lunes, 2 de marzo de 2015

Lunes 6 abril 2015, Lunes de la Octava de Pascua.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

En el Tiempo Pascual


La bendición anual de las familias en sus casas

152. Durante el tiempo pascual – o en otros periodos del año – tiene lugar la bendición anual de las familias, visitadas en sus casas. Esta costumbre, tan apreciada por los fieles y encomendada a la atención pastoral de los párrocos y de sus colaboradores, es una ocasión preciosa para hacer resonar en las familias cristianas el recuerdo de la presencia continua de Dios, llena de bendiciones, la invitación a vivir conforme al Evangelio, la exhortación a los padres e hijos a que conserven y promuevan el misterio de ser "iglesia doméstica".

El "Vía lucis"

153. Recientemente, en diversos lugares, se está difundiendo un ejercicio de piedad denominado Vía lucis. En él, como sucede en el Vía Crucis, los fieles, recorriendo un camino, consideran las diversas apariciones en las que Jesús – desde la Resurrección a la Ascensión, con la perspectiva de la Parusía – manifestó su gloria a los discípulos, en espera del Espíritu prometido (cfr. Jn 14,26; 16,13-15; Lc 24,49), confortó su fe, culminó las enseñanzas sobre el Reino y determinó aún más la estructura sacramental y jerárquica de la Iglesia.

Mediante el ejercicio del Vía lucis los fieles recuerdan el acontecimiento central de la fe – la Resurrección de Cristo – y su condición de discípulos que en el Bautismo, sacramento pascual, han pasado de las tinieblas del pecado a la luz de la gracia (cfr. Col 1,13; Ef 5,8).

Durante siglos, el Vía Crucis ha mediado la participación de los fieles en el primer momento del evento pascual – la Pasión – y ha contribuido a fijar sus contenidos en la conciencia del pueblo. De modo análogo, en nuestros días, el Vía lucis, siempre que se realice con fidelidad al texto evangélico, puede ser un medio para que los fieles comprendan vitalmente el segundo momento de la Pascua del Señor: la Resurrección.

El Vía lucis, además, puede convertirse en una óptima pedagogía de la fe, porque, como se suele decir, "per crucem ad lucem". Con la metáfora del camino, el Vía lucis lleva desde la constatación de la realidad del dolor, que en plan de Dios no constituye el fin de la vida, a la esperanza de alcanzar la verdadera meta del hombre: la liberación, la alegría, la paz, que son valores esencialmente pascuales.

El Vía lucis, finalmente, en una sociedad que con frecuencia está marcada por la "cultura de la muerte", con sus expresiones de angustia y apatía, es un estímulo para establecer una "cultura de la vida", una cultura abierta a las expectativas de la esperanza y a las certezas de la fe.

CALENDARIO

OCTAVA DE PASCUA

Primera semana del salterio
ABRIL 2015
6
LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

Misa del lunes de la Octava (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., sin Cr., Pf. Pasc. I «en este día», embolismos props. en las PP. EE. No se puede decir la PE IV. Despedida con doble «Aleluya».
LECC.: vol. VII.
- Hch 2, 14. 22-33. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
- Sal 15. R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. O bien: Aleluya.
- Secuencia (ad libitum). Ofrezcan los cristianos...
- Mt 28, 8-15. Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

* En la Octava no se permiten otras celebraciones, tampoco las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio del lunes de la Octava. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 7 de abril, pág. 242.
CALENDARIOS: Tenerife: Aniversario de la muerte de Mons. Felipe Fernández García, obispo, emérito (2012).

TEXTOS MISA

LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA FERIA II INFRA OCTAVAM PASCHAE
Antífona de entrada
El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había dicho; alegrémonos y regocijémonos todos, porque reina para siempre. Aleluya.
Antiphona ad introitum
Resurréxit Dóminus a mórtuis, sicut díxerat; exsultémus et laetémur omnes, quóniam ipse regnat in aetérnum, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Señor Dios, que por medio del bautismo haces crecer a tu Iglesia, dándole siempre nuevos hijos, concede a cuantos han renacido en la fuente bautismal vivir siempre de acuerdo con la fe que profesaron. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Ecclésiam tuam nova semper prole multíplicas, concéde fámulis tuis, ut sacraméntum vivéndo téneant, quod fide percepérunt. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la Octava de Pascua

PRIMERA LECTURA
Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14.22-33

El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:
-«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo dejesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:
"Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia."
Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo.»

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 15, 1-2 y 5. 7-8. 9-10. 11
R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

Protégeme, Dios mío,
que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

Bendeciré al Señor,
que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

SECUENCIA (potestativo durante la Octava)
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.
«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
Victimae Pascháli laudes immolent Christiáni.

Agnus redémit oves:
Christus ínnocens Patri
reconciliávit
peccatores.

Mors et vita duello
conflixére mirándo:
dux vitae mórtuus,
regnat vivus.

Dic nobis María,
Quid vidísti in via?

Sepúlcrum Christi vivéntis,
et glóriam vidi resurgéntis:
Angélicos testes,
sudárium et vestes.

Surréxit Christus spes mea:
praecédet suos in Galilaéam.

Scimus Christum surrexísse
a mórtuis vere:
Tu nobis, victor Rex miserére.

Amen. Allelúia.

ALELUYA
Sal 117, 14
Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.

