viernes, 5 de febrero de 2016

Viernes 11 marzo 2016, Viernes IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

391. Una vez puesto en el incensario el incienso y bendecido, el Obispo, de rodillas ante el altar, inciensa el Santísimo Sacramento.

Luego recibe el velo humeral y sube al altar, hace genuflexión, y con la ayuda del diácono, recibe la custodia, sosteniéndola con ambas manos cubiertas por el velo.

Entonces se ordena la procesión:
- precede el acólito con la cruz, acompañado por acólitos que llevan candeleros con cirios encendidos;
- sigue el clero;
- los diáconos que fueron ministros en la Misa;
- los canónigos y los presbíteros que están revestidos con capa pluvial;
- los presbíteros concelebrantes, los Obispos, que acaso estén presentes, revestidos con pluvial;
- el ministro que lleva el báculo del Obispo;
- dos turiferarios con los incensarios humeantes;
- el Obispo que lleva el Santísimo Sacramento;
- un poco detrás, dos diáconos que asisten al Obispo;
- luego los ministros del libro y de la mitra.

Todos llevan velas encendidas. Alrededor del Sacramento se llevan las antorchas.

El palio bajo el cual el Obispo lleva el Sacramento, se usará según las costumbres de los lugares.

Si el Obispo no puede llevar el Santísimo Sacramento, siga la procesión revestido y con la cabeza descubierta, llevando el báculo, pero sin bendecir. Va inmediatamente antes del sacerdote que lleva el Santísimo Sacramento.

Los demás Obispos, que acaso participen en la procesión, revestidos con hábito coral, siguen al Santísimo Sacramento, como se dice más adelante en el n. 1100.

392. En cuanto a la organización de los fieles, síganse las costumbres de los lugares, así como en lo referente al ornato de las plazas y de las calles.

Durante el trayecto, si existe la costumbre y así lo aconseja el bien pastoral, puede hacerse alguna “estación” e impartirse la bendición Eucarística.

Los cantos y oraciones que se reciten, se encaminarán a que todos manifiesten su fe en Cristo y estarán dedicados únicamente al Señor (139).

(139) Cf. ibidem, n. 104.

393. Es conveniente que la procesión se dirija de una iglesia a otra. Pero si las circunstancias de los lugares así lo aconsejan, puede también regresar a la iglesia de la cual salió (140).

(140) Cf. ibidem, n. 107.

394. Al final de la procesión se imparte la bendición con el Santísimo Sacramento, en la iglesia a la cual se llegó, o en otro lugar más apropiado.

Los ministros, los diáconos y los presbíteros, al entrar al presbiterio, se dirigen directamente a sus puestos.

Después de que el Obispo haya subido al altar, el diácono recibe, por la derecha de manos del Obispo mismo, que está de pie, la custodia y la coloca sobre el altar.

En seguida el Obispo, juntamente con el diácono, hace genuflexión y, dejado el velo humeral, se arrodilla ante el altar.

Después de poner y bendecir el incienso, el Obispo recibe del diácono el incensario, hace reverencia con los diáconos asistentes, e inciensa el Santísimo con tres movimientos del incensario.

Reiterada la inclinación al Sacramento, devuelve el incensario al diácono.

Entre tanto se canta la estrofa: Tantum ergo, u otro canto eucarístico.

Luego el Obispo se levanta y dice: Oremos. Hace una breve pausa de silencio. El ministro, si fuere necesario, sostiene el libro ante el Obispo, mientras éste prosigue diciendo: Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable, u otra oración del Ritual Romano.

Dicha la oración, el Obispo recibe el velo humeral, sube al altar, hace genuflexión y, con la ayuda del diácono, recibe la custodia, que tendrá elevada con ambas manos, cubiertas con el velo, se vuelve hacia el pueblo y con la custodia hace el signo de la cruz, sin decir nada.

Terminada la bendición, el diácono recibe la custodia de manos del Obispo y la coloca sobre el altar. El Obispo y el diácono hacen genuflexión.

Luego, mientras el Obispo permanece de rodillas delante del altar, el diácono reverentemente traslada el Sacramento a la capilla de la reserva.

Entretanto, el pueblo puede, si se juzga oportuno, decir alguna aclamación.

La procesión al secretarium se hace de la manera acostumbrada.

CALENDARIO

11 VIERNES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria
Abstinencia

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Elegir el camino: el del justo perseguido o el de los perseguidores.
- Sab 2, 1a. 12-22. Lo condenaremos a muerte ignominiosa.
- Sal 33. R. El Señor está cerca de los atribulados.
- Jn 7, 1-2. 10. 25-30. Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 12 de marzo, pág. 203.
CALENDARIOS: Sevilla: Dedicación de la iglesia-catedral (F).

TEXTOS MISA

Viernes de la IV Semana de Cuaresma. Feria sexta. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 53, 3-4
Oh Dios, sálvame por tu nombre, sal por mí con tu poder. Oh Dios, escucha mi súplica, atiende a mis palabras.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 53, 3-4
Deus, in nómine tuo salvum me fac, et in virtúte tua líbera me. Deus, exáudi oratiónem meam, áuribus pércipe verba oris mei.
Oración colecta
Señor, tú que en nuestra fragilidad nos ayudas con medios abundantes, concédenos recibir con alegría la salvación que nos otorgas y manifestarla en nuestra propia vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui fragilitáti nostrae cóngrua subsídia praeparásti, concéde, quaesumus, ut suae reparatiónis efféctum et cum exsultatióne suscípiat, et pia conversatióne recénseat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 2, 1a. 12-22
Lo condenaremos a muerte ignominiosa

Lectura del libro de la Sabiduría

Se decían los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida;
presume de conocer a Dios
y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios,
su sola presencia nos resulta insoportable.
Lleva una vida distinta de todos los demás
y va por caminos diferentes.
Nos considera moneda falsa
y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos,
y presume de tener por padre a Dios.
Veamos si es verdad Jo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan,
pues los ciega su maldad.
Desconocen los misterios de Dios,
no esperan el premio de la santidad,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 17-18. 19-20. 21 y 23 (R.: 19a)
R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

V. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

V. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

V. Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

Versículo antes del Evangelio Mt 4, 4b
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.

EVANGELIO Jn 7, 1-2. 10. 25-30
Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora 

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, In Ioann. Evang., 31, 5.
El Señor no hace referencia a la hora en que se le obligaría a morir, sino a la hora en que se dejaría matar. Esperaba el tiempo en que había de morir, como esperó también el tiempo en que había de nacer.

Oración de los fieles
118. Oremos al Señor nuestro Dios, que nos ha elegido en Jesucristo su Hijo para que seamos hijos suyos, ciudadanos de su reino.
- Por la Iglesia: para que sepa discernir y descubrir en su seno y fuera a los profetas enviados por Dios. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos todos: para que sepan reconocer la presencia de Dios en los hombres, por encima de razas, ideologías o confesiones religiosas. Roguemos al Señor.
- Por los que buscan a Dios sin saberlo, por los que viven sin esperanza: para que puedan descubrir en la vida de los creyentes el verdadero rostro de Dios vivo, revelado en Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres de buena voluntad que se preocupan por construir un mundo mejor: para que sus esfuerzos se vean coronados por la conquista de una sociedad más justa y pacífica, según el proyecto de Dios. Roguemos al Señor.
- Por nosotros y nuestra comunidad: para que escuchemos la palabra de Cristo, nuestro maestro, y nos dejemos interpelar por ella hacia una verdadera conversión. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, las súplicas de tus hijos, que buscan tu rostro y esperan gozar de tu dicha en el país de la vida. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Tú, Señor, que eres la fuente de este sacrificio, purifícanos con su eficacia, para que lleguemos más limpios a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Haec sacrifícia nos, omnípotens Deus, poténti virtúte mundátos, ad suum fáciant purióres veníre princípium. Per Christum.
PREFACIO II DE CUARESMA
La penitencia espiritual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia para renovar en santidad a tus hijos, de modo que, libres de todo afecto desordenado, vivamos las realidades temporales como primicias de las realidades eternas.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE QUADRAGESIMA
De spiritali paenitentia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui fíliis tuis ad reparándam méntium puritátem, tempus praecípuum salúbriter statuísti, quo, mente ab inordinátis afféctibus expedíta, sic incúmberent transitúris ut rebus pótius perpétuis inhaerérent.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Ef 1, 7
Por Cristo por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia ha sido un derroche para con nosotros.
Antiphona ad communionem Eph 1, 7
In Christo habémus redemptiónem per sánguinem eius, remissiónem peccatórum, secúndum divítias grátiae eius.
Oración después de la comunión
Señor, así como en la vida humana nos renovamos sin cesar, haz abandonando el pecado que envejece nuestro espíritu, nos renovemos por tu gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Praesta, quaesumus, Dómine, ut, sicut de praetéritis ad nova transímus, ita, vetustáte depósita, sanctificátis méntibus innovémur. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Réspice, Dómine, super fámulos tuos, et in tua misericórdia confiténtes caelésti prótege benígnus auxílio. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 12 de marzo

