérere voluntátem, et maiestáti tuae sincéro corde servíre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Domingo de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año A.

PRIMERA LECTURA
Llevo de la mano a Ciro para doblegar ante él las naciones

Lectura del libro de Isaías 45, 1. 4-6

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano:
«Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán.
Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías.
Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mi, no hay dios.
Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mi.
Yo soy el Señor, y no hay otro.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y e
R.
Aclamad la gloria y el poder del Señor. Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Aclamad la gloria y el poder del Señor. Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.
Aclamad la gloria y el poder del Señor. Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R.
Aclamad la gloria y el poder del Señor. Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente.» R.
Aclamad la gloria y el poder del Señor. Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

SEGUNDA LECTURA
Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Tirnoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.
Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones.
Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, - nuestro Señor.
Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Flp 2, 15d. 16a
Brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir. Lucétis sicut luminária in mundo, verbum vitæ continéntes.

EVANGELIO
Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 15-21
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
-«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
-«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto. »
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
-«¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron:
-«Del César.»
Entonces les replicó:
-«Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
Deberes de los ciudadanos
2238 Los que están sometidos a la autoridad deben mirar a sus superiores como representantes de Dios que los ha instituido ministros de sus dones (cf Rm 13, 1 - 2): "Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana… Obrad como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios" (1P 2, 13. 16). Su colaboración leal entraña el derecho, a veces el deber, de ejercer una justa reprobación de lo que les parece perjudicial para la dignidad de las personas o el bien de la comunidad.
2239 Deber de los ciudadanos es contribuir con la autoridad civil al bien de la sociedad en un espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad. El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien común exigen de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la vida de la comunidad política.
2240 La sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente el pago de los impuestos, el ejercicio del derecho al voto, la defensa del país:
"Dad a cada cual lo que se le debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor" (Rm 13, 7).
"Los cristianos residen en su propia patria, pero como extranjeros domiciliados. Cumplen todos sus deberes de ciudadanos y soportan todas sus cargas como extranjeros… Obedecen a las leyes establecidas, y su manera de vivir está por encima de las leyes… Tan noble es el puesto que Dios les ha asignado, que no les está permitido desertar" (Epístola a Diogneto, 5, 5. 10; 6, 10).
El apóstol nos exhorta a ofrecer oraciones y acciones de gracias por los reyes y por todos los que ejercen la autoridad, "para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad" (1Tm 2, 2).
2242 El ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando estos preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del evangelio. El rechazo de la obediencia a las autoridades civiles, cuando sus exigencias son contrarias a las de la recta conciencia, tiene su justificación en la distinción entre el servicio de Dios y el servicio de la comunidad política. "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mt 22, 21). "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch 5, 29):
"Cuando la autoridad pública, excediéndose en sus competencias, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rechazar las exigencias objetivas del bien común; pero les es lícito defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de esta autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y evangélica" (GS 74, 5).
La comunidad política y la Iglesia
2244 Toda institución se inspira, al menos implícitamente, en una visión del hombre y de su destino, de la que saca sus referencias de juicio, su jerarquía de valores, su línea de conducta. La mayoría de las sociedades han configurado sus instituciones conforme a una cierta preeminencia del hombre sobre las cosas. Sólo la religión divinamente revelada ha reconocido claramente en Dios, Creador y Redentor, el origen y el destino del hombre. La Iglesia invita a las autoridades civiles a juzgar y decidir a la luz de la Verdad sobre Dios y sobre el hombre:
Las sociedades que ignoran esta inspiración o la rechazan en nombre de su independencia respecto a Dios se ven obligadas a buscar en sí mismas o a tomar de una ideología sus referencias y finalidades; y, al no admitir un criterio objetivo del bien y del mal, ejercen sobre el hombre y sobre su destino, un poder totalitario, declarado o velado, como lo muestra la historia (cf CA 45; 46).
2245 La Iglesia, que por razón de su misión y su competencia, no se confunde en modo alguno con la comunidad política, es a la vez signo y salvaguarda del carácter transcendente de la persona humana. La Iglesia "respeta y promueve también la libertad y la responsabilidad política de los ciudadanos" (GS 76, 3).