EVANGELIO
Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 8-15
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del .,sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
- «Alegraos.»
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
- «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
- «Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros.»
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 9 de abril de 2007
Hoy el Resucitado nos repite a nosotros, como a aquellas mujeres que habían permanecido junto a él durante la Pasión, que no tengamos miedo de convertirnos en mensajeros del anuncio de su resurrección. No tiene nada que temer quien se encuentra con Jesús resucitado y a él se encomienda dócilmente. Este es el mensaje que los cristianos están llamados a difundir hasta los últimos confines de la tierra. 
El cristiano, como sabemos, no comienza a creer al aceptar una doctrina, sino tras el encuentro con una Persona, con Cristo muerto y resucitado. Queridos amigos, en nuestra existencia diaria son muchas las ocasiones que tenemos para comunicar de modo sencillo y convencido nuestra fe a los demás; así, nuestro encuentro puede despertar en ellos la fe. Y es muy urgente que los hombres y las mujeres de nuestra época conozcan y se encuentren con Jesús y, también gracias a nuestro ejemplo, se dejen conquistar por él. 
El Evangelio no dice nada de la Madre del Señor, de María, pero la tradición cristiana con razón la contempla mientras se alegra más que nadie al abrazar de nuevo a su Hijo divino, al que estrechó entre sus brazos cuando lo bajaron de la cruz. Ahora, después de la resurrección, la Madre del Redentor se alegra con los "amigos" de Jesús, que constituyen la Iglesia naciente. A la vez que renuevo de corazón a todos mi felicitación pascual, la invoco a ella, Regina caeli, para que mantenga viva la fe en la resurrección en cada uno de nosotros y nos convierta en mensajeros de la esperanza y del amor de Jesucristo.


Oración de los fieles
147. En este día santísimo, en que la potencia del Espíritu nos crea como hombres nuevos, a imagen del Señor resucitado, y hace de todos nosotros un pueblo santo, elevemos nuestra oración común para que la alegría pascual se extienda por todo el mundo.
R. Por la resurrección de tu Hijo, escúchanos, Padre.
- Por la iglesia de Dios: para que cada día sea más consciente de ser la comunidad pascual, generada por Cristo humillado en la cruz y glorificado en la resurrección. Roguemos al Señor.
- Por todos los bautizados: Para que en la aspersión de la sangre y el agua que brotan del costado de Cristo, renueven la gracia de su nacimiento en el Espíritu. Roguemos al Señor.
- Por toda la humanidad: para que se extienda por el mundo el alegre anuncio de que en Cristo se han hecho las paces del hombre con Dios, del hombre consigo mismo y del hombre con sus hermanos. Roguemos al Señor.
- Por nuestra familias: para que en todas las casas se celebre el acontecimiento pascual en sinceridad y verdad, y se comparta el don del Señor con una hospitalidad festiva con los pobres y los que sufren. Roguemos al Señor.
- Por todas las hermanas y hermanos difuntos: para que desde ahora sean comensales del reino eterno, mientras esperan la resurrección de los cuerpos al final de los tiempos. Roguemos al Señor.
Padre, que en la resurrección de tu Hijo ahuyentas todos los miedos y haces posible lo que nuestro corazón nos se atreve a esperar; concede a todos los que se llaman cristianos renovarse en el pensamiento y en las obras, con la fe de quien se siente resucitado en el bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, con bondad, las ofrendas de tu pueblo, para que, renovados por la fe y el bautismo, consigamos a la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera tuórum propítius populórum, ut, confessióne tui nóminis et baptísmate renováti, sempitérnam beatitúdinem consequántur. Per Christum.
Prefacio pascual I: en este día.
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este día en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio paschalis I (in hac potíssimum die).
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hac potíssimum die gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. Intercesión y Recuerdo propio de la Octava de Pascua PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Rom 6, 9
Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya.
Antiphona ad communionem Rm 6, 9
Christus resúrgens ex mórtuis iam non móritur, mors illi ultra non dominábitur, allelúia.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que la gracia del misterio pascual llene totalmente nuestro espíritu, para que, quienes hemos entrado en el camino de la salvación seamos dignos de alcanzar todos sus beneficios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Exúberet, quaesumus, Dómine, méntibus nostris paschális grátia sacraménti, ut, quos viam fecísti perpétuae salútis intráre, donis tuis dignos effícias. Per Christum.
Bendición solemne.
Que os bendiga Dios todopoderoso en este día solemne de Pascua, y, que su misericordia os guarde de todo pecado.
R. Amén.
Y el que os ha redimido por la resurrección de su Jesucristo os enriquezca con el premio de la vida eterna.
R. Amén.
Y a vosotros, que al terminar los días de la pasión del Señor celebráis con gozo la fiesta de Pascua, os conceda también alegraros, con el gozo de la Pascua eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Benedictio solemnis.
Benedícat vos omnípotens Deus, hodiérna interveniénte sollemnitáte pascháli, et ab omni miserátus deféndat incursióne peccáti.
R. Amen.
Et qui ad aetérnam vitam in Unigéniti sui resurrectióne vos réparat, vos praemiis immortalitátis adímpleat.
R. Amen.
Et qui, explétis passiónis domínicae diébus, paschális festi gáudia celebrátis, ad ea festa, quae laetítiis peragúntur aetérnis, ipso opitulánte, exsultántibus ánimis veniátis.
R. Amen.
Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, + et Spíritus Sanctus.
R. Amen.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 7 de abril
M
emoria de san Juan Bautista de la Salle, presbítero, que en Reims, de Normandía, en Francia, se dedicó con ahínco a la instrucción humana y cristiana de los niños, en especial de los pobres, instituyendo la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, por la cual soportó muchas tribulaciones, siendo merecedor de gratitud por parte del pueblo de Dios (1719).
2. Conmemoración de san Hegesipo, que vivió en Roma durante los pontificados de Aniceto y Eleuterio, y con estilo sencillo escribió una historia de los hechos eclesiásticos, desde la Pasión del Señor hasta su tiempo (c. 180).
3. En Alejandría, de Egipto, san Pelusio, presbítero y mártir (s. inc.).
4. En Pentápolis, en Libia, santos mártires Teodoro, obispo, Ireneo, diácono, Serapión y Ammonis, lectores (s. IV).
5. En Pompeiópolis, de Cilicia, san Caliopio, mártir (s. IV).
6. En Sinope, del Ponto, doscientos santos soldados mártires (s. IV).
7. En Mitilene, en la isla de Lesbo, san Jorge, obispo, que en tiempo del emperador León el Armenio tuvo que padecer mucho por el culto de las sagradas imágenes (816).
8*. En el monasterio de Crespin, en Hainaut, san Aiberto, presbítero y monje, que diariamente, después de la salmodia, de rodillas o postrado recitaba todo el salterio y comunicaba la divina misericordia a los penitentes que acudían a él (1140).
9*. En el monasterio de los Premostratenses de Steinfeld, en Alemania, san Hermanno José, presbítero, que brilló por su delicado amor hacia la Virgen María y celebró con himnos y cánticos su devoción hacia el divino Corazón de Jesús (1241/1252).
10. En York, en Inglaterra, san Enrique Walpole, de la Compañía de Jesús, y beato Alejandro Rawlins, presbíteros y mártires, que, bajo la reina Isabel I, fueron encarcelados y cruelmente maltratados por ser sacerdotes, alcanzando la corona eterna al ser después ahorcados y descuartizados (1595).
11*. En Worcester, también en Inglaterra, beatos mártires Eduardo Oldcorne, presbítero, y Rodolfo Ashley, religiosos de la Compañía de Jesús, que ejercieron clandestinamente el ministerio durante muchos años, pero finalmente, acusados de tomar parte en un complot contra el rey Jacobo I, fueron encarcelados y torturados, y después descuartizados vivos (1606).
12. En Conchinchina, san Pedro Nguyen Van Luu, presbítero y mártir, que en tiempo del emperador Tu Duc fue condenado muerte y subió alegre al patíbulo (1861).
13*. En el lugar de Dongerkou, en China, beata María Asunto Pallotta, virgen de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, que, dedicada a cargos humildes, trabajó sencilla y desconocida por el reino de Cristo (1905).