1. En Tebeste, de Numidia, san Maximiliano, mártir, que siendo hijo del veterano Víctor, y llamado también al ejército, respondió al procónsul Diono que a un fiel cristiano no le era lícito ser soldado y, habiendo rehusado el juramento militar, fue degollado (295).
2. En Nicomedia, de Bitinia, conmemoración de los santos mártires Mígdono, presbítero, Eugenio, Máximo, Domna, Mardonio, Pedro, Esmaragdo e Hilario, que fueron ahogados uno tras otro cada día, para atemorizar a los demás (303).
3. En la misma ciudad, pasión de san Pedro, mártir, que siendo ayudante de cámara del emperador Diocleciano y lamentándose con cierta libertad de los suplicios de los mártires, por mandato del mismo augusto fue detenido y colgado, torturándole primero con prolongados azotes y después a fuego en una parrilla. Doroteo y Gorgonio, también servidores del emperador, por haber protestado fueron sometidos a los mismos suplicios y finalmente estrangulados (303).
4. En Roma, en el cementerio de Ponciano, junto al “Oso peludo”, sepultura de san Inocencio I, papa, que defendió a san Juan Crisóstomo, consoló a san Jerónimo y aprobó a san Agustín (417).
5. En la ciudad de Léon (hoy Saint-Paul-de-Léon), en la Bretaña Armórica, san Pablo Aureliano, primer obispo de esta ciudad (s. VI).
6. En Roma, en la basílica de San Pedro, sepultura de san Gregorio I, papa, de sobrenombre Magno, cuya memoria se celebra el día tres de septiembre, aniversario de su ordenación (604).
7. En Sigriana, de Bitinia, en el monasterio de Campogrande, sepultura de san Teófanes, por sobrenombre “Cronógrafo”, que siendo muy rico prefirió hacerse pobre monje, y por defender el culto de las sagradas imágenes fue encarcelado por el emperador León el Armenio durante dos años y deportado después a Samotracia, donde, agotado de padecimientos, entregó el espíritu (817).
8*. En Winchester, en Inglaterra, san Elpegio, obispo y monje, que procuró con gran empeño la instauración de la vida cenobítica (951).
9*. En la ciudad de San Geminiano, en la Toscana, beata Fina, virgen, que desde sus tiernos años sobrellevó con invicta paciencia, apoyada en sólo Dios, una prolongada y grave enfermedad (1253).
10*. En Recineto, del Piceno, en Italia, beato Jerónimo Gherarducci, presbítero, de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, que trabajó por la paz y la concordia de los pueblos (c. 1369).
11*. En Arezzo, en la Toscana, beata Justina Francucci Bezzoli, virgen de la Orden de San Benito y reclusa (1319).
12*. En la ciudad de Guiyang, de la provincia china de Guangxi, san José Zhang Dapeng, mártir, el cual, recibida la luz de la fe, apenas bautizado abrió su casa a misioneros y catequistas, y ayudó a pobres, enfermos y niños hasta que, condenado a la crucifixión, derramó lágrimas de alegría por haber sido considerado digno de morir por Cristo (1815).
13*. En Cracovia, en Polonia, beata Ángela Salawa, virgen de la Tercera Orden de San Francisco, la cual, eligiendo entregar su vida en el servicio doméstico, vivió humildemente entre las criadas, y en suma pobreza descansó en el Señor (1922).
14*. En la ciudad de San Remo, de la Liguria, en Italia, beato Luis Orione, presbítero, que instituyó la Pequeña Obra de la Divina Providencia, para bien de los jóvenes y de todos los abandonados (1940).

Instrucción «Actio pastoralis» sobre las misas para grupos particulares (15-mayo-1969)

Instrucción «Actio pastoralis» sobre las misas para grupos particulares (1969)

Instrucción de la Sagrada Congregación para el Culto divino, sobre las misas para grupos particulares, de 15 de mayo de 1969.

Uno de los fines principales de la acción pastoral de la Iglesia es el de educar a los fieles a integrarse en la comunidad eclesial, de tal modo que, en las celebraciones, y sobre todo en las celebraciones litúrgicas, cada uno se sienta unido a los hermanos en la comunión de la Iglesia universal y de la Iglesia local.

En efecto, la asamblea litúrgica, presidida por quien está investido de la potestad de convocar al pueblo de Dios, de dirigirlo, instruirlo y santificarlo, es un signo y un instrumento de la unidad de todo el género humano y primordialmente de la Iglesia con Cristo. (1)

Ciertamente esta unidad se efectúa y se ve expresada en la celebración comunitaria de la Eucaristía, en especial los domingos y los demás días festivos, sea alrededor del Obispo, sea en la asamblea parroquial, cuyo pastor hace las veces del Obispo. (2)

Pero la solicitud pastoral se ordena y orienta también a los grupos particulares, y no para fomentar separación alguna ni para constituir «pequeñas iglesias» o situaciones de privilegio, sino para proveer a peculiares necesidades de los fieles o para lograr una visión más profunda de la vida cristiana que responda a las necesidades y a la formación de las personas que se solidarizan en dichos grupos, con todas las ventajas que ya suponen los especiales vínculos espirituales y apostólicos que las unen y el común afán de estimularse mutuamente a la virtud.

La pastoral sabe, por experiencia, lo eficaces que pueden resultar para tales grupos este tipo de celebraciones peculiares. Si se saben ordenar y dirigir bien, lejos de dañar a la unidad de la parroquia, favorecen su acción misionera, logrando el acercamiento de algunos fieles y la más completa formación de otros.

Más aún: la vitalidad de estos grupos radica precisamente en que el estudio en común de las verdades cristianas y el esfuerzo conjunto por conformar a ellas la propia existencia van unidos en esas reuniones llamadas de oración que ellos realizan con un estilo y unas fórmulas más adaptadas al grupo y sobretodo con la lectura y la meditación de la palabra de Dios e inclusive, en muchos casos, con la celebración de la Eucaristía, que da plenitud a dichas reuniones y viene a constituir su punto culminante.

Actualmente se experimenta en estos grupos un gran deseo por tomar parte en la celebración de la Eucaristía. Por esta razón, ha parecido conveniente dar algunas normas que regulen estas celebraciones, asegurando en ellas el orden, el decoro y la seriedad, para provecho espiritual de los participantes y habida cuenta del propio carácter del culto religioso.

(1) Cf. Concilio Vaticano II, Const. Dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, n. 1; Const. Sacrosantum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 83.
(2) Cf. Concilio Vaticano II, Const. Dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, nn. 26 y 28; Const. Sacrosantum Concilium, sobre la sagrada liturgia, nn. 41-42; Sagrada Congregación de Ritos, Instr. Eucharisticum mysterium, de 25 de mayo de 1967, nn. 26-27: AAS 59 (1967), pp. 555-556.

1. Examínense atentamente todas las circunstancias, para juzgar en cada caso si desde el punto de vista pastoral ofrece ventajas la celebración eucarística, o si más bien ha de aconsejarse otro tipo de celebración religiosa.