2246 Pertenece a la misión de la Iglesia "emitir un juicio moral también sobre cosas que afectan al orden político cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, aplicando todos y sólo aquellos medios que sean conformes al evangelio y al bien de todos según la diversidad de tiempos y condiciones" (GS 76, 5).

De San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios
155   La prudencia, virtud necesaria
En el pasaje del Evangelio de San Mateo, que trae la Misa de hoy, leemos: tunc abeuntes pharisaei, consilium inierunt ut caperent eum in sermone [Mt 22, 15] ; se reunieron los fariseos, con el fin de tratar entre ellos cómo podían sorprender a Jesús en lo que hablase. No olvidéis que ese sistema de los hipócritas es una táctica corriente también en estos tiempos; pienso que la mala hierba de los fariseos no se extinguirá jamás en el mundo: siempre ha tenido una fecundidad prodigiosa. Quizá el Señor tolera que crezca, para hacernos prudentes a nosotros, sus hijos; porque la virtud de la prudencia resulta imprescindible a cualquiera que se halle en situación de dar criterio, de fortalecer, de corregir, de encender, de alentar. Y precisamente así, como apóstol, tomando ocasión de las circunstancias de su quehacer ordinario, ha de actuar un cristiano con los que le rodean.
Alzo en este momento mi corazón a Dios y pido, por mediación de la Virgen Santísima -que está en la Iglesia, pero sobre la Iglesia: entre Cristo y la Iglesia, para proteger, para reinar, para ser Madre de los hombres, como lo es de Jesús Señor Nuestro-; pido que nos conceda esa prudencia a todos, y especialmente a los que, metidos en el torrente circulatorio de la sociedad, deseamos trabajar por Dios: verdaderamente nos conviene aprender a ser prudentes.
156   Continúa la escena evangélica: y enviaron discípulos suyos -de los fariseos- con algunos herodianos que le dijeron: Maestro [Mt 22, 16]. Mirad con qué retorcimiento le llaman Maestro; se fingen admiradores y amigos, le dispensan un tratamiento que se reserva a la autoridad de la que se espera recibir una enseñanza. Magister, scimus quia verax es [Ibidem], sabemos que eres veraz..., ¡qué astucia tan infame! ¿Habéis visto doblez mayor? Andad por este mundo con cuidado. No seáis cautelosos, desconfiados; sin embargo, debéis sentir sobre vuestros hombros -recordando aquella imagen del Buen Pastor que aparece en las catacumbas- el peso de esa oveja, que no es un alma sola, sino la Iglesia entera, la humanidad entera.
Al aceptar con garbo esta responsabilidad, seréis audaces y seréis prudentes para defender y proclamar los derechos de Dios. Y entonces, por la entereza de vuestro comportamiento, muchos os considerarán y os llamarán maestros, sin pretenderlo vosotros: que no buscamos la gloria terrena. Pero no os extrañéis si, entre tantos que se os acerquen, se insinúan esos que únicamente pretenden adularos. Grabad en vuestras almas lo que me habéis oído repetidas veces: ni las calumnias, ni las murmuraciones, ni los respetos humanos, ni el qué dirán, y mucho menos las alabanzas hipócritas, han de impedirnos jamás cumplir nuestro deber.
157   ¿Os acordáis de la parábola del buen samaritano? Ha quedado aquel hombre tumbado en el camino, malherido por los ladrones que le han robado hasta el último céntimo. Cruzan por ese lugar un sacerdote de la Antigua Ley y, poco después, un levita; los dos siguen su marcha sin preocuparse. Pasó a continuación un viajero, de nación samaritana, se acercó y, viendo lo que sucedía, se movió a compasión. Arrimándose, vendó las heridas después de haberlas limpiado con aceite y vino, puso al enfermo sobre su cabalgadura, le condujo al mesón y cuidó de él en todo [Lc 10, 33-34]. Fijaos en que no es éste un ejemplo que el Señor expone sólo para pocas almas selectas, porque enseguida añadió, contestando al que le había preguntado -a cada uno de nosotros-: anda, y haz tú lo mismo [Lc 10, 37].