domingo, 1 de marzo de 2015

Domingo 5 abril 2015, Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

Domingo de Pascua

148. También en el Domingo de Pascua, máxima solemnidad del año litúrgico, tienen lugar no pocas manifestaciones de la piedad popular: son, todas, expresiones cultuales que exaltan la nueva condición y la gloria de Cristo resucitado, así como su poder divino que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

El encuentro del Resucitado con la Madre

149. La piedad popular ha intuido que la asociación del Hijo con la Madre es permanente: en la hora del dolor y de la muerte, en la hora de la alegría y de la Resurrección.

La afirmación litúrgica de que Dios ha colmado de alegría a la Virgen en la Resurrección del Hijo, ha sido, por decirlo de algún modo, traducida y representada por la piedad popular en el Encuentro de la Madre con el Hijo resucitado: la mañana de Pascua dos procesiones, una con la imagen de la Madre dolorosa, otra con la de Cristo resucitado, se encuentran para significar que la Virgen fue la primera que participó, y plenamente, del misterio de la Resurrección del Hijo.

Para este ejercicio de piedad es válida la observación que se hizo respecto a la procesión del "Cristo muerto": su realización no debe dar a entender que sea más importante que las celebraciones litúrgicas del domingo de Pascua, ni dar lugar a mezclas rituales inadecuadas.

Bendición de la mesa familiar

150. Toda la Liturgia pascual está penetrada de un sentido de novedad: es nueva la naturaleza, porque en el hemisferio norte la pascua coincide con el despertar primaveral; son nuevos el fuego y el agua; son nuevos los corazones de los cristianos, renovados por el sacramento de la Penitencia y, a ser posible, por los mismos sacramentos de la Iniciación cristiana; es nueva, por decirlo de alguna manera, la Eucaristía: son signos y realidades-signo de la nueva condición de vida inaugurada por Cristo con su Resurrección.

Entre los ejercicios de piedad que se relacionan con la Pascua se cuentan las tradicionales bendiciones de huevos, símbolos de vida, y la bendición de la mesa familiar; esta última, que es además una costumbre diaria de las familias cristianas, que se debe alentar, adquiere un significado particular en el día de Pascua: con el agua bendecida en la Vigilia Pascual, que los fieles llevan a sus hogares, según una loable costumbre, el cabeza de familia u otro miembro de la comunidad doméstica bendice la mesa pascual.

El saludo pascual a la Madre del Resucitado

151. En algunos lugares, al final de la Vigilia pascual o después de las II Vísperas del Domingo de Pascua, se realiza un breve ejercicio de piedad: se bendicen flores, que se distribuyen a los fieles como signo de la alegría pascual, y se rinde homenaje a la imagen de la Dolorosa, que a veces se corona, mientras se canta el Regina caeli. Los fieles, que se habían asociado al dolor de la Virgen por la Pasión del Hijo, quieren así alegrarse con ella por el acontecimiento de la Resurrección.