2. Entre los grupos particulares a los que puede convenir la celebración eucarística cabe señalar los siguientes:
a) Grupos reunidos para los ejercicios espirituales, para estudios religiosos o pastorales durante uno o varios días, para reuniones de apostolado seglar o de otra clase de asociaciones.
b) Reuniones de carácter pastoral de algún sector de la parroquia.
c ) Grupos de fieles que viven lejos de la iglesia parroquial y que se reúnen periódicamente para cultivar su formación religiosa.
d) Grupos de personas de una misma condición que periódicamente se reúnen para la instrucción o la formación religiosa adecuada a sus necesidades
e) Grupos familiares reunidos en torno a personas enfermas o ancianas impedidas para salir de casa y que, por tanto, nunca podrían participar en celebración eucarística. En estos grupos entran también los allegados y cuantos asisten a la persona anciana o enferma.
f) Grupos familiares reunidos para velar a un difunto o por alguna otra circunstancia religiosa excepcional.

3. La celebración eucarística para grupos particulares ha de tenerse habitualmente en lugar sagrado.

4. Se reserva al Ordinario del lugar, y al Ordinario religioso para las propias casas, la facultad de conceder la celebración eucarística para grupos particulares fuera de lugar sagrado. Únicamente se dará este permiso, sobre todo tratándose de domicilios privados o de instituciones, si se cuenta con un lugar adecuado y decoroso, (3) excluidos siempre los dormitorios. (4)
Y no suceda que por buscar un lugar más amplio y más digno se incurra en preferencias intencionadas de unas familias sobre otras, dando ocasión a que reaparezcan, bajo formas nuevas, los privilegios desaprobados por la Constitución conciliar sobre la sagrada liturgia. (5)

(3) Cf. Ordenación general del Misal Romano, n. 253.
(4) Cf. Pablo VI, Carta ap. Pastorale munus, dada en forma de Motu Proprio, de 30 de noviembre de 1963, n. 7: AAS 56 (1964), pp. 5-12; Rescripto pontificio Cum admotae, de 6 de noviembre de 1964, n. 4.
(5) Núm. 32.

5. Se tendrán presentes los principios fundamentales expuestos en la Instrucción Eucharisticum mysterium, (6) sobre todo los siguientes:
a) El sacrificio eucarístico y el sagrado banquete pertenecen al mismo misterio y están enlazados el uno con el otro por un estrechísimo vínculo teológico y sacramental.
b) No se considere ninguna misa como acción exclusiva de un grupo particular, sino como celebración de la Iglesia, en la cual el sacerdote, desempeñando su propia función, preside toda la acción sagrada como ministro de la misma Iglesia.
c) Póngase cuidado en que todos los elementos ‐disposición del lugar, actitudes de las personas, uso de las cosas‐ concurran a que el Santísimo Sacramento de la Eucaristía sea venerado con el culto de latría que es debido a Dios verdadero.

(6) Núm 3: AAS 59 (1967), pp. 540-543.

6. Para lograr una celebración que corresponda realmente a las circunstancias y al ambiente, procúrese que cada una de sus partes esté convenientemente organizada, teniendo en cuenta las normas generales y los siguientes principios:
a) Favorézcase al máximo la participación de los fieles, atendiendo a las peculiares circunstancias en que se realiza la celebración y a lo que más facilite dicha participación.
b) La celebración podrá estar precedida de un tiempo dedicado bien a la meditación de la Sagrada Escritura, bien a una instrucción espiritual, según el grupo de que se trate.
c) Además de una monición inicial, el celebrante puede introducir brevemente a la liturgia de la palabra antes de las lecturas y a la liturgia eucarística antes del prefacio; puede intervenir nuevamente antes del saludo de despedida. Pero se abstendrá de tales intervenciones durante la plegaria eucarística.
d) Salvo cuanto se prescribe en las letras f) y h), y exceptuada la parte confiada al comentador, los fieles se abstendrán de intervenir dentro de la celebración con reflexiones, exhortaciones o cosas análogas.
e) En la liturgia de la palabra se pueden escoger las lecturas más adecuadas a las circunstancias, pero se deben tomar exclusivamente del Leccionario aprobado.
f) Las lecturas que preceden al evangelio podrán ser leídas por alguno de los participantes (hombre o mujer); el evangelio, en cambio, debe ser proclamado por el sacerdote o, habiendo ocasión, por un diácono.
g) En la homilía el sacerdote hará referencia a lo particular de la celebración y mostrará los vínculos que unen al grupo congregado con la Iglesia local y con la universal.
h) La oración de los fieles se puede adaptar a las peculiares circunstancias, conservando siempre su carácter religioso. Pero se tendrá cuidado en no omitir nunca las intenciones generales por la Iglesia, por el mundo, por los hermanos necesitados y por la asamblea reunida. No hay inconveniente en que los participantes añadan alguna intención especial que ellos mismos hayan preparado de antemano.

7. La participación completa y perfecta en la celebración eucarística incluye la comunión sacramental.
En lo tocante al modo de distribuir la sagrada comunión, se seguirá el uso legítimamente establecido en cada diócesis. Con respecto a la comunión bajo ambas especies, se observará lo que determina la Ordenación general del Misal Romano. (7) Pero esta forma de comunión no está permitida si las misas se celebran en casa, excepto si se tiene que administrar el viático. (8)

(7) Cf. núms. 240-243.
(8) Cf. Sagrada Congregación de Ritos, Instr. Eucharisticum mysterium, de 25 de mayo de 1967, nn. 32 par. 6, y 41: AAS 59 (1967), pp. 559 y 563.

8 Para favorecer la participación de los fieles podrá resultar útil, sobre todo en algunas circunstancias, la utilización del canto sagrado, por contribuir a una mayor unanimidad. Obsérvense también en este campo las normas relativas al canto y a la música en las sagradas celebraciones, evitando todo lo que sea contrario a la santidad del rito y a la piedad de los fieles.

9. Las adaptaciones mencionadas solamente se permiten para estos casos, y no podrán ser introducidas en las celebraciones que se tengan en la iglesia para toda la comunidad de fieles.

10. Con respecto a las condiciones previas que se exigen para celebrar la eucaristía en grupos particulares fuera de lugar sagrado, especialmente en las casas particulares, obsérvese lo siguiente:
a) La facultad mencionada en el número 4 no se concederá, excepto en casos particulares, los domingos y las fiestas de precepto. Con ello se logrará que la asamblea litúrgica parroquial no se vea privada del ministerio de algunos sacerdotes ni de la participación de determinados fieles, y se contribuirá a acrecentar la vida y la unidad de la comunidad.
b) Si el sacerdote celebrante no es el párroco, deberá avisar a éste de antemano. El párroco, a su vez, enviará al Obispo una relación de las celebraciones que hayan tenido lugar.
c) Se observarán las normas sobre el ayuno eucarístico. En ningún caso la santa misa podrá estar inmediatamente precedida de una comida o banquete. Si se tienen a continuación, procúrese en lo posible no emplear la misma mesa en que se celebró la Eucaristía.
d) El pan para la Eucaristía deberá ser el pan ázimo, que es el único admitido por la Iglesia latina; y será confeccionado de la misma forma que se acostumbra a usar en las demás misas.
e) Las celebraciones no se tendrán de noche a hora avanzada.
f) Tratándose de grupos familiares, no se excluya a quienes razonablemente pidan tomar parte en la celebración.

11. Para asegurar el buen resultado de estas celebraciones y para obtener una mayor eficacia espiritual, se deben preparar adecuadamente y desarrollar con dignidad y sentido de lo sagrado. Se atenderá cuidadosamente a la forma y se escogerán los elementos más adecuados, respetando, además, las normas litúrgicas.
Por tanto:
a) Los textos de la misa deben ser tomados exclusivamente del Misal o de los suplementos aprobados.
Cualquier otro cambio, salvo lo dicho en el número 6, letra e, es arbitrario y, por tanto, reprobado.
b) Los objetos del altar, los vasos sagrados y las vestiduras deberán ser en número, forma y calidad como dispone la legislación vigente. (9)
c) Los gestos rituales, las ceremonias y las actitudes de los participantes deben ser los prescritos para la celebración eucarística habitual.

