lunes, 16 de octubre de 2017

Lunes 20 noviembre 2017, Lunes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa por la iglesia local).

SOBRE LITURGIA

Congregación para el Culto Divino
INSTRUCCIÓN "LITURGIAM AUTHENTICAM" (28 de marzo de 2001).

6. NUEVOS TEXTOS LITÚRGICOS PREPARADOS EN LENGUA VERNÁCULA


106. Para la composición de nuevos textos litúrgicos en lenguas vernáculas, que quizá se podrían añadir a los traducidos de la edición típica latina, se han de observar las normas vigentes, particularmente aquellas contenidas en la Instrucción "Varietates legitimae". Cada Conferencia de Obispos debe establecer una o más comisiones para preparar los textos y para adaptarlos convenientemente; estos textos se enviarán a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos para su "recognitio", antes de que se edite cualquier libro destinado a los celebrantes y para el uso general de los fieles.

107. Hay que tener en cuenta que la composición de nuevos textos de oraciones y rúbricas no es un fin en sí mismo, sino que debe realizarse en las circunstancias de una particular necesidad cultural o pastoral. Por ello, es una labor que compete a las comisiones litúrgicas locales y nacionales, no a las comisiones de las que se habla más arriba, nn. 92-104. Los nuevos textos, compuestos en lengua vernácula, así como las otras adaptaciones introducidas legítimamente, no deben contener nada contrario a la función, significado, estructura, estilo, argumento teológico, ni al patrimonio de vocabulario tradicional, ni a las otras características fundamentales, de los textos contenidos en las ediciones típicas.

108. Los cantos e himnos litúrgicos tienen especial importancia y eficacia. Especialmente en el Domingo, el "día del Señor", el canto del pueblo fiel, reunido para la celebración de la Santa Misa, expresa auténticamente el mensaje de la Liturgia, no menos que las oraciones, lecturas y homilía, en la medida en que favorecen el común sentir de la fe y de la comunión en la caridad. Si el uso de estos cantos está muy difundido entre el pueblo de Dios, deben ser estables, para evitar confundir al pueblo. En un plazo de cinco años, desde la edición de esta Instrucción, las Conferencias de Obispos, en colaboración con las comisiones nacionales y diocesanas implicadas, y con otros expertos, deben procurar la publicación de un directorio o repertorio, de textos destinados al canto litúrgico. Este repertorio, debe ser enviado para la necesaria "recognitio" a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

CALENDARIO

20 LUNES DE LA XXXIII SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar.
- 1 Mac 1, 10-15. 41-43. 54-57. 62-64. Una cólera terrible se abatió sobre Israel.
- Sal 118. R. Dame vida, Señor, para que observe tus preceptos.
- Lc 18, 35-43. «¿Qué quieres que haga por ti?» «Señor, que recobre la vista».

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 21 de noviembre, pág. 680.
CALENDARIOS: Ciudad Rodrigo: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Palencia: Beatos Anselmo Polanco, obispo y compañeros, mártires (MO).
OFM: Beato Pascual Fortuni y compañeros mártires (MO).
Orihuela-Alicante: Beatas Ángeles de San José, María del Sufragio, vírgenes, y compañeras, mártires (ML).
Valencia: Beata Ángeles Lloret Martí y compañeras mártires (ML).
Legionarios de Cristo: Beato José Sánchez del Rio, mártir (ML).
Hermanas de la Cruz: Conmemoración de todas las Hermanas, familiares y bienhechores difuntos

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del XXXIII Domingo del T. Ordinario (o de otro domingo del T. Ordinario).

Misa por la Iglesia local:
POR LA SANTA IGLESIA
E. Por la Iglesia local
PRO ECCLESIA
E. Pro Ecclesia particulari
Antífona de entrada Cf. Ap 1, 5-6
Jesucristo, que nos ama, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre; a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Antiphona ad introitum Ap 1, 5-6
Iesu Christo, qui diléxit nos, et lavit nos a peccátis nostris in sánguine suo, et fecit nos regnum et sacerdótes Deo et Patri suo: ipsi glória et impérium in saecula saeculórum. Amen.
Oración colecta
Oh, Dios, que en cada una de las Iglesias que peregrinan por el mundo manifiestas la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, haz que tu familia se una de tal modo a su pastor que, congregada en el Espíritu Santo por el Evangelio y la Eucaristía, manifieste la universalidad de tu pueblo y sea signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui in síngulis Ecclésiis per orbem peregrínis unam, sanctam, cathólicam et apostólicam maniféstas Ecclésiam, plebi tuae concéde benígnus ita pastóri suo adunári atque per Evangélium et Eucharistíam congregári in Spíritu Sancto, ut universitátem pópuli tui digne váleat repraesentáre, et signum fiat atque praeséntiae Christi in mundo instruméntum. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Mac 1,10-15. 41-43. 54-57. 62-64
Una cólera terrible se abatió sobre Israel

Lectura del primer libro de los Macabeos.

En aquellos días, brotó un vástago perverso Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.
Por entonces surgieron en Israel hijos apóstatas que convencieron a muchos:
«Vayamos y pactemos con las naciones vecinas, pues desde que que nos hemos aislado de ellas nos han venido muchas desgracias».
Les gustó la propuesta y algunos del pueblo decidieron acudir al rey.
El rey les autorizó a adoptar la legislación pagana; y entonces, acomodándose a las costumbres de los gentiles, construyeron en Jerusalén un gimnasio, disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, se asociaron a los gentiles y se vendieron para hacer el mal.
El rey decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su reino, obligando a cada uno a abandonar la legislación propia. Todas las naciones acataron la orden del rey e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado.
El día quince de casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey Antíoco mandó poner sobre el altar de los holocaustos la abominación de la desolación; y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno.
Quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas. Rasgaban y echaban al fuego los libros de la ley que encontraban; al que le descubrían en casa un libro de la Alianza, y a quien vivía de acuerdo con la ley, lo ajusticiaban según el decreto real.
Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros. Prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la Alianza Santa. Y murieron.
Una cólera terrible se abatió sobre Israel.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 53. 61. 134. 150. 155. 158
R.
Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

V. Sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu ley. R.
Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

V. Los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu ley. R.
Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

V. Líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus mandatos. R.
Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

V. Ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu ley. R.
Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

V. La salvación está lejos de los malvados
que no buscan tus decretos. R.
Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

V. Viendo a los renegados, sentí asco,
porque no guardan tus palabras. R.
Dame vida, Señor, para que conserve tus preceptos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

Aleluya Jn 18, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R. Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me habébit lumen vitæ.