Este ejercicio de piedad, que no se debe mezclar con el acto litúrgico, es conforme a los contenidos del Misterio pascual y constituye una prueba ulterior de cómo la piedad popular percibe la asociación de la Madre a la obra salvadora del Hijo.

CALENDARIO

5 +
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne (elog. del Martirologio Romano).

Misa del Domingo (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., es conveniente sustituir el acto penitencial por la aspersión con el agua bendecida en la Vigilia Pascual, Gl., Cr., Pf. Pasc. I «en este día», embolismos props. en las PP. EE. No se puede decir la PE IV. Despedida con doble «Aleluya».
LECC.: vol. II.
- Hch 10, 34a. 37-43. Hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
- Sal 117. R. Este es el día en que actuó el Señor.
- Col 3, 1-4. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.
o bien: 1 Cor 5, 6b-8. Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva.
- Secuencia: Ofrezcan los cristianos.
- Jn 20, 1-9: Él había de resucitar de entre los muertos.
o bien, en las Misas vespertinas:
- Lc 24, 13-35: Quédate con nosotros, Señor, porque atardece.

Resucitó el Señor, ¡aleluya! La resurrección de Cristo es un hecho singular en la historia y, al mismo tiempo, un misterio de fe. Con la solemnidad de hoy, el año litúrgico llega a su culmen. La resurrección de Cristo es el centro de la vida cristiana y es el fundamento y la clave de nuestra fe. El signo del sepulcro vacío es anuncio del misterio de la resurrección (Ev.). Y se convierte para los apóstoles en una verdad absoluta que anunciarán con firmeza a todos (1 Lect.). Se trata de un mensaje que no deja indiferente, envuelve la vida del creyente y conlleva una vida nueva (2 Lect.).

Liturgia de las Horas: oficio de la solemnidad. Te Deum.
* Consérvense o restáurense en la medida de lo posible las Vísperas bautismales del día de Pascua, durante las cuales, y al canto de los salmos, se hace una procesión al baptisterio.
* En lugar del responsorio breve, la antífona «Este es el día».

Martirologio: elog. prop. del Domingo de Pascua, pág. 44 y elogs. del 6 de abril, pág. 240.

TEXTOS MISA

DOMINGO DE PASCUA
DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
MISA DEL DÍA
DOMINICA PASCHAE IN RESURRECTIONE DOMINI
Ad Missam in die
Antífona de entrada Sal 139, 18. 5-6
He resucitado y aún estoy contigo, has puesto sobre mí tu mano: tu sabiduría ha sido maravillosa. Aleluya.
O bien: Lc 24, 34; Cf. Ap 1, 6
En verdad ha resucitado el Señor, aleluya. A él la gloria y el poder por toda la eternidad.
71. Antiphona ad introitum Cf. Ps 138, 18. 5-6
Resurréxi, et adhuc tecum sum, allelúia: posuísti super me manum tuam, allelúia: mirábilis facta est sciéntia tua, allelúia, allelúia.
Vel: Lc 24, 34; cf. Ap 1, 6
Surréxit Dóminus vere, allelúia. Ipsi glória et impérium per univérsa aeternitátis saecula, allelúia, allelúia.
Se dice Gloria Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte y eterna, concede a los que celebramos la solemnidad de la resurrección de Jesucristo, para ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
72. Collecta
Deus, qui hodiérna die, per Unigénitum tuum, aeternitátis nobis áditum, devícta morte, reserásti, da nobis, quaesumus, ut, qui resurrectiónis domínicae sollémnia cólimus, per innovatiónem tui Spíritus in lúmine vitae resurgámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor: Misa del día.

PRIMERA LECTURA
Hemos comido y bebido con él después de la resurrección

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
- «Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 117, 1-2. l6ab-17. 22-23
R.
Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R.
Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.
Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R.
Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.

SEGUNDA LECTURA
Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Hermanos:
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

O bien:
Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 6b-8

Hermanos:
¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SECUENCIA
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.
«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
Victimae Pascháli laudes immolent Christiáni.

Agnus redémit oves:
Christus ínnocens Patri
reconciliávit
peccatores.

Mors et vita duello
conflixére mirándo:
dux vitae mórtuus,
regnat vivus.

Dic nobis María,
Quid vidísti in via?

Sepúlcrum Christi vivéntis,
et glóriam vidi resurgéntis:
Angélicos testes,
sudárium et vestes.

Surréxit Christus spes mea:
praecédet suos in Galilaéam.

Scimus Christum surrexísse
a mórtuis vere:
Tu nobis, victor Rex miserére.

Amen. Allelúia.

ALELUYA
1Co 5, 7b-8a
Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor. Pascha nostrum immolátus est Christus, ítaque festa celebrémus in Dómino.

EVANGELIO
Él había de resucitar de entre los muertos

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9
Gloria a ti, Señor.

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
- «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. »
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le hablan cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

En las misas vespertinas, puede también leerse el siguiente evangelio:
EVANGELIO
Quédate con nosotros, Señor, porque atardece
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 13-35
Gloria a ti, Señor.