Se exhorta vivamente a los sacerdotes con cura de almas a considerar y profundizar el valor espiritual y formativo de estas celebraciones. Son útiles sólo si conducen a los participantes a una mayor conciencia del misterio cristiano, al incremento del culto divino, a la inserción en la comunidad eclesial, al ejercicio profundo del apostolado y de la caridad entre los hombres.

Aunque en nuestro tiempo no faltan quienes estiman que «están al día» sólo si pueden presentar «novedades» a veces extravagantes, o inventar formas arbitrarias de celebraciones litúrgicas, los sacerdotes del clero secular y regular preocupados por el verdadero bien de los fieles, sepan que en la fidelidad generosa e irremovible a la voluntad de la Iglesia, expresada en sus directrices, normas y estructuras, está el secreto del éxito pastoral duradero y santificador.

Lo que se aparta de esta línea, aunque en apariencia sea atrayente, termina por crear desorientación en los fieles y hace que el ministerio sacerdotal languidezca y se torne estéril.

Esta Instrucción, preparada por la Sagrada Congregación para el Culto divino por mandato del Sumo Pontífice y aprobada por el mismo, regulará en adelante todas las celebraciones de misas para grupos particulares.

(9) Cf. Ordenación general del Misal Romano, nn. 268-270, 290-296 y 297-310.

jueves, 4 de febrero de 2016

Jueves 10 marzo 2016, Jueves IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XV. SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

NOCIONES GENERALES


385. Aunque en la Misa en la Cena del Señor se tiene un recuerdo especial de la institución de la Eucaristía, cuando Cristo cenó con sus discípulos y les entregó el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre para ser celebrado en la Iglesia, sin embargo en la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo se ofrece a la piedad de los fieles el culto de tan salvífico Sacramento, para que celebren las maravillas de Dios significadas en él y realizadas por el misterio pascual, para que aprendan a participar en el sacrificio eucarístico y a vivir más intensamente de él, para que veneren la presencia de Cristo el Señor en este Sacramento y den las debidas acciones de gracias a Dios por los bienes recibidos (135).

(135) Cf. Misal Romano, Instrucción general. Proemio n. 3.

386. Como celebración peculiar de esta solemnidad está la procesión, nacida de la piedad de la Iglesia; en ella el pueblo cristiano, llevando la Eucaristía, recorre las calles con un rito solemne, con cantos y oraciones, y así rinde público testimonio de fe y piedad hacia este Sacramento.

Es conveniente, por tanto, que donde las circunstancias lo permitan, y que en verdad pueda permanecer como signo de fe común y de adoración, se conserve y se fomente esta procesión. Y aún más, si la ciudad es muy grande y así lo aconsejare la necesidad pastoral, el Obispo diocesano puede, según su parecer, ordenar otras procesiones en los principales sectores de la ciudad.

Corresponde al Obispo diocesano, teniendo en cuenta las circunstancias, juzgar acerca de la oportunidad, del lugar y organización de esta procesión, para que se realice con dignidad y sin menoscabo de la reverencia debida a este Santísimo Sacramento.

Donde la procesión no se puede efectuar en esta solemnidad, conviene que se realice otra celebración pública para toda la ciudad o sus sectores principales, en la iglesia catedral o en otro lugar más adecuado (136).

(136) Cf. Ritual Romano. Ritual de la Sagrada Comunión y del culto a la Eucaristía fuera de Misa, nn. 101-102; Cf. S. Congr. de Ritos, lnstr., Eucharisticum Mysterium, 25 de mayo de 1967, n. 59: A.A.S. 59 (1967), p. 570.

PROCESIÓN EUCARÍSTICA

387. Es conveniente que la procesión se haga después de la Misa en la cual se consagra la hostia que se lleva en procesión. Pero nada impide que la procesión se efectúe también después de una pública y prolongada adoración que siga a la Misa (137).

(137) Cf. Ritual Romano, Ritual de la Sagrada Comunión y del culto a la Eucaristla fuera de Misa, n. 103.

388. Además de lo necesario para la celebración de la Misa estacional, prepárese lo siguiente:
a) En el presbiterio:
- sobre la patena la hostia que será consagrada para la procesión;
- la custodia;
- el velo humeral;
- otro incensario con naveta.
b) En un lugar conveniente:
- capas pluviales de color blanco o festivo (cf. n. 390);
- velones y cirios (palio).

389. Terminada la Comunión de los fieles, el diácono lleva al altar la custodia en la cual coloca reverentemente la hostia consagrada.

En seguida el Obispo junto con sus diáconos hace genuflexión y regresa a la cátedra, donde dice la oración después de la Comunión.

390. Dicha ésta, y omitidos los ritos de conclusión, se inicia la procesión. La preside el Obispo revestido con la casulla, como en la Misa, o con la capa pluvial de color blanco. Pero si la procesión no sigue inmediatamente a la Misa, toma la capa pluvial (138).

Es conveniente que los canónigos y los presbíteros no concelebrantes revistan la capa pluvial sobre la sotana y la sobrepelliz.

(138) Cf. ibidem, n. 105.

CALENDARIO

10 JUEVES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Arrepentirse de los pecados.
- Éx 32, 7-14. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo.
- Sal 105. R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
- Jn 5, 31-47. Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 11 de marzo, pág. 201.
CALENDARIOS: Religiosas de la Asunción: Santa María Eugenia Milleret de Brou (S). Asuncionistas: (conm.).

TEXTOS MISA

Jueves de la IV Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 104, 3-4
Que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 104, 3-4
Laetétur cor quaeréntium Dóminum. Quaerite Dóminum et confirmámini, quaerite fáciem eius semper.
Oración colecta
Padre lleno de amor, te pedimos que, purificados por la penitencia y por la práctica de las buenas obras, nos mantengamos fieles a tus mandamientos, para llegar, bien dispuestos, a las fiestas de Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Cleméntiam tuam, Dómine, súpplici voto depóscimus, ut nos fámulos tuos, paeniténtia emendátos et bonis opéribus erudítos, in mandátis tuis fácias perseveráre sincéros, et ad paschália festa perveníre illaesos. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Éx 32, 7-14
Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

Lectura del libro del Éxodo.

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman:
“Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».
Y el Señor añadió a Moisés:
«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”».
Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 105, 19-20. 21-22. 23 (R.: cf. 4ab)
R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

V. En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

V. Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

V. Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Versículo antes del Evangelio Cf. Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna. Sic Deus diléxis mundum, ut Fílium suum unigénitum daret; omnis qui credit in eum habet vitam aetérnam.

EVANGELIO Jn 5, 31-47
Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa:
Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Conc. Vaticano II, Const. Dei verbum, 15.
El fin principal de la economía antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal, y de su reino mesiánico, anunciarla proféticamente (cfr Lc 24, 44; Jn 5, 39; 1P 1, 10), representarla con diversas imágenes (cfr 1Co 10, 11) (...). Por eso los cristianos deben recibir estos libros (Antiguo Testamento) con devoción, porque expresan un vivo sentido de Dios, contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y una sabiduría salvadora acerca del hombre, encierran tesoros de oración y esconden el misterio de nuestra salvación.