Por lo tanto, cuando en nuestra vida personal o en la de los otros advirtamos algo que no va, algo que necesita del auxilio espiritual y humano que podemos y debemos prestar los hijos de Dios, una manifestación clara de prudencia consistirá en poner el remedio oportuno, a fondo, con caridad y con fortaleza, con sinceridad. No caben las inhibiciones. Es equivocado pensar que con omisiones o con retrasos se resuelven los problemas.
La prudencia exige que, siempre que la situación lo requiera, se emplee la medicina, totalmente y sin paliativos, después de dejar al descubierto la llaga. Al notar los menores síntomas del mal, sed sencillos, veraces, tanto si habéis de curar como si habéis de recibir esa asistencia. En esos casos se ha de permitir, al que se encuentra en condiciones de sanar en nombre de Dios, que apriete desde lejos, y a continuación más cerca, y más cerca, hasta que salga todo el pus, de modo que el foco de infección acabe bien limpio. En primer lugar hemos de proceder así con nosotros mismos, y con quienes, por motivos de justicia o de caridad, tenemos obligación de ayudar: encomiendo especialmente a los padres, y a los que se dedican a tareas de formación y de enseñanza.
158   Los respetos humanos
Que no os detenga ninguna razón hipócrita: aplicad la medicina neta. Pero obrad con mano maternal, con la delicadeza infinita de nuestras madres, mientras nos curaban las heridas grandes o pequeñas de nuestros juegos y tropezones infantiles. Cuando es preciso esperar unas horas, se espera; nunca más tiempo del imprescindible, ya que otra actitud entrañaría comodidad, cobardía, cosa bien distinta de la prudencia. Rechazad todos, y principalmente los que os encargáis de formar a otros, el miedo a desinfectar la herida.
Es posible que alguno susurre arteramente al oído de aquellos que deben curar, y no se deciden o no quieren enfrentarse con su misión: Maestro, sabemos que eres veraz... [Mt 22, 16]. No toleréis el irónico elogio: los que no se esfuerzan en llevar a cabo con diligencia su tarea, ni son maestros, porque no enseñan el camino auténtico; ni son verdaderos, pues con su falsa prudencia toman como exageración o desprecian las normas claras, mil veces probadas por la recta conducta, por la edad, por la ciencia del buen gobierno, por el conocimiento de la flaqueza humana y por el amor a cada oveja, que empujan a hablar, a intervenir, a demostrar interés.
A los falsos maestros les domina el miedo de apurar la verdad; les desasosiega la sola idea -la obligación- de recurrir al antídoto doloroso en determinadas circunstancias. En una actitud semejante -convenceos- no hay prudencia, ni piedad, ni cordura; esa postura refleja apocamiento, falta de responsabilidad, insensatez, necedad. Son los mismos que después, presas del pánico por el desastre, pretenden atajar el mal cuando ya es tarde. No se acuerdan de que la virtud de la prudencia exige recoger y transmitir a tiempo el consejo reposado de la madurez, de la experiencia antigua, de la vista limpia, de la lengua sin ataduras.
159   Sigamos el relato de San Mateo: sabemos que eres veraz, y enseñas el camino de Dios conforme a la pura verdad [Ibidem]. Nunca acabo de sorprenderme ante este cinismo. Se mueven con la intención de retorcer las palabras de Jesús Señor Nuestro, de cogerle en algún descuido y, en lugar de exponer llanamente lo que ellos consideraban como un nudo insoluble, intentan aturdir al Maestro con alabanzas que sólo deberían salir de labios adictos, de corazones rectos. Me paro de intento en estos matices, para que aprendamos a no ser recelosos, pero sí prudentes; para que no aceptemos el fraude del fingimiento, aunque aparezca revestido de frases o de gestos que en sí mismos responden a la realidad, como sucede en el pasaje que estamos contemplando: Tú no haces distinción, le dicen; Tú has venido para todos los hombres; a Ti, nada te detiene para proclamar la verdad y enseñar el bien [Cfr. Mt 22, 16].