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acerco y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
–«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
–«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»
Él les preguntó:
–«¿Qué?»
Ellos le contestaron:
–«Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»
Entonces Jesús les dijo:
–« ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
–«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
–«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
–«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. »
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
AL TERCER DÍA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS
638 "Os anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús (Hch 13, 32-33). La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz:
Cristo resucitó de entre los muertos.
Con su muerte venció a la muerte.
A los muertos ha dado la vida.
(Liturgia bizantina, Tropario de Pascua)
I. EL ACONTECIMIENTO HISTÓRICO Y TRASCENDENTE
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya San Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1Co 15, 3-4). El Apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 3-18).
El sepulcro vacío
640 "¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado" (Lc 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20, 13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22-23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). "El discípulo que Jesús amaba" (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir "las vendas en el suelo"(Jn 20, 6) "vio y creyó" (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf. Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44).
Las apariciones del Resucitado
641 María Magdalena y las santas mujeres, que venían de embalsamar el cuerpo de Jesús (cf. Mc 16, 1; Lc 24, 1) enterrado a prisa en la tarde del Viernes Santo por la llegada del Sábado (cf. Jn 19, 31. 42) fueron las primeras en encontrar al Resucitado (cf. Mt 28, 9-10;Jn 20, 11-18). Así las mujeres fueron las primeras mensajeras de la Resurrección de Cristo para los propios Apóstoles (cf. Lc 24, 9-10). Jesús se apareció en seguida a ellos, primero a Pedro, después a los Doce (cf. 1Co 15, 5). Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos (cf. Lc 22, 31-32), ve por tanto al Resucitado antes que los demás y sobre su testimonio es sobre el que la comunidad exclama: "¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!" (Lc 24, 34).
642 Todo lo que sucedió en estas jornadas pascuales compromete a cada uno de los Apóstoles - y a Pedro en particular - en la construcción de la era nueva que comenzó en la mañana de Pascua. Como testigos del Resucitado, los apóstoles son las piedras de fundación de su Iglesia. La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos y, para la mayoría, viviendo entre ellos todavía. Estos "testigos de la Resurrección de Cristo" (cf. Hch 1, 22) son ante todo Pedro y los Doce, pero no solamente ellos: Pablo habla claramente de más de quinientas personas a las que se apareció Jesús en una sola vez, además de Santiago y de todos los apóstoles (cf. 1Co 15, 4-8).
643 Ante estos testimonios es imposible interpretar la Resurrección de Cristo fuera del orden físico, y no reconocerlo como un hecho histórico. Sabemos por los hechos que la fe de los discípulos fue sometida a la prueba radical de la pasión y de la muerte en cruz de su Maestro, anunciada por él de antemano(cf. Lc 22, 31-32). La sacudida provocada por la pasión fue tan grande que los discípulos (por lo menos, algunos de ellos) no creyeron tan pronto en la noticia de la resurrección. Los evangelios, lejos de mostrarnos una comunidad arrobada por una exaltación mística, los evangelios nos presentan a los discípulos abatidos ("la cara sombría": Lc 24, 17) y asustados (cf. Jn 20, 19). Por eso no creyeron a las santas mujeres que regresaban del sepulcro y "sus palabras les parecían como desatinos" (Lc 24, 11; cf. Mc 16, 11. 13). Cuando Jesús se manifiesta a los once en la tarde de Pascua "les echó en cara su incredulidad y su dureza de cabeza por no haber creído a quienes le habían visto resucitado" (Mc 16, 14).
644 Tan imposible les parece la cosa que, incluso puestos ante la realidad de Jesús resucitado, los discípulos dudan todavía (cf. Lc 24, 38): creen ver un espíritu (cf. Lc 24, 39). "No acaban de creerlo a causa de la alegría y estaban asombrados" (Lc 24, 41). Tomás conocerá la misma prueba de la duda (cf. Jn 20, 24-27) y, en su última aparición en Galilea referida por Mateo, "algunos sin embargo dudaron" (Mt 28, 17). Por esto la hipótesis según la cual la resurrección habría sido un "producto" de la fe (o de la credulidad) de los apóstoles no tiene consistencia. Muy al contrario, su fe en la Resurrección nació - bajo la acción de la gracia divina - de la experiencia directa de la realidad de Jesús resucitado.
El estado de la humanidad resucitada de Cristo
645 Jesús resucitado establece con sus discípulos relaciones directas mediante el tacto (cf. Lc 24, 39; Jn 20, 27) y el compartir la comida (cf. Lc 24, 30. 41-43; Jn 21, 9. 13-15). Les invita así a reconocer que él no es un espíritu (cf. Lc 24, 39) pero sobre todo a que comprueben que el cuerpo resucitado con el que se presenta ante ellos es el mismo que ha sido martirizado y crucificado ya que sigue llevando las huellas de su pasión (cf Lc 24, 40; Jn 20, 20. 27). Este cuerpo auténtico y real posee sin embargo al mismo tiempo las propiedades nuevas de un cuerpo glorioso: no está situado en el espacio ni en el tiempo, pero puede hacerse presente a su voluntad donde quiere y cuando quiere (cf. Mt 28, 9. 16-17; Lc 24, 15. 36; Jn 20, 14. 19. 26; Jn 21, 4) porque su humanidad ya no puede ser retenida en la tierra y no pertenece ya más que al dominio divino del Padre (cf. Jn 20, 17). Por esta razón también Jesús resucitado es soberanamente libre de aparecer como quiere: bajo la apariencia de un jardinero (cf. Jn 20, 14-15) o "bajo otra figura" (Mc 16, 12) distinta de la que les era familiar a los discípulos, y eso para suscitar su fe (cf. Jn 20, 14. 16; Jn 21, 4. 7).