Oración de los fieles
117. Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas, y escucha con amor nuestras peticiones.
- Para que Dios nuestro Señor purifique a su Iglesia en la sangre de Cristo yla renueve en las celebraciones pascuales. Roguemos al Señor.
- Para que abunde en el mundo la justicia, la libertad y el bienestar, y los hombres sepan amarse como hermanos. Roguemos al Señor.
- Para que Dios otorgue su ayuda a cuantos por enfermedad, tentación o trabajo, pobreza o humillación, participan de la pasión de Cristo. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros, por la pasión y cruz de Jesucristo lleguemos a la gloria de la resurrección. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de bondad, al pueblo que te suplica, para que lo que no puede esperar por sus propios méritos, lo alcance gracias a la pasión de tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Dios todopoderoso, que la ofrenda de este sacrificio fortifique y defienda nuestra debilidad contra todos los males. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut huius sacrifícii munus oblátum fragilitátem nostram ab omni malo purget semper et múniat. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN I. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Jer 31, 33
Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jr 31, 33
Dabo legem meam in viscéribus eórum, et in corde eórum scribam eam; et ero eis in Deum, et ipsi erunt mihi in pópulum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Que esta comunión, Señor, nos purifique de todas nuestras culpas, para que se gocen en la plenitud de tu auxilio quienes están agobiados por el peso de su conciencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Puríficent nos, quaesumus, Dómine, sacraménta quae súmpsimus, et fámulos tuos ab omni culpa líberos esse concéde, ut, qui consciéntiae reátu constringúntur, caeléstis remédii plenitúdine gloriéntur. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Protéctor in te sperántium, Deus, bénedic pópulum tuum, salva, tuére, dispóne, ut, a peccátis liber, ab hoste secúrus, in tuo semper amóre persevéret. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de marzo

1. En Esmirna, en Asia, san Pionio, presbítero y mártir, de quien narra la tradición que, por haber hecho una apología de la fe cristiana ante el pueblo, fue encarcelado, y allí, en prisión, con sus exhortaciones animó a muchos hermanos a soportar el martirio y, después de sufrir varios tormentos, por medio del fuego alcanzó la muerte por Cristo (c. 250).
2. En Laodicea, en Siria, santos Trófimo y Talo, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, después de muchos y crueles tormentos consiguieron la corona de la gloria (s. IV).
3*. En Escocia, san Constantino, rey, discípulo de san Columba y mártir (s. VI).
4. En Jerusalén, san Sofronio, obispo, que tuvo como maestro y amigo a Juan Mosco, con quien visitó diversos lugares monásticos, siendo elegido a la muerte de Modesto para la sede de la Ciudad Santa, en la cual, cuando cayó en manos de los sarracenos, defendió valientemente la fe y la seguridad del pueblo (639).
5*. En Hanonia, de Neustria, san Vidiciano, obispo de Cambrai y Arras, que, a raíz de la muerte de san Leodegario, invitó al rey Teodorico III a expiar su crimen con la penitencia (c. 712).
6. En Milán, sepultura de san Benito, obispo (725).
7. En el monasterio de Tallaght, en Hibernia (hoy Irlanda), san Oengo, de sobrenombre “Cúldeo”, monje, que compuso el catálogo de los santos de aquel país (c. 824).
8. En Córdoba, en la región de Andalucía, en Hispania, san Eulogio, presbítero y mártir, degollado por su preclara confesión de Cristo (859).
9*. En el lugar de Cupramontana, del Piceno, en Italia, beato Juan Bautista de Fabriano Righi, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores (1539).
10*. En York, en Inglaterra, beato Tomás Atkinson, presbítero y mártir, que en tiempo del rey Jacobo I fue martirizado por ser sacerdote (1616).
11*. En Clona, en Irlanda, beato Juan Kearney, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, el cual, condenado a la pena capital en Inglaterra por ejercer el sacerdocio, con la huida evitó la pena, pero después, bajo el régimen de Oliverio Cromwell, acusado nuevamente de ser sacerdote en la patria, fue ahorcado (1653).
12. En la ciudad de Hung Yên, en Tonquín, santo Domingo Câm, presbítero y mártir, que durante muchos años, a escondidas y con peligro de la vida, ejerció el ministerio, pero finalmente, abrazando la cruz del Señor que con firmeza había rechazado pisotear, fue degollado por mandato del emperador Tu Duc (1859).
13. En el lugar de Sai-Nam-Hte, en Corea, santos mártires Marcos Chng Ui-ba, catequista, y Alejo U Se-yong, los cuales, a causa de su fe cristiana, fueron sometidos por sus mismos familiares a insultos y azotes (1866).
14. En León, en Hispania, san Vicente, abad del monasterio de San Claudio (630).

Confirmación: Lecturas del Antiguo Testamento.

Ritual de la Confirmación

LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

I. Libro de Isaías 11, 1-4a (Leccionario VIII, pág. 76)
Sobre él se posará el espíritu del Señor

67. El Mesías-Rey surgirá dela raíz truncada de David como un retoño fecundado en plenitud por el Espíritu de Dios con todos sus dones. Basada en la versión griega, la tradición cristiana ha deducido de este pasaje los siete dones del Espíritu Santo. Sería, por eso, un modelo de sabiduría, fortaleza, justicia, etc. Según los evangelios de Lc 4, 16-22 y Mc 1, 9-11, Jesús recibe el Espíritu y lo comunica a los cristianos a raíz de su Resurrección. La Confirmación es un momento sacramental privilegiado de esta efusión del Espíritu con sus dones multiformes.

1
Sobre él se posará el espíritu del Señor
Lectura del libro de Isaías 11, 1-4a

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre el se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas;
juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados.

Palabra de Dios.

II. Libro de Isaías 42, 1-3 (Leccionario VIII, pág.76)
Sobre mi siervo he puesto mi espíritu

68. El Nuevo Testamento aplica a Cristo estos cantos del Siervo del Señor (cf. Mt 1, 11). En este canto, el primero de todos, aparece este siervo como enviado de Dios con funciones proféticas y regias, pero con un estilo diverso al de los demás reyes: porque posee el Espíritu del Señor. Así Cristo es conducido por el Espíritu, que él dará también a la Iglesia para continuar su misión salvadora. En la Confirmación cada cristiano bautizado y la comunidad eclesial reciben este mismo Espíritu.

2
Sobre mi siervo he puesto mi espíritu
Lectura del libro de Isaías 42, 1-3

Así dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, a quien prefiero.
Sobre el he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceara por las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho.»

Palabra de Dios.

III. Libro de Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9 (Leccionario VIII, pág.77)
El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia
a los que sufren y derramar sobre ellos perfume de fiesta

69. Cristo aplica a su misión estas palabras (Lc 4, 16-21). El profeta se siente poseído por el Espíritu de Dios, para anunciar una nueva y liberadora noticia a los pobres. Todo el pueblo de Dios será restaurado en una forma nueva y superior. Todos sus miembros serán sacerdotes, capacitados para un verdadero culto espiritual ante Dios (cf. 1P 2, 9; Ap 1, 6; 5, 10; 20, 6). En la Confirmación este mismo Espíritu de Dios nos vincula más estrechamente con la Iglesia (Lumen gentium, n. 11).

3
El Señor me ha ungido
y me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren
y derramar sobre ellos perfume de fiesta
Lectura del libro de Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad,
para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios,
para consolar a los afligidos, los afligidos de Sión;
para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en perfume de fiesta, su abatimiento en cánticos.
Vosotros os llamareis «Sacerdotes del Señor», dirán de vosotros: «Ministros de nuestro Dios.»
Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo.
Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos.
Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.

Palabra de Dios.

IV. Profecía de Ezequiel 36, 24-28 (Leccionario VIII, pág. 78)
Os infundiré un espíritu nuevo

70. Anuncio de una restauración nueva y superior del pueblo de Dios, desterrado ahora en castigo por sus infidelidades a la Antigua Alianza. Volverá la Alianza de Dios, pero en un estado muy superior. Entre las obras salvadoras de Dios destaca el recibir "un Espíritu nuevo", como una nueva alma, el Espíritu de Dios. El cumplimiento perfecto de este anuncio lo ha visto la tradición crisüana en la Iglesia, poseedora del Espíritu que la transforma en el nuevo Pueblo de Dios. El Espíritu de Dios, que se recibe en la Confirmación, tiene este dinamismo de transformación personal y comunitaria.

4
Os infundiré un espíritu nuevo
Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 24-28

Así dice el Señor:
«Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevare a vuestra tierra.
Derramare sobre vosotros un agua pura que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.
Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitareis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.»

Palabra de Dios.

V. Profecía de Joel 2, 23a. 26-3, 1-3a (Leccionario VIII, pág. 78)
Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu

71. La nueva época del pueblo, restaurado después de la catástrofe, será un tiempo de bendiciones del Señor. El Espíritu ya no será exclusivo de los Profetas, sino que todos serán profetas porque a todos es dado el Espíritu (cf. Ez 36, 24-28; Zac 12, 10). Será la comunidad ideal de Dios. Los Hechos de los Apóstoles ven cumplida esta profecía en Pentecostés (Hch 2, 16ss.). Y el Ritual de la Confirmación afirma que la Confirmación "es continuidad de Pentecostés" (Observaciones previas, n. 1).