EVANGELIO Lc 18, 35-43
«¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que recobre la vista»
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron:
«Pasa Jesús el Nazareno».
Entonces empezó a gritar:
«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
«Hijo de David, ten compasión de mí!».
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó:
«¿Qué quieres que haga por ti?».
Él dijo:
«Señor, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
«Recobra la vista, tu fe te ha salvado».
Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general 15-junio-2016
Gracias a la fe ahora puede ver y, sobre todo, se siente amado por Jesús. Por ello el relato termina diciendo que el ciego «lo seguía glorificando a Dios» (Lc 18, 43): se convierte en discípulo. De mendigo a discípulo, también este es nuestro camino: todos nosotros somos mendigos, todos. Siempre tenemos necesidad de salvación. Y todos nosotros, todos los días, debemos dar este paso: de mendigos a discípulos. Y así, el ciego se pone en camino siguiendo al Señor y entrando a formar parte de su comunidad. Aquel a quien querían hacer callar, ahora testimonia a gran voz su encuentro con Jesús de Nazaret, y «todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios» (Lc 18, 43). Tiene lugar un segundo milagro: lo que sucedió al ciego hace que, al final, también la gente vea. La misma luz ilumina a todos congregándolos en la oración de alabanza. Así Jesús derrama su misericordia sobre todos aquellos con los que se encuentra: los llama, hace que se acerquen a Él, los reúne, los cura y los ilumina, creando un pueblo nuevo que celebra las maravillas de su amor misericordioso. Dejémonos también nosotros llamar por Jesús, y dejémonos curar por Jesús, perdonar por Jesús, y sigámoslo alabando a Dios.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario I
289. Imploremos, hermanos, la piedad de Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que escuche nuestra oración.
- Para que conceda a la Iglesia el gozo del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
- Para que otorgue a los pueblos la concordia leal y pacífica. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los desterrados el gozo del retorno. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros, su pueblo, nos haga crecer en la fe, nos purifique el corazón y nos abra la puerta del reino eterno. Roguemos al Señor.
Muestra, Padre celestial, tu bondad al pueblo que te suplica, para que reciba sin tardanza lo que pide confiadamente, siguiendo tu inspiración. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al celebrar el memorial del amor infinito de tu Hijo, te suplicamos, Señor, que los frutos de su acción salvadora sirvan, por el ministerio de tu Iglesia, para la salvación de todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Imménsae Fílii tui caritátis memoriále celebrántes, te, Dómine, supplíciter exorámus, ut eiúsdem salutáris óperis fructus, per Ecclésiae tuae ministérium, ad totíus mundi profíciat salútem. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA D 1. PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS I.
Antífona de la comunión Ap 3, 20
Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ap 3, 20
Ecce sto ad óstium et pulso, dicit Dóminus; si quis audíerit vocem meam et aperúerit mihi iánuam, intrábo ad illum, et cenábo cum illo, et ipse mecum.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que florezcan con toda su fuerza y perseveren hasta el fin en esta Iglesia tuya la integridad de la fe, la santidad de las costumbres, la caridad fraterna y la devoción sincera, y a la que no dejas de alimentar con tu palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no ceses tampoco de conducirla bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Vígeat in hac Ecclésia tua, Dómine, et usque in finem persevéret fídei intégritas, morum sánctitas, fratérna cáritas et munda relígio, et, quam Fílii tui Córpore et verbo tuo páscere non désinis, eam quoque tuis non cesses gubernáre praesídiis. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 21 de noviembre
M
emoria de la Presentación de santa María Virgen. Al día siguiente de la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva, construida junto al muro del antiguo templo de Jerusalén, se celebra la dedicación que de sí misma hizo a Dios la futura Madre del Señor, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su Concepción Inmaculada.
2. Conmemoración de san Rufo, de quien el bienaventurado apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, dice que fue un elegido del Señor (s. I).
3. En Porec, de Istria, san Marino, obispo y mártir (c. s. IV).
4. En Cesarea de Palestina, san Agapio, mártir, que martirizado con frecuencia, pero siempre dejado para mayores pruebas, en presencia del mismo emperador Maximino, durante los juegos del anfiteatro, fue entregado a un oso para que lo devorara y como aún quedó con vida, al día siguiente le ataron piedras a los pies y lo echaron al mar (306).
5. Junto a la basílica de San Pedro, en Roma, san Gelasio I, papa, esclarecido por su doctrina y santidad, el cual, para que la autoridad imperial no perjudicara la unidad de la Iglesia, aclaró a fondo las características propias de las dos potestades y su mutua independencia. Movido por su caridad sin medida y las necesidades de los indigentes, murió en la más extrema pobreza (496),
6. En Cesana, de la provincia de Flaminia, san Mauro, obispo (946).
7*. En Roma, beata María de Jesús Buen Pastor (Francisca) de Siedliska, virgen, que dejó Polonia por los problemas con los gobernantes y fundó el Instituto de Hermanas de la Santa Familia de Nazaret, al servicio de los emigrantes de su patria (1902).

domingo, 15 de octubre de 2017

Domingo 19 noviembre 2017, XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A.

SOBRE LITURGIA

Congregación para el Culto Divino
INSTRUCCIÓN "LITURGIAM AUTHENTICAM" (28 de marzo de 2001).


103. Por lo que respecta a las comisiones mixtas ya existentes, conforme a la norma del n. 93 y al resto de lo que se prescribe en esta Instrucción, se deben revisar sus estatutos en el plazo de dos años, desde el día en que esta instrucción entra en vigor.

104. Por el bien de los fieles, la Santa Sede se reserva el derecho de preparar traducciones en cualquier idioma y de aprobarlas para el uso litúrgico. Sin embargo, aunque en ocasiones la Sede Apostólica intervenga, necesariamente mediante la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en la preparación de las traducciones, la aprobación de las mismas, para su uso en un territorio eclesiástico, continúa correspondiendo a la Conferencia de Obispos competente. Esto, a menos que en el decreto de aprobación de dicha traducción, promulgado por la Sede Apostólica, se indique explícitamente otra cosa. Posteriormente, la Conferencia debe remitir a la Santa Sede el decreto de aprobación para dicho territorio, a fin de que se de la "recognitio", junto con el texto, según las normas de esta instrucción y lo establecido en el derecho.

105. Cuando se den las causas expuestas más arriba, en los números 76 y 84, u otras necesidades pastorales urgentes, se establecerán, mediante decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, comisiones, consejos, comités o grupos de trabajo, dependientes inmediatamente de la Sede Apostólica, para ocuparse de las traducciones de algún libro litúrgico o de varios, en una o en más lenguas. En este caso, y en la medida de lo posible, se consultará a algunos Obispos, al menos, de entre aquellos a quienes afecta la cuestión.

CALENDARIO

19 + XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


Misa
del Domingo (verde).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. dominical.
LECC.: vol. I (A).
- Prov 31, 10-13. 19-20. 30-31. Trabaja con la destreza de sus manos.
- Sal 127. R. Dichosos los que temen al Señor.
- 1 Tes 5, 1-6. Que el Día del Señor no os sorprenda como un ladrón.
- Mt 25, 14-30. Como has sido fiel en lo poco, entra en el gozo de tu señor.

Cada persona ha recibido unas cualidades, unos dones, para servir a Dios y del prójimo. Y del uso que hagamos de ello nos pedirá cuentas el Señor cuando vuelva, como ladrón en la noche, por lo que debemos estar vigilantes (2 lect.) Cada uno debe poner en juego lo que es y lo que tiene, aunque perciba que pueda ser poco. No podemos enterrar el talento bajo tierra, dejándonos llevar por la holgazanería (Ev.). La mujer hacendosa de la primera lectura es un ejemplo, que pone su esfuerzo y trabajo al servicio de su familia y de los necesitados. Pidamos al Señor que por la Eucaristía le sirvamos con amor y consigamos los gozos eternos (orac. sobre las ofrendas).

* DÍA Y COLECTA DE LA IGLESIA DIOCESANA (dependiente de la CEE, optativa). Liturgia del día, alusión en la mon. de entrada y en la hom., intención en la oración universal, colecta.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 20 de noviembre, pág. 678.

TEXTOS MISA

XXXIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO DOMINICA XXXIII “PER ANNUM”
Antífona de entrada Cf. Jer 29, 11-12.14
Dice el Señor: «Tengo designios de paz y no de aflicción, me invocaréis y yo os escucharé; os congregaré sacándoos de los países y comarcas por donde os dispersé».
Antiphona ad introitum Jr 29, 11 Jr 12.14
Dicit Dóminus: Ego cógito cogitatiónes pacis et non afflictiónis; invocábitis me, et ego exáudiam vos, et redúcam captivitátem vestram de cunctis locis.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Concédenos, Señor, Dios nuestro, alegrarnos siempre en tu servicio, porque en dedicarnos a ti, autor de todos los bienes, consiste la felicidad completa y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Da nobis, quaesumus, Dómine Deus noster, in tua semper devotióne gaudére, quia perpétua est et plena felícitas, si bonórum ómnium iúgiter serviámus auctóri. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A.