Repito: prudentes, sí; cautelosos, no. Conceded la más absoluta confianza a todos, sed muy nobles. Para mí, vale más la palabra de un cristiano, de un hombre leal -me fío enteramente de cada uno-, que la firma auténtica de cien notarios unánimes, aunque quizá en alguna ocasión me hayan engañado por seguir este criterio. Prefiero exponerme a que un desaprensivo abuse de esa confianza, antes de despojar a nadie del crédito que merece como persona y como hijo de Dios. Os aseguro que nunca me han defraudado los resultados de este modo de proceder.
160   Actuar con rectitud
Si en cada momento no sacamos del Evangelio consecuencias para la vida actual, es que no lo meditamos suficientemente. Sois jóvenes muchos; otros habéis entrado ya en la madurez. Todos queréis, queremos -si no, no estaríamos aquí-, producir buenos frutos. Intentamos poner, en la conducta nuestra, el espíritu de sacrificio, el afán de negociar con el talento que el Señor nos ha confiado, porque sentimos el celo divino por las almas. Pero no sería la primera vez que, a pesar de tanta buena voluntad, alguno cayera en la trampa de esa mezcla -ex pharisaeis et herodianis [Mc 12, 13]- compuesta quizá por los que, de un modo o de otro, por ser cristianos deberían defender los derechos de Dios y, en cambio, aliados y confundidos con los intereses de las fuerzas del mal, cercan insidiosamente a otros hermanos en la fe, a otros servidores del mismo Redentor.
Sed prudentes y obrad siempre con sencillez, virtud tan propia del buen hijo de Dios. Mostraos naturales en vuestro lenguaje y en vuestra actuación. Llegad al fondo de los problemas; no os quedéis en la superficie. Mirad que hay que contar por anticipado con el disgusto ajeno y con el propio, si deseamos de veras cumplir santamente y con hombría de bien nuestras obligaciones de cristianos.
161   No os oculto que, cuando he de corregir o de adoptar una decisión que causará pena, padezco antes, mientras y después: y no soy un sentimental. Me consuela pensar que sólo las bestias no lloran: lloramos los hombres, los hijos de Dios. Entiendo que en determinados momentos también vosotros tendréis que pasarlo mal, si os esforzáis en llevar a cabo fielmente vuestro deber. No me olvidéis que resulta más cómodo -pero es un descamino- evitar a toda costa el sufrimiento, con la excusa de no disgustar al prójimo: frecuentemente, en esa inhibición se esconde una vergonzosa huida del propio dolor, ya que de ordinario no es agradable hacer una advertencia seria. Hijos míos, acordaos de que el infierno está lleno de bocas cerradas.
Me escuchan ahora varios médicos. Perdonad mi atrevimiento si vuelvo a tomar un ejemplo de la medicina; quizá se me escape algún disparate, pero la comparación ascética va. Para curar una herida, primero se limpia bien, también alrededor, desde bastante distancia. De sobra sabe el cirujano que duele; pero, si omite esa operación, más dolerá después. Además, se pone enseguida el desinfectante: escuece -pica, decimos en mi tierra-, mortifica, y no cabe otro remedio que usarlo, para que la llaga no se infecte.
Si para la salud corporal es obvio que se han de adoptar estas medidas, aunque se trate de escoriaciones de poca categoría, en las cosas grandes de la salud del alma -en los puntos neurálgicos de la vida de un hombre-, ¡fijaos si habrá que lavar, si habrá que sajar, si habrá que pulir, si habrá que desinfectar, si habrá que sufrir! La prudencia nos exige intervenir de este modo y no rehuir el deber, porque soslayarlo demostraría una falta de consideración, e incluso un atentado grave contra la justicia y contra la fortaleza.
Persuadíos de que un cristiano, si de veras pretende actuar rectamente, cara a Dios y cara a los hombres, necesita de todas las virtudes, por lo menos en potencia. Padre, me preguntaréis: ¿y de mis flaquezas, qué? Os responderé: ¿acaso no cura un médico que esté enfermo, aun cuando el trastorno que le aqueja sea crónico?; ¿le impedirá su enfermedad prescribir a otros enfermos la receta adecuada? Claro que no: para curar, le basta poseer la ciencia oportuna y ponerla en práctica, con el mismo interés con el que combate su propia dolencia.