5
Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu
Lectura de la profecía de Joel 2, 23a. 26 -- 3, 1-3a

Hijos de Sión, alegraos, gozaos en el Señor, vuestro Dios.
Comeréis hasta hartaros,
y alabareis el nombre del Señor, Dios vuestro.
Porque hizo milagros en vuestro favor, y mi pueblo no será confundido.
Sabréis que yo estoy en medio de Israel, el Señor, vuestro Dios, el Único, y mi pueblo no será confundido jamás.
Después de eso, derramare mi Espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos e hijas,
vuestros ancianos soñaran sueños, vuestros jóvenes verán visiones.
También sobre mis siervos y siervas derramare mi Espíritu aquel día.
Haré prodigios en cielo y tierra.

Palabra de Dios.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Miércoles 9 marzo 2016, Miércoles IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XIII. TIEMPO DURANTE EL AÑO

377. Además de los tiempos que tienen un carácter propio, hay treinta y tres o treinta y cuatro semanas que quedan en el año litúrgico, en los cuales no se celebra un aspecto peculiar del misterio de Cristo; sino que ante todo se celebra el mismo misterio de Cristo en su plenitud, particularmente el domingo. Este período recibe el nombre de “tiempo durante del año” (128).

378. El tiempo “durante el año” comienza con el día que sigue a la fiesta del Bautismo del Señor, y se extiende hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive; vuelve a empezar el lunes después del domingo de Pentecostés y finaliza antes de las Primeras Vísperas del domingo primero de Adviento (129).

379. Puesto que el domingo ha de ser considerado el día de fiesta primordial y también el núcleo y el fundamento del año litúrgico (130), procure el Obispo que en los domingos del “tiempo durante el año”, incluso cuando se dedican a temas especiales, se conserve la Liturgia propia del domingo, atendiendo a lo que se indicó en los nn. 228-230.

380. Para procurar el bien pastoral de los fieles, es lícito efectuar los domingos “durante el año”, aquellas celebraciones que caen entre semana, y que son estimadas por la piedad de los fieles, con tal que se pueda anteponerlas al domingo en la tabla de precedencia. Pueden celebrarse todas las Misas de dichas celebraciones, mientras haya concurrencia de fieles (131).

CAPÍTULO XIV. ROGATIVAS Y CUATRO TÉMPORAS DEL AÑO

381. Las Rogativas y las Cuatro Témporas del año son una ocasión que presenta la Iglesia para rogar a Dios por las diversas necesidades de los hombres, principalmente por los frutos de la tierra y por los trabajos de los hombres, dando gracias a Dios públicamente (132).

(132) Normas universales del año litúrgico y del calendario. n. 45.

382. Con el fin de que las Rogativas y las Cuatro Témporas se adapten a las diversas necesidades de los lugares y de los fieles, conviene que sean las Conferencias Episcopales quienes determinen el tiempo y la manera cómo han de celebrarse.

Por tanto, la autoridad competente, habida cuenta de las necesidades locales (133), establecerá las normas acerca de la extensión de esta celebración por uno o varios días, así como su repetición en el curso del año.

(133) Ibidem, n. 46

383. Conviene, pues, que en la diócesis, considerando las circunstancias y también las costumbres locales, el Obispo procure con esmero hallar la vía apta para observar la Liturgia de las Rogativas o de las Cuatro Témporas y consagrarla al ministerio de la caridad, para que de este modo se fomente la piedad y devoción del pueblo de Dios y se aumente la comprensión de los misterios de Cristo.

384. La Misa para cada uno de los días de estas celebraciones se escogerá de entre las Misas para diversas necesidades, la que sea más apropiada a la intención por la cual se hacen las súplicas (134).

(134) Ibidem, n. 47

CALENDARIO

9 MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria o SANTA FRANCISCA ROMANA, religiosa, conmemoración

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).

La Cuaresma: Escuchar al Hijo y creer en el Padre es obtener la luz y la vida.
- Is 49, 8-15. Te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país.
- Sal 144. R. El Señor es clemente y misericordioso.
- Jn 5, 17-30. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración de la santa.

Martirologio: elogs. del 10 de marzo, pág. 200.
CALENDARIOS: Barcelona, Sant Feliu de Llobregat y Terrassa: San Paciano, obispo (conm.).

TEXTOS MISA

Miércoles de la IV Semana de Cuaresma. Feria quarta. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 68, 14
Mi oración se dirige ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.
Antiphona ad introitum Ps 68, 14
Ego vero oratiónem meam ad te, Dómine; tempus benepláciti, Deus. In multitúdine misericórdiae tuae exáudi me in veritáte salútis tuae.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que concedes a los justos el premio de sus méritos y a los pecadores que hacen penitencia les perdonas sus pecados, ten piedad de nosotros y danos, por la humilde confesión de nuestras culpas tu paz y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui et iustis praemia meritórum et peccatóribus véniam per paeniténtiam praebes, tuis supplícibus miserére, ut reátus nostri conféssio indulgéntiam váleat percípere delictórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 49, 8-15
Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país,
para repartir heredades desoladas,
para decir a los cautivos: “Salid”,
a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán,
tendrán praderas en todas las dunas;
no pasarán hambre ni sed,
no les hará daño el bochorno ni el sol;
porque los conduce el compasivo
y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos;
miradlos, del Norte y del Poniente,
y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra;
romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 144, 8-9. l3cd-14. 17-18 (R.: 8a)
R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

Versículo antes del Evangelio Jn 11, 25a. 26
Yo soy la resurrección y la vida –dice el Señor–; el que cree en mí no morirá para siempre. Ego sum resurréctio et vita, dicit Dóminus; qui credit in me, non moriétur in aetérnum.

EVANGELIO Jn 5, 17-30
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque
no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
679 Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. "Adquirió" este derecho por su Cruz. El Padre también ha entregado "todo juicio al Hijo" (Jn 5, 22;cf. Jn 5, 27; Mt 25, 31; Hch 10, 42; Hch 17, 31; 2Tm 4, 1). Pues bien, el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar (cf. Jn 3, 17) y para dar la vida que hay en él (cf. Jn 5, 26). Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo (cf. Jn 3, 18; Jn 12, 48); es retribuido según sus obras (cf. 1Co 3, 12-5) y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor (cf. Mt 12, 32; Hb 6, 4-6; Hb 10, 26-31).

Oración de los fieles
116. Imploremos, hermanos, a quien tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, y pidámosle que escuche benignamente las súplicas de su pueblo penitente.
- Para que perdone y tenga piedad de la Iglesia el que en la cruz excusó a los ignorantes. Roguemos al Señor.
- Para que se apiade de todo el género humano el que murió en la cruz por todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que se apiade de los enfermos, atribulados, presos y esclavizados el que conoció las amarguras de sentirse abandonado y triste. Roguemos al Señor.
- Para que nos admita en su reino el que recibió al ladrón arrepentido. Roguemos al Señor.
- Para que el que tan generosamente nos concede este tiempo de Cuaresma, nos dé también la fortaleza necesaria para renovarnos durante estos días en nuestra fidelidad cristiana. Roguemos al Señor.
Protégenos, Señor, salvador nuestro, y concédenos misericordiosamente los auxilios temporales y eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que la virtud de este sacrificio borre en nosotros los rastros del pecado, renueve nuestra vida según Cristo y nos haga participar más plenamente de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Huius sacrifícii poténtia, Dómine, quaesumus, et vetustátem nostram cleménter abstérgat, et novitátem nobis áugeat et salútem. Per Christum.
PREFACIO IV DE CUARESMA
Los frutos del ayuno
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO IV DE QUADRAGESIMA
De fructibus ieiunii
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui corporáli ieiúnio vítia cómprimis, mentem élevas, virtútem largíris et praemia: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Jn 3, 17
Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
Antiphona ad communionem Jn 3, 17
Non misit Deus Fílium suum in mundum, ut iúdicet mundum, sed ut salvétur mundus per ipsum.
Oración después de la comunión
No permitas, Señor, que estos sacramentos que hemos recibido sean causa de condenación para nosotros, pues los instituiste como auxilio de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Caeléstia dona capiéntibus, quaesumus, Dómine, non ad iudícium proveníre patiáris, quae fidélibus tuis ad remédium providísti. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Fámuli tui, Dómine, pietátis tuae protectióne muniántur, ut bonum in hoc saeculo faciéntes ad te, summum bonum, pervéniant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 10 de marzo