PRIMERA LECTURA Pro 31, 10-13. 19-20. 30-31
Trabaja con la destreza de sus manos

Lectura del libro de los Proverbios.

Una mujer fuerte, ¿quién la hallará?
Supera en valor a las perlas.
Su marido se fía de ella,
pues no le faltan riquezas.
Le trae ganancias, no pérdidas,
todos los días de su vida.
Busca la lana y el lino
y los trabaja con la destreza de sus manos.
Aplica sus manos al huso,
con sus dedos sostiene la rueca.
Abre sus manos al necesitado
y tiende sus brazos al pobre.
Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura;
la que teme al Señor merece alabanza.
Cantadle por el éxito de su trabajo,
que sus obras la alaben en público.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: cf: 1a)
R.
Dichosos los que temen al Señor. Beáti omnes quit timent Dóminum.

V. Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.
Dichosos los que teme al Señor. Beáti omnes quit timent Dóminum.

V. Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.
Dichosos los que temen al Señor. Beáti omnes quit timent Dóminum.

V. Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.
Dichosos los que temen al Señor. Beáti omnes quit timent Dóminum.

SEGUNDA LECTURA 1 Tes 5, 1-6
Que el día del Señor no os sorprenda como un ladrón

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses

En lo referente al tiempo y a las circunstancias, hermanos, no necesitáis que os escriba, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.
Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, de forma que ese día os sorprenda como un ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
Así, pues, no nos entreguemos al sueño como los demás, sino estemos en vela y vivamos sobriamente.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Aleluya Jn 15, 4a. 5B
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Permaneced en mí, y yo en vosotros –dice el Señor–; el que permanece en mí da fruto abundante. R. Manéte in me, et ego in vobis, dicit Dóminus; qui manet in me fert fructum multum.

EVANGELIO (forma larga) Mt 25, 14-30
Como has sido fiel en lo poco, entra en el gozo de tu Señor

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:
“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:
“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
El señor le respondió:
“Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO (forma breve) Mt 25, 14-15. 19-21.
Como has sido fiel en lo poco, entra en el gozo de tu señor
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”. Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco
ÁNGELUS, Domingo 16 de noviembre de 2014.
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de este domingo es la parábola de los talentos, tomada de san Mateo (Mt 25, 14-30). Relata acerca de un hombre que, antes de partir para un viaje, convocó a sus siervos y les confió su patrimonio en talentos, monedas antiguas de grandísimo valor. Ese patrón dejó al primer siervo cinco talentos, al segundo dos, al tercero uno. Durante la ausencia del patrón, los tres siervos tenían que hacer fructificar ese patrimonio. El primer y el segundo siervo duplicaron cada uno el capital inicial; el tercero, en cambio, por miedo a perder todo, sepultó el talento recibido en un hoyo. Al regresar el patrón, los dos primeros recibieron la alabanza y la recompensa, mientras que el tercero, que restituyó sólo la moneda recibida, fue reprendido y castigado.
Es claro el significado de esto. El hombre de la parábola representa a Jesús, los siervos somos nosotros y los talentos son el patrimonio que el Señor nos confía. ¿Cuál es el patrimonio? Su Palabra, la Eucaristía, la fe en el Padre celestial, su perdón... en definitiva, muchas cosas, sus bienes más preciosos. Este es el patrimonio que Él nos confía. No sólo para custodiar, sino para fructificar. Mientras que en el uso común el término "talento" indica una destacada cualidad individual –por ejemplo el talento en la música, en el deporte, etc.–, en la parábola los talentos representan los bienes del Señor, que Él nos confía para que los hagamos fructificar. El hoyo cavado en la tierra por el "siervo negligente y holgazán" (Mt 26) indica el miedo a arriesgar que bloquea la creatividad y la fecundidad del amor. Porque el miedo a los riesgos del amor nos bloquea. Jesús no nos pide que conservemos su gracia en una caja fuerte. Jesús no nos pide esto, sino más bien quiere que la usemos en beneficio de los demás. Todos los bienes que hemos recibido son para darlos a los demás, y así crecen. Es como si nos dijera: "Aquí tienes mi misericordia, mi ternura, mi perdón: tómalos y haz amplio uso de ello". Y nosotros, ¿qué hemos hecho con ello? ¿A quién hemos "contagiado" con nuestra fe? ¿A cuántas personas hemos alentado con nuestra esperanza? ¿Cuánto amor hemos compartido con nuestro prójimo? Son preguntas que nos hará bien plantearnos. Cualquier ambiente, incluso el más lejano e inaccesible, puede convertirse en lugar donde fructifiquen los talentos. No existen situaciones o sitios que sean obstáculo para la presencia y el testimonio cristiano. El testimonio que Jesús nos pide no es cerrado, es abierto, depende de nosotros.
Esta parábola nos alienta a no esconder nuestra fe y nuestra pertenencia a Cristo, a no sepultar la Palabra del Evangelio, sino a hacerla circular en nuestra vida, en las relaciones, en las situaciones concretas, como fuerza que pone en crisis, que purifica y renueva. Así también el perdón que el Señor nos da especialmente en el sacramento de la Reconciliación: no lo tengamos cerrado en nosotros mismos, sino dejemos que irradie su fuerza, que haga caer los muros que levantó nuestro egoísmo, que nos haga dar el primer paso en las relaciones bloqueadas, retomar el diálogo donde ya no hay comunicación... Y así sucesivamente. Hacer que estos talentos, estos regalos, estos dones que el Señor nos dio, sean para los demás, crezcan, produzcan fruto, con nuestro testimonio.
Creo que hoy sería un hermoso gesto que cada uno de vosotros tomara el Evangelio en casa, el Evangelio de san Mateo, capítulo 25, versículos del 14 al 30, (Mt 25, 14-30) y leyera esto, y meditara un poco: "Los talentos, las riquezas, todo lo que Dios me ha dado de espiritual, de bondad, la Palabra de Dios, ¿cómo hago para que crezcan en los demás? ¿O sólo los cuido en la caja fuerte?".
Además, el Señor no da a todos las mismas cosas y de la misma forma: nos conoce personalmente y nos confía lo que es justo para nosotros; pero en todos, en todos hay algo igual: la misma e inmensa confianza. Dios se fía de nosotros, Dios tiene esperanza en nosotros. Y esto es lo mismo para todos. No lo decepcionemos. No nos dejemos engañar por el miedo, sino devolvamos confianza con confianza. La Virgen María encarna esta actitud de la forma más hermosa y más plena. Ella recibió y acogió el don más sublime, Jesús en persona, y a su vez lo ofreció a la humanidad con corazón generoso. A ella le pedimos que nos ayude a ser "siervos buenos y fieles", para participar "en el gozo de nuestro Señor".