646 La Resurrección de Cristo no fue un retorno a la vida terrena como en el caso de las resurrecciones que él había realizado antes de Pascua: la hija de Jairo, el joven de Naim, Lázaro. Estos hechos eran acontecimientos milagrosos, pero las personas afectadas por el milagro volvían a tener, por el poder de Jesús, una vida terrena "ordinaria". En cierto momento, volverán a morir. La resurrección de Cristo es esencialmente diferente. En su cuerpo resucitado, pasa del estado de muerte a otra vida más allá del tiempo y del espacio. En la Resurrección, el cuerpo de Jesús se llena del poder del Espíritu Santo; participa de la vida divina en el estado de su gloria, tanto que San Pablo puede decir de Cristo que es "el hombre celestial" (cf. 1Co 15, 35-50).
La resurrección como acontecimiento transcendente
647 "¡Qué noche tan dichosa, canta el 'Exultet' de Pascua, sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos!". En efecto, nadie fue testigo ocular del acontecimiento mismo de la Resurrección y ningún evangelista lo describe. Nadie puede decir cómo sucedió físicamente. Menos aún, su esencia más íntima, el paso a otra vida, fue perceptible a los sentidos. Acontecimiento histórico demostrable por la señal del sepulcro vacío y por la realidad de los encuentros de los apóstoles con Cristo resucitado, no por ello la Resurrección pertenece menos al centro del Misterio de la fe en aquello que transciende y sobrepasa a la historia. Por eso, Cristo resucitado no se manifiesta al mundo (cf. Jn 14, 22) sino a sus discípulos, "a los que habían subido con él desde Galilea a Jerusalén y que ahora son testigos suyos ante el pueblo" (Hch 13, 31).
II. LA RESURRECCIÓN OBRA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
648 La Resurrección de Cristo es objeto de fe en cuanto es una intervención transcendente de Dios mismo en la creación y en la historia. En ella, las tres personas divinas actúan juntas a la vez y manifiestan su propia originalidad. Se realiza por el poder del Padre que "ha resucitado" (cf. Hch 2, 24) a Cristo, su Hijo, y de este modo ha introducido de manera perfecta su humanidad - con su cuerpo - en la Trinidad. Jesús se revela definitivamente "Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos" (Rm 1, 3-4). San Pablo insiste en la manifestación del poder de Dios (cf. Rm 6, 4; 2Co 13, 4; Flp 3, 10; Ef 1, 19-22; Hb 7, 16) por la acción del Espíritu que ha vivificado la humanidad muerta de Jesús y la ha llamado al estado glorioso de Señor.
649 En cuanto al Hijo, él realiza su propia Resurrección en virtud de su poder divino. Jesús anuncia que el Hijo del hombre deberá sufrir mucho, morir y luego resucitar (sentido activo del término) (cf. Mc 8, 31; Mc 9, 9-31; Mc 10, 34). Por otra parte, él afirma explícitamente: "doy mi vida, para recobrarla de nuevo… Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo" (Jn 10, 17-18). "Creemos que Jesús murió y resucitó" (1Ts 4, 14).
650 Los Padres contemplan la Resurrección a partir de la persona divina de Cristo que permaneció unida a su alma y a su cuerpo separados entre sí por la muerte: "Por la unidad de la naturaleza divina que permanece presente en cada una de las dos partes del hombre, éstas se unen de nuevo. Así la muerte se produce por la separación del compuesto humano, y la Resurrección por la unión de las dos partes separadas" (San Gregorio Niceno, res. 1; cf. también DS 325; 359; 369; 539).
III. SENTIDO Y ALCANCE SALVÍFICO DE LA RESURRECCIÓN
651 "Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe"(1Co 15, 14). La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, incluso las más inaccesibles al espíritu humano, encuentran su justificación si Cristo, al resucitar, ha dado la prueba definitiva de su autoridad divina según lo había prometido.
652 La Resurrección de Cristo es cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento (cf. Lc 24, 26-27. 44-48) y del mismo Jesús durante su vida terrenal (cf. Mt 28, 6; Mc 16, 7; Lc 24, 6-7). La expresión "según las Escrituras" (cf. 1Co 15, 3-4 y el Símbolo nicenoconstantinopolitano) indica que la Resurrección de Cristo cumplió estas predicciones.
653 La verdad de la divinidad de Jesús es confirmada por su Resurrección. El había dicho: "Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy" (Jn 8, 28). La Resurrección del Crucificado demostró que verdaderamente, él era "Yo Soy", el Hijo de Dios y Dios mismo. San Pablo pudo decir a los Judíos: "La Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros… al resucitar a Jesús, como está escrito en el salmo primero: 'Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy" (Hch 13, 32-33; cf. Sal 2, 7). La Resurrección de Cristo está estrechamente unida al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios: es su plenitud según el designio eterno de Dios.
654 Hay un doble aspecto en el misterio Pascual: por su muerte nos libera del pecado, por su Resurrección nos abre el acceso a una nueva vida. Esta es, en primer lugar, la justificación que nos devuelve a la gracia de Dios (cf. Rm 4, 25) "a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos… así también nosotros vivamos una nueva vida" (Rm 6, 4). Consiste en la victoria sobre la muerte y el pecado y en la nueva participación en la gracia (cf. Ef 2, 4-5; 1P 1, 3). Realiza la adopción filial porque los hombres se convierten en hermanos de Cristo, como Jesús mismo llama a sus discípulos después de su Resurrección: "Id, avisad a mis hermanos" (Mt 28, 10; Jn 20, 17). Hermanos no por naturaleza, sino por don de la gracia, porque esta filiación adoptiva confiere una participación real en la vida del Hijo único, la que ha revelado plenamente en su Resurrección.
655 Por último, la Resurrección de Cristo - y el propio Cristo resucitado - es principio y fuente de nuestra resurrección futura: "Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron… del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo" (1Co 15, 20-22). En la espera de que esto se realice, Cristo resucitado vive en el corazón de sus fieles. En El los cristianos "saborean los prodigios del mundo futuro" (Hb 6, 5) y su vida es arrastrada por Cristo al seno de la vida divina (cf. Col 3, 1-3) para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquél que murió y resucitó por ellos" (2Co 5, 15).