162   El colirio de la propia debilidad
Vosotros, como yo, os encontraréis a diario cargados con muchos errores, si os examináis con valentía en la presencia de Dios. Cuando se lucha por quitarlos, con la ayuda divina, carecen de decisiva importancia y se superan, aunque parezca que nunca se consigue desarraigarlos del todo. Además, por encima de esas debilidades, tú contribuirás a remediar las grandes deficiencias de otros, siempre que te empeñes en corresponder a la gracia de Dios. Al reconocerte tan flaco como ellos -capaz de todos los errores y de todos los horrores-, serás más comprensivo, más delicado y, al mismo tiempo, más exigente para que todos nos decidamos a amar a Dios con el corazón entero.
Los cristianos, los hijos de Dios, hemos de asistir a los demás llevando a la práctica con honradez lo que aquellos hipócritas musitaban aviesamente al Maestro: no miras a la calidad de las personas [Mt 22, 16]. Es decir, rechazaremos por completo la acepción de personas -¡nos interesan todas las almas!-, aunque, lógicamente, hayamos de comenzar por ocuparnos de las que por una circunstancia o por otra -también por motivos sólo humanos, en apariencia- Dios ha colocado a nuestro lado.
163   Et viam Dei in veritate doces [Ibidem.]; enseñar, enseñar, enseñar: mostrar los caminos de Dios conforme a la pura verdad. No ha de asustarte que vean tus defectos personales, los tuyos y los míos; yo tengo el prurito de publicarlos, contando mi lucha personal, mi afán de rectificar en este o en aquel punto de mi pelea para ser leal al Señor. El esfuerzo para desterrar y vencer esas miserias será ya un modo de indicar los senderos divinos: primero, y a pesar de nuestros errores visibles, con el testimonio de la vida nuestra; luego, con la doctrina, como Nuestro Señor, que coepit facere et docere [Hch 1, 1] , comenzó por las obras, y más tarde se dedicó a predicar.
Después de confirmaros que este sacerdote os quiere mucho y que el Padre del Cielo os quiere más, porque es infinitamente bueno, infinitamente Padre; después de manifestaros que nada os puedo echar en cara, sí considero que he de ayudaros a amar a Jesucristo y a la Iglesia, su rebaño, porque en esto pienso que no me ganáis: me emuláis, pero no me ganáis. Cuando señalo algún error en mi predicación o en las charlas personales con cada uno, no es por hacer sufrir; me mueve exclusivamente el afán de que amemos más al Señor. Y, al insistiros en la necesidad de practicar las virtudes, no pierdo de vista que a mí esa necesidad me urge también.
164   En cierta ocasión, oí comentar a un desaprensivo que la experiencia de los tropiezos sirve para volver a caer, en el mismo error, cien veces. Yo os digo, en cambio, que una persona prudente aprovecha esos reveses para escarmentar, para aprender a obrar el bien, para renovarse en la decisión de ser más santo. De la experiencia de vuestros fracasos y triunfos en el servicio de Dios, sacad siempre, con el crecimiento del amor, una ilusión más firme de proseguir en el cumplimiento de vuestros deberes y derechos de ciudadanos cristianos, cueste lo que cueste: sin cobardías, sin rehuir ni el honor ni la responsabilidad, sin asustarnos ante las reacciones que se alcen a nuestro alrededor -quizá provenientes de falsos hermanos-, cuando noble y lealmente tratamos de buscar la gloria de Dios y el bien de los demás.
Luego hemos de ser prudentes. ¿Para qué? Para ser justos, para vivir la caridad, para servir eficazmente a Dios y a todas las almas. Con gran razón a la prudencia se le ha llamado genitrix virtutum [S. Tomás de Aquino, In III Sententiarum, dist. 33, q. 2, a. 5], madre de las virtudes, y también auriga virtutum [S. Bernardo, Sermones in Cantica Canticorum, 49, 5 (PL 183, 1018)], conductora de todos los hábitos buenos.