Del Papa Benedicto XVI
ÁNGELUS, Domingo 13 de noviembre de 2011
Queridos hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios de este domingo –el penúltimo del año litúrgico– nos advierte de la precariedad de la existencia terrena y nos invita a vivirla como una peregrinación, teniendo la mirada fija en la meta, en aquel Dios que nos ha creado y, dado que nos ha hecho para sí (cf. san Agustín, Confesiones. 1, 1), es nuestro destino último y el sentido de nuestra vida. Paso obligado para llegar a esa realidad definitiva es la muerte, seguida del juicio final. El apóstol Pablo recuerda que "el día del Señor llegará como un ladrón en la noche" (1Ts 5, 2), es decir, sin avisar. La conciencia del retorno glorioso del Señor Jesús nos impulsa a vivir en una actitud de vigilancia, esperando su manifestación en la constante memoria de su primera venida.
En la célebre parábola de los talentos –que narra el evangelista Mateo (cf. Mt 25, 14-30)–, Jesús habla de tres siervos a los que el señor, en el momento de partir para un largo viaje, les confía sus bienes. Dos de ellos se comportan bien, porque hacen fructificar el doble los bienes recibidos. El tercero, en cambio, esconde el dinero recibido en un hoyo. Al volver a casa, el señor pide cuentas a los siervos de lo que les había confiado y, mientras se complace con los dos primeros, el tercero lo defrauda. En efecto, el siervo que mantuvo escondido el talento sin valorizarlo hizo mal sus cálculos: se comportó como si su señor ya no fuera a regresar, como si no hubiera un día en que le pediría cuentas de su actuación. Con esta parábola, Jesús quiere enseñar a los discípulos a usar bien sus dones: Dios llama a cada hombre a la vida y le entrega talentos, confiándole al mismo tiempo una misión que cumplir. Sería de necios pensar que estos dones se nos deben, y renunciar a emplearlos sería incumplir el fin de la propia existencia. Comentando esta página evangélica, san Gregorio Magno nota que el Señor a nadie niega el don de su caridad, del amor. Escribe: "Por esto, es necesario, hermanos míos, que pongáis sumo cuidado en la custodia de la caridad, en toda acción que tengáis que realizar" (Homilías sobre los Evangelios 9, 6). Y tras precisar que la verdadera caridad consiste en amar tanto a los amigos como a los enemigos, añade: "Si uno adolece de esta virtud, pierde todo bien que tiene, es privado del talento recibido y arrojado fuera, a las tinieblas" (ib.).
Queridos hermanos, acojamos la invitación a la vigilancia, a la que tantas veces nos exhortan las Escrituras. Esta es la actitud de quien sabe que el Señor volverá y querrá ver en nosotros los frutos de su amor. La caridad es el bien fundamental que nadie puede dejar de hacer fructificar y sin el cual cualquier otro don es vano (cf. 1Co 13, 3). Si Jesús nos ha amado hasta el punto de dar su vida por nosotros (cf. 1 Jn 3, 16), ¿cómo podríamos no amar a Dios con todas nuestras fuerzas y amarnos de todo corazón los unos a los otros? (cf. 1Jn 4, 11). Sólo practicando la caridad, también nosotros podremos participar en la alegría de nuestro Señor. Que la Virgen María sea nuestra maestra de laboriosa y alegre vigilancia en el camino hacia el encuentro con Dios.
ÁNGELUS, Domingo 16 de noviembre de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios de este domingo, penúltimo del año litúrgico, nos invita a estar vigilantes y activos, en espera de la vuelta del Señor Jesús al final de los tiempos. La página del Evangelio narra la célebre parábola de los talentos, referida por san Mateo (cf.Mt 25, 14-30). El "talento" era una antigua moneda romana, de gran valor, y precisamente a causa de la popularidad de esta parábola se ha convertido en sinónimo de dote personal, que cada uno está llamado a hacer fructificar. En realidad, el texto habla de "un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda" (Mt 25, 14).
El hombre de esta parábola representa a Cristo mismo; los siervos son los discípulos; y los talentos son los dones que Jesús les encomienda. Por tanto, estos dones, no sólo representan las cualidades naturales, sino también las riquezas que el Señor Jesús nos ha dejado como herencia para que las hagamos fructificar: su Palabra, depositada en el santo Evangelio; el Bautismo, que nos renueva en el Espíritu Santo; la oración -el "padrenuestro"- que elevamos a Dios como hijos unidos en el Hijo; su perdón, que nos ha ordenado llevar a todos; y el sacramento de su Cuerpo inmolado y de su Sangre derramada. En una palabra: el reino de Dios, que es él mismo, presente y vivo en medio de nosotros.
Este es el tesoro que Jesús encomendó a sus amigos al final de su breve existencia terrena. La parábola de hoy insiste en la actitud interior con la que se debe acoger y valorar este don. La actitud equivocada es la del miedo: el siervo que tiene miedo de su señor y teme su regreso, esconde la moneda bajo tierra y no produce ningún fruto. Esto sucede, por ejemplo, a quien, habiendo recibido el Bautismo, la Comunión y la Confirmación, entierra después dichos dones bajo una capa de prejuicios, bajo una falsa imagen de Dios que paraliza la fe y las obras, defraudando las expectativas del Señor.
Pero la parábola da más relieve a los buenos frutos producidos por los discípulos que, felices por el don recibido, no lo mantuvieron escondido por temor y celos, sino que lo hicieron fructificar, compartiéndolo, repartiéndolo. Sí; lo que Cristo nos ha dado se multiplica dándolo. Es un tesoro que hemos recibido para gastarlo, invertirlo y compartirlo con todos, como nos enseña el apóstol san Pablo, gran administrador de los talentos de Jesús.
La enseñanza evangélica que la liturgia nos ofrece hoy ha influido también en el plano histórico-social, promoviendo en las poblaciones cristianas una mentalidad activa y emprendedora. Pero el mensaje central se refiere al espíritu de responsabilidad con el que se debe acoger el reino de Dios: responsabilidad con Dios y con la humanidad.
La Virgen María, que, al recibir el don más valioso, Jesús mismo, lo ofreció al mundo con inmenso amor, encarna perfectamente esta actitud del corazón. Pidámosle que nos ayude a ser "siervos buenos y fieles", para que podamos participar un día en "el gozo de nuestro Señor".