1. En Apemea, junto al Meandro, en Frigia, conmemoración de los santos Cayo y Alejandro, mártires, que durante la persecución bajo los emperadores Marco Antonino y Lucio Vero fueron coronados con un glorioso martirio (después de 171).
2. En África, conmemoración de san Víctor, mártir, en cuya festividad san Agustín escribió para el pueblo un tratado acerca de él (s. inc.).
3. Conmemoración de san Macario, obispo de Jerusalén, que con sus exhortaciones obtuvo que los Santos Lugares fueran restaurados y enriquecidos con basílicas por el emperador Constantino el Grande y su madre, santa Elena (325).
4. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Simplicio, papa, el cual, mientras los bárbaros devastaban Italia y la Urbe, confirmó a los afligidos y fortaleció la unidad y la fe de la Iglesia (483).
5. En París, en Francia, san Droctoveo, abad, a quien su maestro san Germán de Autun puso de prepósito en un cenobio de monjes establecido en esta ciudad (c. 580).
6. En el monasterio de Bobbio, en la Liguria, san Attalo, abad, que, amante de la vida cenobítica, se retiró primero al monasterio de Lérins y después a Luxeuil, y más tarde sucedió a san Columbano en ese lugar, brillando en gran manera por su celo y discreción (626).
7. En Glasgow, en Escocia, san Juan Ogilvie, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, el cual, desterrado en diversos países de Europa, después de dedicar muchos años al estudio de la teología fue ordenado sacerdote y volvió ocultamente a su patria, donde se entregó diligentemente al cuidado pastoral de sus conciudadanos, hasta que, encarcelado y condenado a muerte bajo el rey Jacobo I, alcanzó en el patíbulo la gloriosa palma del martirio (1615).
8*. En París, en Francia, beata María Eugenia Milleret de Brou, virgen, fundadora de la Congregación de Hermanas de la Asunción, para la educación cristiana de niñas (1898).
9*. Cerca de la ciudad de Cortázar, en México, beato Elías del Socorro (Mateo Elías) Nieves del Castillo, presbítero de la Orden de los Hermanos de San Agustín y mártir, que en el furor de la persecución, hecho prisionero por desempeñar ocultamente el ministerio, fue fusilado por odio al sacerdocio (1928).

Papa Francisco: El Templo, lugar de adoración a Dios.

Textos del Papa Francisco

Francisco, Homilía, Santa Misa en Santa Marta, 22 de noviembre de 2013 [4]
El Templo, lugar de adoración a Dios

«El Templo –observó el Pontífice– como un punto de referencia de la comunidad, un lugar de referencia del pueblo de Dios», a donde se va por muchas razones, una de las cuales –explicó– supera todas las demás: «El Templo es el lugar a donde la comunidad va a rezar, a alabar al Señor, a dar gracias, pero sobre todo a adorar: en el Templo se adora al Señor. Y este es el punto más importante. También, esto es válido para las ceremonias litúrgicas: en esta ceremonia litúrgica, ¿qué es más importante? ¿Los cantos, los ritos – bellos, todo...? La adoración es más importante: toda la comunidad reunida mira el altar donde se celebra el sacrificio y se adora. Pero, yo creo – lo digo humildemente – que quizás nosotros cristianos hemos perdido un poco el sentido de la adoración, y pensamos: vamos al Templo, nos reunimos como hermanos – ¡eso es bueno, es bello! – pero el centro está allí donde está Dios. Y nosotros adoramos a Dios».
De esta afirmación brota la pregunta, directa: «Nuestros templos – se preguntó el Obispo de Roma– ¿son lugares de adoración, favorecen la adoración? ¿Nuestras celebraciones favorecen la adoración?». Jesús –recordó Francisco, citando el Evangelio de hoy– echa a los vendedores que habían ocupado el Templo como un lugar de tráficos en vez que de adoración. Pero hay otro “Templo” y otra sacralidad que considerar en la vida de fe:
«San Pablo nos dice que somos templos del Espíritu Santo. Yo soy un templo. El Espíritu de Dios está conmigo. Y también nos dice: “¡No entristezcan el Espíritu del Señor que está dentro de ustedes!”. Y también aquí, tal vez non podemos hablar como antes de la adoración, sino de una suerte de adoración que es el corazón que busca el Espíritu del Señor dentro de sí y sabe que Dios está dentro de sí, que el Espíritu Santo está dentro de sí. Lo escucha y lo sigue».
Ciertamente la secuela de Dios presupone una continua purificación, «porque somos pecadores», repitió el Papa, insistiendo: «Purificarse con la oración, con la penitencia, con el Sacramento de la reconciliación, con la Eucaristía». Y así, «en estos dos templos – el templo material, el lugar de adoración, y el templo espiritual dentro de mí, donde habita el Espíritu Santo – en estos dos templos nuestra actitud debe ser la piedad que adora y escucha, que reza y pide perdón, que alaba al Señor»:
«Y cuando se habla de la alegría del Templo, se habla de esto: toda la comunidad en adoración, en oración, en acción de gracias, en alabanza. Yo en oración con el Señor, que está dentro de mí porque yo soy “templo”. Yo en escucha, yo en disponibilidad. Que el Señor nos conceda este verdadero sentido del Templo, para poder ir adelante en nuestra vida de adoración y de escucha de la Palabra de Dios».

[4] Tr. de Raúl Cabrera — Radio Vaticana.

martes, 2 de febrero de 2016

Martes 8 marzo 2016, Martes IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XII. TIEMPO PASCUAL
371. Los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se celebran con viva alegría, como si se tratara de un solo y único día festivo, ciertamente como “un gran domingo” (123).

Estos son los días en que principalmente se canta el Aleluya.

Donde exista, conservese la tradición particular de celebrar, en el día de Pascua, las Vísperas bautismales, en las que, mientras se cantan los salmos se hace la procesión a la fuente.

372. El cirio pascual se enciende en todas las celebraciones litúrgicas más solemnes de este tiempo, sea la Misa, sean las Laudes y Vísperas.

Pero después del día de Pentecostés, el cirio pascual se conserva con reverencia en el bautisterio, para que de él, encendido en la celebración del Bautismo, se enciendan los cirios de los bautizados (124).

Durante todo el tiempo pascual para celebrar el Bautismo, se emplea agua bendecida en la noche pascual (125).

373. Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y celebran como las solemnidades del Señor.

Para despedir al pueblo en la Misa se agrega un doble Aleluya al Podéis ir en paz, y también al Podéis ir en paz de la Liturgia de las Horas, a los cuales se responde: Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya (126).

374. Donde haya neófitos, el tiempo pascual y principalmente la primera semana, es tiempo de “mistagogía” de los neófitos. La comunidad, juntamente con ellos, medita y experimenta la vivencia del misterio pascual, con la reflexión, la participación en la Eucaristía y la práctica de la caridad.

La ocasión más significativa de la “mistagogía” son las Misas de los domingos de Pascua, porque en éstos los neófitos encuentran, especialmente en el Leccionario del año A, lecturas peculiarmente aptas para ellos, que se explican en la homilía (127).

375. El día cuadragésimo después de la Pascua o, donde no es de precepto, el domingo VII de Pascua, se celebra la Ascensión del Señor.

En esta solemnidad se presenta ante nuestros ojos a Cristo, quien a la vista de los discípulos asciende al cielo, se sienta a la derecha de Dios dotado de regia potestad, prepara a los hombres el reino celestial, y vendrá al final de los tiempos.

376. Las ferias que van de la Ascensión al sábado antes de Pentecostés, inclusive, preparan para la venida del Espíritu Santo Paráclito.

Este sagrado tiempo de cincuenta días concluye con el Domingo de Pentecostés, en que se celebra el don del Espíritu Santo a los Apóstoles, los orígenes de la Iglesia y el comienzo de su misión a todas las lenguas, pueblos y naciones.