165   A cada uno lo suyo
Leed con atención la escena evangélica, para aprovechar esas estupendas lecciones de las virtudes que han de iluminar nuestro modo de proceder. Acabado el preámbulo hipócrita y adulador, los fariseos y herodianos plantean su problema: qué te parece esto: ¿es lícito o no pagar tributo al César? [Mt 22, 17]. Notad ahora -escribe San Juan Crisóstomo- su astucia; porque no le dicen: explícanos qué es lo bueno, lo conveniente, lo lícito, sino dinos qué te parece. Estaban obsesionados en traicionarle y hacerle odioso al poder político [S. Juan Crisóstomo, In Matthaeum homiliae, 70, 1 (PG 58, 656)]. Pero Jesús, conociendo su malicia, respondió: ¿por qué me tentáis, hipócritas? Enseñadme la moneda con que se paga el tributo. Y ellos le mostraron un denario. Jesús les preguntó: ¿de quién es esta imagen y esta inscripción? Le respondieron: de César. Entonces les replicó: pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios [Mt 22, 18-21].
Ya veis que el dilema es antiguo, como clara e inequívoca es la respuesta del Maestro. No hay -no existe- una contraposición entre el servicio a Dios y el servicio a los hombres; entre el ejercicio de nuestros deberes y derechos cívicos, y los religiosos; entre el empeño por construir y mejorar la ciudad temporal, y el convencimiento de que pasamos por este mundo como camino que nos lleva a la patria celeste.
También aquí se manifiesta esa unidad de vida que -no me cansaré de repetirlo- es una condición esencial, para los que intentan santificarse en medio de las circunstancias ordinarias de su trabajo, de sus relaciones familiares y sociales. Jesús no admite esa división: ninguno puede servir a dos señores, porque o tendrá aversión al uno y amor al otro, o si se sujeta al primero, mirará con desdén al segundo [Mt 6, 24]. La elección exclusiva que de Dios hace un cristiano, cuando responde con plenitud a su llamada, le empuja a dirigir todo al Señor y, al mismo tiempo, a dar también al prójimo todo lo que en justicia le corresponde.
166   No cabe escudarse en razones aparentemente piadosas, para expoliar a los otros de aquello que les pertenece: si alguno dice: sí, yo amo a Dios, al paso que aborrece a su hermano, es un mentiroso [1Jn 4, 20]. Pero también se engaña el que regatea al Señor el amor y la reverencia -la adoración- que le son debidos como Creador y Padre Nuestro; y el que se niega a obedecer a sus mandamientos, con la falsa excusa de que alguno resulta incompatible con el servicio a los hombres, pues claramente advierte San Juan que en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, si amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque el amor de Dios consiste en que observemos sus mandatos; y sus mandatos no son pesados [1Jn 5, 2-3].
Quizá oiréis a muchos -¡en nombre de la funcionalidad, cuando no de la caridad!- que peroran y se inventan teorías, con el fin de recortar las muestras de respeto y de homenaje a Dios. Todo lo que sea para honrar al Señor les parece excesivo. No les hagáis caso: vosotros continuad vuestro camino. Esas elucubraciones se limitan a controversias que a nada conducen, como no sea a escandalizar a las almas y a impedir que se cumpla el precepto de Jesucristo, de entregar a cada uno lo suyo, de practicar con delicada entereza la virtud santa de la justicia.

Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
233. Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todo lo que ha creado, presentémosle nuestras necesidades.
- Por la Iglesia, por los que la odian y persiguen: para que anuncie sin cesar que el amor es más fuerte que el odio y testimonie la misericordia que ella experimenta de Dios Padre. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que se afiancen sentimientos de mutuo acercamiento, aceptación y sincera colaboración. Roguemos al Señor.
- Por los perseguidos, los privados de libertad, los enfermos, moribundos, tristes, abatidos, por todos los que padecen algún mal. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos: para que el amor crezca sin cesar y cada vez más desterremos de nuestras vidas la enemistad, las rencillas el rencor. Roguemos al Señor.
Padre, que nos perdonas sin cesar; concédenos crecer en el amor para poder ser en verdad hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Concédenos, Señor, ofrecerte estos dones con un corazón libre para que tu gracia pueda purificarnos en estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Tríbue nos, Dómine, quaesumus, donis tuis líbera mente servíre, ut, tua purificánte nos grátia, iísdem quibus famulámur mystériis emundémur. Per Christum.