DIRECTORIO HOMILÉTICO
Ap. I. La homilía y el Catecismo de la Iglesia Católica
Ciclo A. Trigésimo tercer domingo del Tiempo Ordinario.
Nuestro mérito por las obras buenas proviene de la gracia de Dios
2006 El término "mérito" designa en general la retribución debida por parte de una comunidad o una sociedad por la acción de uno de sus miembros, experimentada como obra buena u obra mala, digna de recompensa o de sanción. El mérito depende de la virtud de la justicia conforme al principio de igualdad que la rige.
2007 Frente a Dios no hay, en el sentido de un derecho estricto, mérito por parte del hombre. Entre él y nosotros, la desigualdad no tiene medida, porque nosotros lo hemos recibido todo de él, nuestro Creador.
2008 El mérito del hombre ante Dios en la vida cristiana proviene de que Dios ha dispuesto libremente asociar al hombre a la obra de su gracia. La acción paternal de Dios es lo primero, en cuanto que él impulsa, y el libre obrar del hombre es lo segundo en cuanto que éste colabora, de suerte que los méritos de las obras buenas tengan que atribuirse a la gracia de Dios en primer lugar, y al fiel en segundo lugar. Por otra parte el mérito del hombre recae también en Dios, pues sus buenas acciones proceden, en Cristo, de las gracias prevenientes y de los auxilios del Espíritu Santo.
2009 La adopción filial, haciéndonos partícipes por la gracia de la naturaleza divina, puede conferirnos, según la justicia gratuita de Dios, un verdadero mérito. Se trata de un derecho por gracia, el pleno derecho del amor, que nos hace "coherederos" de Cristo y dignos de obtener la "herencia prometida de la vida eterna" (Cc. de Trento: DS 1546). Los méritos de nuestras buenas obras son dones de la bondad divina (cf. Cc. de Trento: DS 1548). "La gracia ha precedido; ahora se da lo que es debido… los méritos son dones de Dios" (S. Agustín, serm. 298, 4-5).
2010 Por pertenecer a Dios la iniciativa en el orden de la gracia, nadie puede merecer la gracia primera, en el inicio de la conversión, del perdón y de la justificación. Bajo la moción del Espíritu Santo y de la caridad, podemos después merecer en favor nuestro y de los demás gracias útiles para nuestra santificación, para el crecimiento de la gracia y de la caridad, y para la obtención de la vida eterna. Los mismos bienes temporales, como la salud, la amistad, pueden ser merecidos según la sabiduría de Dios. Estas gracias y estos bienes son objeto de la oración cristiana. Esta remedia nuestra necesidad de la gracia para las acciones meritorias.
2011 La caridad de Cristo es en nosotros la fuente de todos nuestros méritos ante Dios. La gracia, uniéndonos a Cristo con un amor activo, asegura la cualidad sobrenatural de nuestros actos y por consiguiente su mérito tanto ante Dios como ante los hombres. Los santos han tenido siempre una conciencia viva de que sus méritos eran pura gracia.
"Tras el destierro en la tierra espero gozar de ti en la Patria, pero no quiero amontonar méritos para el Cielo, quiero trabajar sólo por vuestro amor… En el atardecer de esta vida compareceré ante ti con las manos vacías, Señor, porque no te pido que cuentes mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos. Por eso, quiero revestirme de tu propia Justicia y recibir de tu Amor la posesión eterna de ti mismo… " (S. Teresa del Niño Jesús, ofr.).
El Juicio final pondrá en evidencia nuestro mérito
1038 La resurrección de todos los muertos, "de los justos y de los pecadores" (Hch 24, 15), precederá al Juicio final. Esta será "la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación" (Jn 5, 28-29). Entonces, Cristo vendrá "en su gloria acompañado de todos sus ángeles, … Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda… E irán estos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna. " (Mt 25, 31. 32. 46).
1039 Frente a Cristo, que es la Verdad, será puesta al desnudo definitivamente la verdad de la relación de cada hombre con Dios (cf. Jn 12, 49). El Juicio final revelará hasta sus últimas consecuencias lo que cada uno haya hecho de bien o haya dejado de hacer durante su vida terrena:
"Todo el mal que hacen los malos se registra - y ellos no lo saben. El día en que "Dios no se callará" (Sal 50, 3) … Se volverá hacia los malos: "Yo había colocado sobre la tierra, dirá El, a mis pobrecitos para vosotros. Yo, su cabeza, gobernaba en el cielo a la derecha de mi Padre - pero en la tierra mis miembros tenían hambre. Si hubierais dado a mis miembros algo, eso habría subido hasta la cabeza. Cuando coloqué a mis pequeñuelos en la tierra, los constituí comisionados vuestros para llevar vuestras buenas obras a mi tesoro: como no habéis depositado nada en sus manos, no poseéis nada en Mí" (San Agustín, serm. 18, 4, 4).
1040 El Juicio final sucederá cuando vuelva Cristo glorioso. Sólo el Padre conoce el día y la hora en que tendrá lugar; sólo El decidirá su advenimiento. Entonces, El pronunciará por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra definitiva sobre toda la historia. Nosotros conoceremos el sentido último de toda la obra de la creación y de toda la economía de la salvación, y comprenderemos los caminos admirables por los que Su Providencia habrá conducido todas las cosas a su fin último. El juicio final revelará que la justicia de Dios triunfa de todas las injusticias cometidas por sus criaturas y que su amor es más fuerte que la muerte (cf. Ct 8, 6).
1041 El mensaje del Juicio final llama a la conversión mientras Dios da a los hombres todavía "el tiempo favorable, el tiempo de salvación" (2Co 6, 2). Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la "bienaventurada esperanza" (Tt 2, 13) de la vuelta del Señor que "vendrá para ser glorificado en sus santos y admirado en todos los que hayan creído" (2Ts 1, 10).
Ser laboriosos en espera del retorno del Señor
1048 "Ignoramos el momento de la consumación de la tierra y de la humanidad, y no sabemos cómo se transformará el universo. Ciertamente, la figura de este mundo, deformada por el pecado, pasa, pero se nos enseña que Dios ha preparado una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia y cuya bienaventuranza llenará y superará todos los deseos de paz que se levantan en los corazones de los hombres"(GS 39, 1).
1049 "No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente el progreso terreno del crecimiento del Reino de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa mucho al Reino de Dios" (GS 39, 2).
1050 "Todos estos frutos buenos de nuestra naturaleza y de nuestra diligencia, tras haberlos propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y según su mandato, los encontramos después de nuevo, limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal" (GS 39, 3; cf. LG 2). Dios será entonces "todo en todos" (1Co 15, 22), en la vida eterna:
"La vida subsistente y verdadera es el Padre que, por el Hijo y en el Espíritu Santo, derrama sobre todos sin excepción los dones celestiales. Gracias a su misericordia, nosotros también, hombres, hemos recibido la promesa indefectible de la vida eterna" (San Cirilo de Jerusalén, catech. Ill. 18, 29).
La diversidad de los talentos
1936 Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los demás. Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a la edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno se pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas (cf GS 29, 2). Los "talentos" no están distribuidos por igual (cf Mt 25, 14-30; Lc 19, 11-27).
1937 Estas diferencias pertenecen al plan de Dios, que quiere que cada uno reciba de otro aquello que necesita, y que quienes disponen de "talentos" particulares comuniquen sus beneficios a los que los necesiten. Las diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación. Incitan a las culturas a enriquecerse unas a otras:
"Yo no doy todas las virtudes por igual a cada uno… hay muchos a los que distribuyo de tal manera, esto a uno aquello a otro… A uno la caridad, a otro la justicia, a éste la humildad, a aquél una fe viva… En cuanto a los bienes temporales las cosas necesarias para la vida humana las he distribuido con la mayor desigualdad, y no he querido que cada uno posea todo lo que le era necesario para que los hombres tengan así ocasión, por necesidad, de practicar la caridad unos con otros… He querido que unos necesitasen de otros y que fuesen mis servidores para la distribución de las gracias y de las liberalidades que han recibido de mí" (S. Catalina de Siena, Dial. 1, 7).
La dignidad de la mujer
2331 "No cometerás adulterio" (Ex 20, 14; Dt 5, 17).
"Habéis oído que se dijo: "No cometerás adulterio". Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón" (Mt 5, 27-28).
2334 "Creando al hombre 'varón y mujer', Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer" (FC, 22; cf GS 49, 2). "El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal" (MD 6).
El matrimonio en el orden de la creación
1603 "La íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias, se establece sobre la alianza del matrimonio… un vínculo sagrado… no depende del arbitrio humano. El mismo Dios es el autor del matrimonio" (GS 48, 1). La vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del Creador. El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanentes. A pesar de que la dignidad de esta institución no se trasluzca siempre con la misma claridad (cf GS 47, 2), existe en todas las culturas un cierto sentido de la grandeza de la unión matrimonial. "La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar" (GS 47, 1).
1604 Dios que ha creado al hombre por amor lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano. Porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1, 2), que es Amor (cf 1Jn 4, 8. 16). Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del Creador (cf Gn 1, 31). Y este amor que Dios bendice es destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra común del cuidado de la creación. "Y los bendijo Dios y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla'" (Gn 1, 28).
1605 La Sagrada escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro: "No es bueno que el hombre esté solo". La mujer, "carne de su carne", su igual, la criatura más semejante al hombre mismo, le es dada por Dios como una "auxilio", representando así a Dios que es nuestro "auxilio" (cf Sal 121, 2). "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (cf Gn 2, 18-25). Que esto significa una unión indefectible de sus dos vidas, el Señor mismo lo muestra recordando cuál fue "en el principio", el plan del Creador: "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19, 6).

Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
237. Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, por Jesucristo su Hijo, el Señor, en la unidad del Espíritu Santo.
- Por nuestro Santo Padre el papa N., por nuestro obispo N. y por el colegio episcopal de España: para que Dios les conceda sabiduría y fortaleza para dirigir al pueblo santo de Dios. Roguemos al Señor.
- Por todos los jefes de los estados y por los que cooperan con ellos en el gobierno de las naciones: para que Dios nuestro Señor dirija su voluntad en el servicio de la justicia, de la libertad y de la paz. Roguemos al Señor.
- Por el pueblo judío, por los musulmanes, por los creyentes de todas las religiones y por los ateos: para que Dios Padre todopoderoso los ilumine y los conduzca al descubrimiento de la verdad. Roguemos al Señor.
- Por el eterno descanso de nuestros familiares, bienhechores y amigos difuntos: para que Dios los purifique de sus faltas, los llene del gozo de los santos y les dé parte en el reino glorioso de su Hijo. Roguemos al Señor.
Que se alegre, Padre misericordioso, tu pueblo, socorrido por tu mano poderosa: que se sienta amparado por su protección para que libre de toda tribulación y progresando en santidad de vida, pueda gozar de los bienes presentes y futuros. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que estos dones, ofrecidos ante la mirada de tu majestad, nos consigan la gracia de servirte y nos obtengan el fruto de una eternidad dichosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde, quaesumus, Dómine, ut óculis tuae maiestátis munus oblátum et grátiam nobis devotiónis obtíneat, et efféctum beátae perennitátis acquírat. Per Christum.
PREFACIO III DOMINICAL DEL TIEMPO ORDINARIO
El hombre salvado por un hombre
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque reconocemos como obra de tu poder admirable no sólo socorrer a los mortales con tu divinidad, sino haber previsto el remedio en nuestra misma condición humana, y de lo que era nuestra ruina haber hecho nuestra salvación, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE DOMINICIS PER ANNUM
De salvatione hominis per hominem
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Ad cuius imménsam glóriam pertinére cognóscimus ut mortálibus tua deitáte succúrreres; sed et nobis providéres de ipsa mortalitáte nostra remédium, et pérditos quosque unde períerant, inde salváres, per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Sal 72, 28
Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor Dios mi refugio.
O bien: Cf. Mc 11, 23. 24
En verdad os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido y lo obtendréis, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ps 72, 28
Mihi autem adhaerére Deo bonum est, pónere in Dómino Deo spem meam.
Vel: Mc 11, 23-24
Amen dico vobis, quidquid orántes pétitis, crédite quia accipiétis, et fiet vobis, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes, ut, quae in sui commemoratiónem nos Fílius tuus fácere praecépit, in nostrae profíciant caritátis augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 20 de noviembre

1. En Antioquía, de Siria, san Basilio, mártir (s. III).
2. En la ciudad de Écija, en la provincia hispánica de la Bética, san Crispín, obispo y mártir (s. IV).
3. En Doróstoro, de Mesia (hoy Rumania), san Dasio, mártir (303).
4. En Turín, de la Liguria, santos Octavio, Solútor y Adventor, mártires (s. IV).
5*. En Verceli, también en la Liguria, san Teonesto, mártir, en cuyo honor edificó san Eusebio la basílica (c. 313).
6*. En Benevento, de la Campania, san Doro, obispo (s. V).
7. En Chalon-sur-Saône, de Burgundia, san Silvestre, obispo, que a los cuarenta años de su sacerdocio, lleno de Dios y virtudes, voló al Señor (525).
8. En Inglaterra, san Edmundo, mártir, que siendo rey de los anglos orientales cayó prisionero en la batalla contra los invasores normandos y, por profesar la fe, fue coronado con el martirio (870).
9. En Constantinopla, san Gregorio Decapolita, monje, que primeramente abrazó la vida monástica y después la de anacoreta. Más tarde, peregrinando, se detuvo bastante tiempo en Tesalónica, y finalmente se afincó en Constantinopla, donde, luchando fuertemente en defensa de las imágenes sagradas, entregó su alma al Señor (s. IX).
10. En Hildesheim, de Sajonia, en Germania, san Bernwardo, obispo, que defendió a sus fieles de las incursiones, restauró la disciplina del clero en numerosos sínodos y fomentó la vida monástica (1022).
11. En Calabria, san Cipriano, abad de Calamizzi, que conservó con ejemplar fidelidad las tradiciones de Oriente y que, severo consigo mismo, era sin embargo generoso para con los pobres y buen consejero para todo el mundo (c. 1190).
12. En Hanoy, de Tonquín, san Francisco Javier Can, mártir, que, siendo catequista, a causa de su fe fue estrangulado y degollado durante el imperio de Minh Mang (1837).
13*. En Veroli, cerca de Frosinone, en el Lacio, de Italia, beata María Fortunata (Ana Felicia) Viti, de la Orden de San Benito, que casi toda su vida estuvo al cuidado del ropero, intentando solamente ajustarse de todo corazón al cumplimiento de la Regla (1922).
14*. Cerca de Valencia, en España, beata Ángela de San José (Francisca) Lloret Martí y catorce compañeras (Sus nombres son: beata María del Sufragio (Antonia María) Orts Baldó, María de los Dolores (María de Montserrat) Llimona Planas, Teresa de San José (Ascensión) Duart y Roig, Isabel Ferrer Sabriá, María de la Asunción (Josefa) Mongoche Homs, María de la Concepción (Emilia) Martí Lacal, María Gracia (Paula) de San Antonio, Corazón de Jesús (María de la Purificación) Gómez Vives, María del Socorro (Teresa) Jiménez Baldoví, María de los Dolores (Gertrudis) Surís Brusola, Ignacia del Santísimo Sacramento (Josefa) Pascual Pallardó, María del Rosario (Catalina) Calpe Ibáñez, María de la Paz (María Isabel) López García y Marcela de Santo Tomás (Áurea) Navarro.), vírgenes y mártires. Una era superiora general, y las demás, religiosas de la ongregación de la Doctrina Cristiana, padecieron a causa de la fe en Cristo durante la persecución contra la Iglesia, en la devastadora guerra civil (1936).
15*. En el lugar de Picadero de Paterna, también en la región de Valencia, en España, beata María de los Milagros Ortells Gimeno, virgen de la Orden de las Clarisas Capuchinas y mártir en testimonio de Cristo durante la citada persecución (1936).

sábado, 14 de octubre de 2017

Sábado 18 noviembre 2017, Sábado de la XXXII semana del Tiempo Ordinario o santa María en sábado, memoria libre, o la Dedicación de las basílicas de los santos Pedro y Pablo, apóstoles, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

Congregación para el Culto Divino
INSTRUCCIÓN "LITURGIAM AUTHENTICAM" (28 de marzo de 2001).


99. Se mantiene la necesidad de establecer comisiones de sagrada Liturgia, así como de música sagrada y arte sacro, según las normas del derecho, en cada una de las diócesis y en el territorio de la Conferencia de Obispos. Estas deben ocuparse en su propia tarea, de modo que cuanto les está encomendado, no pase a ninguna comisión "mixta".

100. Todos los colaboradores principales de cualquier comisión "mixta" que no sean Obispos y, también, a los que tales comisiones confían una misión estable, antes de comenzar su misión necesitan la declaración de "nihil obstat", concedida por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, tras considerar los títulos académicos, su probada competencia y las cartas de su Obispo diocesano que lo acreditan. Al preparar los estatutos, como se ha dicho antes en el n. 93, se ha de indicar claramente como se debe realizar esta petición.