Este día el Obispo de ordinario celebra la Misa estacional y preside la Liturgia de las Horas, principalmente Laudes y Vísperas.

CALENDARIO

8 MARTES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria o SAN JUAN DE DIOS, conmemoración

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Recordar el agua vivificante y curante.
- Ez 47, 1-9. 12. Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.
- Sal 45. R. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
- Jn 5, 1-3. 5-16. Al momento aquel hombre quedó sano.

Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración del santo.

Martirologio: elogs. del 9 de marzo, pág. 198.
CALENDARIOS: Granada-ciudad y Hospitalarios de San Juan de Dios: San Juan de Dios, religioso (S).
Calasancias: Beato Faustino Míguez, presbítero (F). Getafe, Asidonia-Jerez y Escolapios: (conm.).
Pamplona y Tudela: San Veremundo de Irache (conm.).
O. Cist.: San Esteban de Obazine, abad cisterciense (conm.).

TEXTOS MISA


Martes de la IV Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Cf. Is 55, 1
Sedientos, acudid por agua -dice el Señor-, venid los que no tenéis dinero y bebed con alegría.
Antiphona ad introitum Cf. Is 55, 1
Sitiéntes, veníte ad aquas, dicit Dóminus; et qui non habétis prétium, veníte, et bíbite cum laetítia.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que las prácticas santas de esta Cuaresma dispongan el corazón de tus fieles para celebrar dignamente el misterio pascual y anunciar a todos los hombres la grandeza de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Exercitátio veneránda sanctae devotiónis, Dómine, tuórum fidélium corda dispónat, ut et dignis méntibus suscípiant paschále mystérium, et salvatiónis tuae núntient praecónium. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 47, 1-9. 12
Vi agua que manaba del templo, y habrá vida allí donde llegue el torrente

Lectura de la profecía de Ezequiel.

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros:
era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado. Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»,
Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal, Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 8)
R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

V. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

V. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

V. El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Dóminus virtútum nobíscum, refúgium nobis Deus Iacob.

Versículo antes del Evangelio Sal 50, 12a. 14a
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro; y devuélveme la alegría de tu salvación. Cor mundum crea in me, Deus; et redde mihi laetítiam salutáris tui.

EVANGELIO Jn 5, 1-16
Al momento aquel hombre quedó sano

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, Homilía LXVII (LXVIII)
Mira, estás curado: no peques más, no sea que te suceda algo peor; mientras que a los otros dice: ¿Quieres ser sano? Toma tu camilla y vete a tu casa. Porque ciertamente es grave parálisis el pecado, es grave. Ni es solamente parálisis, sino algo más grave. Porque el pecador no únicamente se priva de bienes, sino que anda ejercitando el mal. Pero aunque en ese estado te encuentres, si tienes una poca de voluntad de salir de él, se remediarán todos los males. Aunque lleves ya treinta y ocho años de enfermedad, si quieres recuperar la salud, nada lo impide. Todavía ahora se presenta Cristo y te dice: Toma tu camilla. Con tal que quieras, levántate y no desesperes. No tienes un hombre que te baje a la piscina, pero tienes a Dios. No tienes quien te ponga en la piscina, pero tienes al que puede no permitir que necesites de la piscina. No tienes quien te baje, pero tienes al que puede ordenarte tomar tu camilla.

Oración de los fieles
115. Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, y pidámosle que, desde el trono de su gloria, escuche las oraciones de su pueblo, que camina hacia la Pascua.
- Para que acreciente la fe y abra la inteligencia de los que recibirán el bautismo en las próximas solemnidades pascuales. Roguemos al Señor.
- Para que las naciones necesitadas reciban ayuda en su indigencia y se consolide en todo el mundo la justicia, el bienestar y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos se sientan tristes o tentados, sean sostenidos por la gracia de Dios y ayudados por la oración de la iglesia. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros cedamos con generosidad el fruto de nuestras privaciones voluntarias en bien de los pobres y necesitados. Roguemos al Señor.
Ten misericordia, Dios todopoderoso, de tu Iglesia suplicante y atiende a los que se humillan ante ti; que cuantos participamos en estos sacramentos cuaresmales gocemos de tu protección. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, estos dones que tu mismo nos diste; haz que lleguen a ser para nosotros prueba de tu providencia sobre nuestra vida mortal y alimento que da la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Offérimus tibi, Dómine, múnera quae dedísti, ut et creatiónis tuae circa mortalitátem nostram testificéntur auxílium, et remédium nobis immortalitátis operéntur. Per Christum.
PREFACIO I DE CUARESMA
Significación espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, santo...
PRAEFATIO I DE QUADRAGESIMA
De spiritali significatione Quadragesimae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia fidélibus tuis dignánter concédis quotánnis paschália sacraménta in gáudio purificátis méntibus exspectáre: ut, pietátis offícia et ópera caritátis propénsius exsequéntes, frequentatióne mysteriórum, quibus renáti sunt, ad grátiae filiórum plenitúdinem perducántur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 22, 1-2
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 22, 1-2
Dóminus regit me, et nihil mihi déerit; in loco páscuae ibi me collocávit, super aquam refectiónis educávit me.
Oración después de la comunión
Purifícanos, Señor, y renuévanos de tal modo con tus sacramentos que también nuestro cuerpo encuentre en ellos fuerza para la vida presente y el germen de su vida inmortal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Purífica, quaesumus, Dómine, mentes nostras benígnus, et rénova caeléstibus sacraméntis, ut consequénter et córporum praesens páriter et futúrum capiámus auxílium. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Concéde, miséricors Deus, ut devótus tibi pópulus semper exístat et de tua cleméntia, quod ei prosit, indesinénter obtíneat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 9 de marzo
S
anta Francisca, religiosa
, que casada aún adolescente, vivió cuarenta años en matrimonio, siendo excelente esposa y madre de familia, admirable por su piedad, humildad y paciencia. En tiempos calamitosos distribuyó sus bienes entre los pobres, asistió a los atribulados y, al quedar viuda, se retiró a vivir entre las oblatas que ella había reunido bajo la Regla de san Benito, en Roma (1440).
2. En Sebaste, en Armenia, pasión de los santos cuarenta soldados de Capadocia, que, en tiempo del emperador Licinio, se mostraron compañeros no por razón de sangre, sino por la fe común y la obediencia a la voluntad del Padre celestial. Tras cárceles y crueles tormentos, como pernoctar desnudos al aire libre sobre un estanque helado en el tiempo más frío del invierno, consumaron el martirio con el quebrantamiento de sus piernas (320).
3. En Barcelona, en la Hispania Tarraconense, san Paciano, obispo, que, exponiendo su fe, manifestaba que “cristiano” era su nombre y “católico” su apellido (390).
4*. En el lugar de Rapolla, en la Lucania, san Vital de Castronovo, monje (993).
5. En Moravia oriental, san Bruno, obispo de Querfurt y mártir, el cual, cuando acompañaba a Italia al emperador Otón III, movido por la autoridad de san Romualdo abrazó la disciplina monástica, recibiendo el nombre de Bonifacio. Vuelto a Alemania y creado obispo por el papa Juan X, durante una expedición apostólica fue despedazado, junto con dieciocho compañeros, por unos idólatras (1009).
6. En Bolonia, en la provincia de la Emilia, santa Catalina, virgen de la Orden de Santa Clara, la cual, notable por sus dotes naturales, fue más ilustre por sus virtudes místicas y por la vida de penitencia y humildad, siendo guía de vírgenes consagradas (1463).
7. En Mondonio, en el Piamonte, santo Domingo Savio, que, dulce y jovial desde la infancia, todavía adolescente consumó con paso ligero el camino de la perfección cristiana (1857).
8. En la aldea de Nei-Co-Ri, en Corea, santos Pedro Ch’oe Hyong y Juan Bautista Chon Chang-un, mártires, los cuales, siendo padres de familia, se distinguieron por administrar el bautismo y publicar libros cristianos, razón por la que fueron entregados al suplicio, manteniéndose tan constantes en la fe que causaron la admiración de sus perseguidores (1866).