PREFACIO VIII DOMINICAL DEL TIEMPO ORDINARIO
La Iglesia unificada por virtud y a imagen de la Trinidad
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has querido reunir de nuevo, por la sangre de tu Hijo y la fuerza del Espíritu, a los hijos dispersos por el pecado; de este modo tu Iglesia, unificada por virtud y a imagen de la Trinidad, aparece ante el mundo como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu, para alabanza de tu infinita sabiduría.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO VIII DE DOMINICIS PER ANNUM.
De Ecclesia adunata ex unitate Trinitatis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia fílios, quos longe peccáti crimen abstúlerat, per sánguinem Fílii tui Spiritúsque virtúte, in unum ad te dénuo congregáre voluísti: ut plebs, de unitáte Trinitátis adunáta, in tuae laudem sapiéntiae multifórmis Christi corpus templúmque Spíritus noscerétur Ecclésia.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANO.
Antífona de la comunión Sal 32, 18-19
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
O bien: Mc 10, 45
El Hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 32, 18-19
Ecce óculi Dómini super timéntes eum, et in eis qui sperant super misericórdia eius; ut éruat a morte ánimas eórum, et alat eos in fame.
Vel: Mc 10, 45
Fílius hóminis venit, ut daret ánimam suam redemptiónem pro multis.
Oración después de la comunión
La participación frecuente en esta Eucaristía nos sea provechosa, Señor, para que disfrutemos de tus beneficios en la tierra y crezca nuestro conocimiento de los bienes del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Fac nos, quaesumus, Dómine, caeléstium rerum frequentatióne profícere, ut et temporálibus benefíciis adiuvémur, et erudiámur aetérnis. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 20 de octubre

1. Conmemoración de san Cornelio, centurión, que en la ciudad de Cesarea, en Palestina, fue bautizado por el apóstol san Pedro, como primicia de la Iglesia de los gentiles (s. I).
2. En la ciudad de Agen, en Aquitania, san Caprasio, mártir (c. 303).
3. En Aussonce, en la región de Reims, en Neustria, san Sindulfo, eremita, que escogió la vida solitaria, solamente conocido por Dios (c. 600).
4*. En Salzburg, de Baviera, san Vital, obispo, el cual, originario de Hibernia (hoy Irlanda), fue discípulo de san Ruperto, compañero en sus viajes e imitador de sus trabajos y vigilias, y elegido su sucesor, convirtió a la fe de Cristo a la población de Pinsgau (c. 730).
5. En Constantinopla, san Andrés, llamado “in Crisi” o “Calibita”, monje y mártir, el cual, nacido en la isla de Creta, por defender el culto de las santas imágenes, en tiempo del emperador Constantino Coprónomo fue flagelado y torturado hasta la muerte, siendo precipitado desde lo alto de la muralla (767).
6*. En la ciudad de Troyes, junto al Sena, en la Galia, san Aderaldo, arcediano, que con sus palabras y sus ejemplos ilustro la regla canonical, incluso durante su encarcelamiento entre los sarracenos en Tierra Santa (c. 1002).
7*. En Savigny, en Normandía, santa Adelina, primera abadesa del monasterio de Mortain, el cual fundó con la ayuda de san Vital, su hermano (c. 1125).
8*. En Lviv, de Rutenia, beato Jacobo Strepa, obispo de Halyc, de la Orden de los Hermanos Menores, ilustre por su solicitud pastoral y por sus virtudes apostólicas (1409).
9. En Treviso, en Italia, santa María Bertila (Ana Francisca) Boscardin, virgen de la Congregación de las Hermanas de Santa Dorotea de los Sagrados Corazones, que en su trabajo en un hospital se mostró solicita de la salud corporal y espiritual de los enfermos (1922).
10*. En Viena, en Austria, beato Jacobo (Francisco Alejandro) Kern, presbítero de la Orden Premonstratense, que, movilizado durante la guerra, fue herido en combate y, más tarde, se entregó al ministerio pastoral. Afectado por una larga y penosa enfermedad, la sobrellevó con admirable fortaleza de ánimo (1924).