101. Todos, sin exceptuar a los expertos, deben realizar su labor de manera anónima y bajo secreto, a lo cual, los que no son Obispos, han de estar obligados bajo contrato.

102. También es conveniente que, en periodos de tiempo determinados por los estatutos, se renueven los miembros, cooperadores y peritos de la comisión. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos podría, si se le pide, conceder mediante un indulto que se prorrogue el periodo establecido para algunos miembros, colaboradores o peritos, en caso de que en la práctica, surja la necesidad.

CALENDARIO

18 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA XXXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o LA DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS DE LOS SANTOS PEDRO y PABLO, apóstoles, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de una de las memorias (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5) / para la memoria de santa María del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María» / para la memoria de la dedicación de las basílicas ants. y oracs. props., Pf. de los apóstoles; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-impar.
- Sab 18, 14-16; 19, 6-9. Se vio el mar Rojo convertido en un camino practicable, y retozaban como corderos.
- Sal 104. R. Recordad las maravillas que hizo el Señor.
- Lc 18, 1-8. Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él.
o bien: cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».
Para la memoria de la Dedicación de las basílicas:
- Hch 28, 11-16. 30-31. Así llegamos a Roma.
- Sal 97. R. El Señor revela a las naciones su justicia.
- Mt 14, 22-33. Mándame ir a ti sobre el agua.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 19 de noviembre, pág. 677.
CALENDARIOS: Hospitalarios de San Juan de Dios: Patrocinio de santa María Virgen sobre la Orden Hospitalaria (S).
Barcelona: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Córdoba y Cuenca: Santa Isabel de Hungría (MO-trasladada).
Religiosas de la Visitación de Santa María: Beata María Gabriela Hinojosa, y compañeras, vírgenes y mártires (MO). Madrid: (ML).
II Franciscanos: Beata Salomé de Cracovia, virgen (ML).
Pasionistas: Beato Grimaldo Santamaría, religioso (ML).
Religiosas del Sagrado Corazón: Santa Filipina Duchesne (ML).

18 SÁBADO. Después de la hora nona:
TRIGESIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del XXXIII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del sábado: del XXXII Domingo del T. Ordinario (o de otro domingo del T. Ordinario).

Misa de santa María:
COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. I. Tiempo ordinario 5. COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS.
I. TEMPORE "PER ANNUM" 5.
Antífona de entrada Cf. Lc 1, 28. 42
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.
Antiphona ad introitum Cf. Lc 1, 28. 42
Ave, María, grátia plena, Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.
Oración colecta
Oh, Dios, que has elegido como Madre del Salvador a la bienaventurada Virgen María, excelsa entre los humildes y los pobres, concédenos que, siguiendo su ejemplo, te ofrezcamos el obsequio de una fe sincera y pongamos en ti la esperanza de la plena salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Vírginem Maríam, inter húmiles et páuperes praecelléntem, Matrem Salvatóris elegísti, praesta, quaesumus, ut, eius exémpla sectántes, tibi sincérae fídei praestémus obséquium et in te totam spem salútis collocémus. Per Dominum.

Misa de la Dedicación:
Elogio del martirologio
Dedicación de las basílicas de los santos Pedro y Pablo, apóstoles. La primera de ellas fue edificada por el emperador Constantino sobre el sepulcro de san Pedro en la colina del Vaticano, y al deteriorarse por el paso de los años fue reconstruida con mayor amplitud y de nuevo consagrada en este mismo día de su aniversario. La otra, edificada por los emperadores Teodosio y Valentiniano en la vía Ostiense, después de quedar aniquilada por un lamentable incendio fue reedificada en su totalidad y dedicada el diez de diciembre. Con su común conmemoración se quiere significar, de algún modo, la fraternidad de los apóstoles y la unidad en Iglesia. (1626; 1854)

18 de noviembre
Dedicación de las basílicas de los santos Pedro y Pablo, apóstoles.
Die 18 novembris
In Dedicatione basilicarum Ss. Petri et Pauli, apostolorum.
Antífona de entrada Cf. Sal 44, 17-18
Los nombrarás príncipes por toda la tierra, harán memorable tu nombre por generaciones y generaciones, y los pueblos te alabarán por los siglos de los siglos.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 44,17-18
Constítues eos príncipes super omnem terram; mémores erunt nóminis tui in omni generatióne et generatiónem: proptérea pópuli confitebúntur tibi in aetérnum et in saeculum saeculi.
Oración colecta
Defiende a tu Iglesia, Señor, con la protección de los apóstoles, para que, habiendo recibido por ellos las primicias del conocimiento divino, consiga aumento de gracia hasta el fin de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ecclésiam tuam, Dómine, apostólicis defénde praesídiis, ut, per quos inítium divínae cognitiónis accépit, per eos usque in finem saeculi cápiat grátiae caeléstis augméntum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XXXII semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Sab 18, 14-16; 19, 6-9.
Se vio el mar Rojo convertido en camino practicable, y retozaban como corderos
Lectura del libro de la Sabiduría.

Cuando un silencio apacible lo envolvía todo
y la noche llegaba a la mitad de su carrera,
tu palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real,
cual guerrero implacable, sobre una tierra
condenada al exterminio;
empuñaba la espada afilada de tu decreto irrevocable,
se detuvo y todo lo llenó de muerte,
mientras tocaba el cielo, pisoteaba la tierra.
Toda la creación, obediente a tus órdenes,
cambió radicalmente su misma naturaleza,
para guardar incólumes a tus hijos.
Se vio una nube que daba sombra al campamento,
la tierra firme que emergía donde antes había agua,
el mar Rojo convertido en un camino practicable
y el oleaje impetuoso en una verde llanura,
por donde pasaron en masa los protegidos por tu mano,
contemplando prodigios admirables.
Pacían como caballos,
y retozaban como corderos,
alabándote a ti, Señor, su libertador.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 104, 2-3. 36-37. 42-43 (R.: 5a)
R.
Recordad las maravillas que hizo el Señor. Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.
O bien: Aleluya.

V. Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas.
Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R.
Recordad las maravillas que hizo el Señor. Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

V. Hirió de muerte a los primogénitos del país,
primicias de su virilidad.
Sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y entre sus tribus nadie enfermaba. R.
Recordad las maravillas que hizo el Señor. Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

V. Porque se acordaba de la palabra sagrada
que había dado a su siervo Abrahán.
Sacó a su pueblo con alegría,
a sus escogidos con gritos de triunfo. R.
Recordad las maravillas que hizo el Señor. Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

Aleluya Cf. 2 Ts 2, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Dios nos llamó por medio del Evangelio para que lleguemos a adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo. R. Deus vocávit nos per Evangélium, in acquisitiónem glóriæ Dómini nostri Iesu Christi.

EVANGELIO Lc 18, 1-8
Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.
Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».
Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, homilía en santa Marta 16-noviembre-2013
¿Cuál es la fuerza del hombre?". Es la misma que testimonió la viuda de la que habla el Evangelio quien llama continuamente a la puerta del juez. "Llamar, pedir, lamentarse por tantos problemas, tantos dolores, y pedir al Señor la liberación de estos dolores, de estos pecados, de estos problemas". Ésta es la fuerza del hombre, la oración, "también la oración del hombre humilde", porque si en Dios hubiese una debilidad, ésta se manifiesta precisamente respecto a la oración de su Pueblo, "es la debilidad de Dios. El Señor es débil sólo en esto".

O bien, en la memoria de la Dedicación:
LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas de la memoria de la Dedicación de las basílicas de los santos Pedro y Pablo, apóstoles.

PRIMERA LECTURA Hch 28, 11-16. 30-31
Así llegamos a Roma.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Al cabo de tres meses, zarpamos en un barco que había invernado en la isla de Malta. Era de Alejandría y llevaba por mascarón los Dióscuros.
Arribamos a Siracusa y nos detuvimos tres días; desde allí, costeando, llegamos a Regio.
Al día siguiente, se levantó viento sur, y llegamos a Puteoli en dos días. Allí encontramos a algunos hermanos, los cuales nos rogaron que pasásemos siete días con ellos.
Y así llegamos a Roma.
Los hermanos de Roma, que habían oído hablar de nuestras peripecias, salieron a recibirnos al Foro Apio y Tres Tabernas. Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y se sintió animado.
Una vez en Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con el soldado que lo vigilaba.
Permaneció allí un bienio completo en una casa alquilada, recibiendo a todos los que acudían a verlo, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 98, 1. 2-3ab. 3c-4. 5-6 (R.: 2b)
R.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. Cantad al Señor un canto nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su mano le ha dado la victoria, su santo brazo. R.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

V. Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.
El Señor revela a las naciones su justicia. In conspectu gentium revelavit Dóminus iustitiam suam.

Aleluya.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. A ti, oh, Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos; a ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles, Señor. R.
Te Deum laudamus, te Dóminum confitemur; te gloriosus apostolorum chorus laudat, Dómine.

EVANGELIO Mt 14, 22-33
Mándame ir a ti sobre el agua
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

Después de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 10-agosto-2014
Este relato es una hermosa imagen de la fe del apóstol Pedro. En la voz de Jesús que le dice: "Ven", él reconoció el eco del primer encuentro en la orilla de ese mismo lago, e inmediatamente, una vez más, dejó la barca y se dirigió hacia el Maestro. Y caminó sobre las aguas. La respuesta confiada y disponible ante la llamada del Señor permite realizar siempre cosas extraordinarias. Pero Jesús mismo nos dijo que somos capaces de hacer milagros con nuestra fe, la fe en Él, la fe en su palabra, la fe en su voz. En cambio Pedro comienza a hundirse en el momento en que aparta la mirada de Jesús y se deja arrollar por las adversidades que lo rodean. Pero el Señor está siempre allí, y cuando Pedro lo invoca, Jesús lo salva del peligro. En el personaje de Pedro, con sus impulsos y sus debilidades, se describe nuestra fe: siempre frágil y pobre, inquieta y con todo victoriosa, la fe del cristiano camina hacia el encuentro del Señor resucitado, en medio de las tempestades y peligros del mundo.

Oración de los fieles
371. Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.
- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que descubran en la condivisión de los bienes materiales, culturales y espirituales el camino seguro para un futuro de progreso real en la serenidad y en la paz. Roguemos al Señor.
- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que todos reciban la ayuda y el calor de un servicio generoso por parte de quienes, como María, consagran su vida en beneficio de los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en esta celebración: para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga siempre fieles y agradecidos en los momentos de prueba y de alegría. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de la debilidad humana y, por intercesión de María, virgen orante, escucha nuestras súplicas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

En la memoria de santa María:
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, la ofrenda de nuestra devoción para que el ejemplo de la santísima Virgen María confirme en el amor a ti y al prójimo a quienes celebramos el inmenso amor de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Súscipe, Dómine, haec nóstrae devótionis múnera, et praesta, ut, qui Fílii tui imménsae caritátis opus recólimus, in tui et próximi dilectióne beátae Maríae Vírginis confirmémur exémplo. Per Christum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la veneración de santa María, siempre virgen. Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones, tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in veneratione beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. SaI 86, 3; Lc 1, 49
Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María, porque el Poderoso ha hecho obras grande en ti.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 86, 3; Lc 1, 49
Gloriósa dicta sunt de te, Virgo María, quia fecit tibi magna, qui potens est.
Oración después de la comunión
Concede, Señor, a tu Iglesia que, fortalecida por la gracia de este sacramento, siga con entusiasmo las sendas del Evangelio, hasta alcanzar la feliz visión de paz de la que ya goza, eternamente gloriosa, tu humilde sierva, la Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Concéde, Dómine, Ecclésiae tuae, ut, huius sacraménti virtúte roboráta, sémitas Evangélii alácriter percúrrat, donec beátam pacis visiónem attíngat, qua Virgo María, húmilis ancílla tua, iam frúitur in aetérnum gloriósa. Per Christum.

En la memoria de la Dedicación:
Oración sobre las ofrendas
Al ofrecerte, Señor, los dones de nuestro servicio, invocamos tu clemencia para que la verdad transmitida por el ministerio de los apóstoles Pedro y Pablo permanezca intacta en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblate
Servitútis nostrae tibi, Dómine, munus offeréntes, tuam deprecámur cleméntiam, ut trádita nobis apostolórum Petri et Pauli ministério véritas in córdibus nostris illibáta persevéret. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, pastores del pueblo de Dios.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tú, Pastor eterno, no abandonas nunca a tu rebaño, sino que por medio de los santos apóstoles lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guías a los mismos pastores a quienes tu Hijo estableció como enviados suyos.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE APOSTOLIS
De Apostolis pastoribus populi Dei
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui gregem tuum, Pastor aetérne, non déseris, sed per beátos Apóstolos contínua protectióne custódis, ut iísdem rectóribus gubernétur, quos Fílii tui vicários eídem contulísti praeésse pastóres.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Jn 6. 68-69
Señor, tú tienes palabras de vida eterna, nosotros creemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 6, 69. 70
Dómine, verba vitae aetérnae habes, et nos credídimus quia tu es Christus Fílius Dei.
Oración después de la comunión
Señor, haz que tu pueblo, alimentado con el pan celestial, se llene de alegría al conmemorar a los apóstoles Pedro y Pablo, bajo cuya protección quisiste gobernarlo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulus tuus, quaesumus, Dómine, caelésti pane reféctus, apostolórum Petri et Pauli commemoratióne laetétur, quorum donásti patrocínio gubernári. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de noviembre

1. Conmemoración de san Abdías, profeta, quien, después del exilio del pueblo de Israel, anunció la ira del Señor contra las gentes enemigas.
2. En Cesarea de Capadocia, san Máximo, corepíscopo y mártir (255).
3. En la aldea de Brennier, cerca de Vienne, en la Galia Lugdunense, santos Severino, Exsuperio y Feliciano, mártires (170).
4. En Antioquía, de Siria, san Bárlaam, mártir, el cual, aunque rústico e ignorante, pero fortalecido por la sabiduría de Cristo, con una invicta constancia en la fe rechazó el fuego y el incienso que le ponían en las manos para que sacrificara a los ídolos, y, por la ferocidad del tirano, obtuvo la palma del martirio (304).
5. En Heraclea, de Tracia, cuarenta santas mujeres, vírgenes, viudas y mártires (s. IV).
6*. En la región de Le Puy, en Aquitania, san Eudón, abad (c. 720).
7*. En el monte Mercurio, en Calabria, san Simón, eremita (s. X).
8*. En el monasterio de Helfta, en Sajonia, santa Matilde, virgen, que fue mujer de exquisita doctrina y humildad, ilustrada con el don celeste de la contemplación mística (1298).
9*. En Mantua, de la Lombardía, beato Jacobo Benfatti, obispo, de la Orden de Predicadores, que además de apaciguar las disensiones en la ciudad, alivió al pueblo asolado por la peste y el hambre (1332).
10*. En la localidad de Garraf, cerca de la ciudad de Barcelona, en España, beatos mártires Eliseo García García, religioso de la Sociedad Salesiana, y Alejandro Planas Saurí, quienes, en tiempo de la persecución por la fe, fueron encontrados dignos de ser asociados al combate salvífico de Cristo (1936).