MENSAJE URBI ET ORBI
DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PASCUA 2014
Balcón central de la Basílica Vaticana, Domingo 20 de abril de 2014

Queridos hermanos y hermanas, Feliz y santa Pascua.
El anuncio del ángel a las mujeres resuena en la Iglesia esparcida por todo el mundo: « Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí. Ha resucitado... Venid a ver el sitio donde lo pusieron» (Mt 28,5-6).
Esta es la culminación del Evangelio, es la Buena Noticia por excelencia: Jesús, el crucificado, ha resucitado. Este acontecimiento es la base de nuestra fe y de nuestra esperanza: si Cristo no hubiera resucitado, el cristianismo perdería su valor; toda la misión de la Iglesia se quedaría sin brío, pues desde aquí ha comenzado y desde aquí reemprende siempre de nuevo. El mensaje que los cristianos llevan al mundo es este: Jesús, el Amor encarnado, murió en la cruz por nuestros pecados, pero Dios Padre lo resucitó y lo ha constituido Señor de la vida y de la muerte. En Jesús, el Amor ha vencido al odio, la misericordia al pecado, el bien al mal, la verdad a la mentira, la vida a la muerte.
Por esto decimos a todos: «Venid y veréis». En toda situación humana, marcada por la fragilidad, el pecado y la muerte, la Buena Nueva no es sólo una palabra, sino un testimonio de amor gratuito y fiel: es un salir de sí mismo para ir al encuentro del otro, estar al lado de los heridos por la vida, compartir con quien carece de lo necesario, permanecer junto al enfermo, al anciano, al excluido... «Venid y veréis»: El amor es más fuerte, el amor da vida, el amor hace florecer la esperanza en el desierto.
Con esta gozosa certeza, nos dirigimos hoy a ti, Señor resucitado.
Ayúdanos a buscarte para que todos podamos encontrarte, saber que tenemos un Padre y no nos sentimos huérfanos; que podemos amarte y adorarte.
Ayúdanos a derrotar el flagelo del hambre, agravada por los conflictos y los inmensos derroches de los que a menudo somos cómplices.
Haznos disponibles para proteger a los indefensos, especialmente a los niños, a las mujeres y a los ancianos, a veces sometidos a la explotación y al abandono.
Haz que podamos curar a los hermanos afectados por la epidemia de Ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia, y a aquellos que padecen tantas otras enfermedades, que también se difunden a causa de la incuria y de la extrema pobreza.
Consuela a todos los que hoy no pueden celebrar la Pascua con sus seres queridos, por haber sido injustamente arrancados de su afecto, como tantas personas, sacerdotes y laicos, secuestradas en diferentes partes del mundo.
Conforta a quienes han dejado su propia tierra para emigrar a lugares donde poder esperar en un futuro mejor, vivir su vida con dignidad y, muchas veces, profesar libremente su fe.
Te rogamos, Jesús glorioso, que cesen todas las guerras, toda hostilidad pequeña o grande, antigua o reciente.
Te pedimos por Siria: la amada Siria, que cuantos sufren las consecuencias del conflicto puedan recibir la ayuda humanitaria necesaria; que las partes en causa dejen de usar la fuerza para sembrar muerte, sobre todo entre la población inerme, y tengan la audacia de negociar la paz, tan anhelada desde hace tanto tiempo.
Jesús glorioso, te rogamos que consueles a las víctimas de la violencia fratricida en Irak y sostengas las esperanzas que suscitan la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos.
Te invocamos para que se ponga fin a los enfrentamientos en la República Centroafricana, se detengan los atroces ataques terroristas en algunas partes de Nigeria y la violencia en Sudán del Sur.
Y te pedimos por Venezuela, para que los ánimos se encaminen hacia la reconciliación y la concordia fraterna.
Que por tu resurrección, que este año celebramos junto con las iglesias que siguen el calendario juliano, te pedimos que ilumines e inspires iniciativas de paz en Ucrania, para que todas las partes implicadas, apoyadas por la Comunidad internacional, lleven a cabo todo esfuerzo para impedir la violencia y construir, con un espíritu de unidad y diálogo, el futuro del País. Que como hermanos puedan hoy cantar Хрhctос Воскрес.
Te rogamos, Señor, por todos los pueblos de la Tierra: Tú, que has vencido a la muerte, concédenos tu vida, danos tu paz. Queridos hermanos y hermanas, feliz Pascua.
Saludo
Queridos hermanos y hermanas:
Renuevo mi felicitación pascual a todos los que, llegados desde todas las partes del mundo, os habéis reunido en esta Plaza. Hago extensiva esta felicitación pascual a cuantos se unen a nosotros a través de los medios de comunicación social. Llevad a vuestras familias y a vuestras comunidades la alegre noticia de que Cristo nuestra paz y nuestra esperanza ha resucitado.
Gracias por vuestra presencia, por vuestra oración y por vuestro testimonio de fe. Un recuerdo particular y agradecido por el regalo de las bellísimas flores, que vienen de Holanda. Buena Pascua a todos.

Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
147. En este día santísimo, en que la potencia del Espíritu nos crea como hombres nuevos, a imagen del Señor resucitado, y hace de todos nosotros un pueblo santo, elevemos nuestra oración común para que la alegría pascual se extienda por todo el mundo.
R. Por la resurrección de tu Hijo, escúchanos, Padre.
- Por la iglesia de Dios: para que cada día sea más consciente de ser la comunidad pascual, generada por Cristo humillado en la cruz y glorificado en la resurrección. Roguemos al Señor.
- Por todos los bautizados: Para que en la aspersión de la sangre y el agua que brotan del costado de Cristo, renueven la gracia de su nacimiento en el Espíritu. Roguemos al Señor.
- Por toda la humanidad: para que se extienda por el mundo el alegre anuncio de que en Cristo se han hecho las paces del hombre con Dios, del hombre consigo mismo y del hombre con sus hermanos. Roguemos al Señor.
- Por nuestra familias: para que en todas las casas se celebre el acontecimiento pascual en sinceridad y verdad, y se comparta el don del Señor con una hospitalidad festiva con los pobres y los que sufren. Roguemos al Señor.
- Por todas las hermanas y hermanos difuntos: para que desde ahora sean comensales del reino eterno, mientras esperan la resurrección de los cuerpos al final de los tiempos. Roguemos al Señor.
Padre, que en la resurrección de tu Hijo ahuyentas todos los miedos y haces posible lo que nuestro corazón nos se atreve a esperar; concede a todos los que se llaman cristianos renovarse en el pensamiento y en las obras, con la fe de quien se siente resucitado en el bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Rebosantes de gozo pascual, celebramos, Señor, estos sacramentos, en los que tan maravillosamente ha renacido y se alimenta tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
73. Super oblata
Sacrifícia, Dómine, paschálibus gáudiis exsultántes offérimus, quibus Ecclésia tua mirabíliter renáscitur et nutrítur. Per Christum.
Prefacio pascual I: en este día. El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este día en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
74. Praefatio paschalis I: De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hac potíssimum die gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. Cuando se utiliza el Canon romano, se dicen Reunidos en comunión, y Acepta, Señor, en tu bondad propios. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANO. Quando adhibetur Canon romanus, dicuntur Communicántes et Hanc ígitur propria.
Antífona de comunión 1 Cor 5, 7-8
Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebremos la Pascua con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad. Aleluya.
75. Antiphona ad communionem 1Co 5, 7-8
Pascha nostrum immolátus est Christus, allelúia; ítaque epulémur in ázymis sinceritátis et veritátis, allelúia, allelúia.
Oración después de la comunión
Protege, Señor, a tu Iglesia con amor paternal, para que, renovada ya por los sacramentos pascuales, llegue a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
76. Post communionem
Perpétuo, Deus, Ecclésiam tuam pio favóre tuére, ut, paschálibus renováta mystériis, ad resurrectiónis pervéniat claritátem. Per Christum.
Bendición solemne.
Que os bendiga Dios todopoderoso en este día solemne de Pascua, y, que su misericordia os guarde de todo pecado.
R. Amén.
Y el que os ha redimido por la resurrección de su Jesucristo os enriquezca con el premio de la vida eterna.
R. Amén.
Y a vosotros, que al terminar los días de la pasión del Señor celebráis con gozo la fiesta de Pascua, os conceda también alegraros, con el gozo de la Pascua eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
77. Ad benedictionem in fine Missae impertiendam, sacerdos convenienter utatur formula benedictionis sollemnis pro Missa Vigiliae paschalis.
Benedícat vos omnípotens Deus, hodiérna interveniénte sollemnitáte pascháli, et ab omni miserátus deféndat incursióne peccáti.
R. Amen.
Et qui ad aetérnam vitam in Unigéniti sui resurrectióne vos réparat, vos praemiis immortalitátis adímpleat.
R. Amen.
Et qui, explétis passiónis domínicae diébus, paschális festi gáudia celebrátis, ad ea festa, quae laetítiis peragúntur aetérnis, ipso opitulánte, exsultántibus ánimis veniátis.
R. Amen.
Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, + et Spíritus Sanctus.
R. Amen.
Para despedir al pueblo, durante toda la octava se dice:
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.
El pueblo responde:
R. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
78. Ad populum dimittendum, cantatur (ut supra n. 69) vel dicitur:
Ite, missa est, allelúia, allelúia.
R. Deo grátias, allelúia, allelúia.

MARTIROLOGIO
Elogio propio del Domingo de Pascua
É
ste es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne.
Elogios del día 6 de abril
1. En Sirmio, en Panonia, pasión de san Ireneo, obispo y mártir, que en tiempo del emperador Maximiano, y bajo el prefecto Probo, fue atormentado y después encerrado en la cárcel, siendo finalmente decapitado (s. IV).
2. En Constantinopla, san Eutiquio, obispo, que presidió el Segundo Concilio Ecuménico Constantinopolitano, defendiendo enérgicamente la fe ortodoxa, y, tras padecer largo exilio, al morir confesó la resurrección de la carne (582).
3. En Roma, santa Gala, hija del cónsul Símaco, la cual, al fallecer su cónyuge, vivió cerca de la iglesia de San Pedro durante muchos años, entregada a la oración, limosnas, ayunos y otras obras santas, y cuyo felicísimo tránsito fue descrito por el papa san Gregorio I Magno (s. VI).
4*. En Troyes, de Neustria, san Winebaldo, abad del monasterio de San Lupo, preclaro por su austeridad (c. 620).
5*. En la misma ciudad, san Prudencio, obispo, que preparó para los itinerantes un breviario del Salterio, recogió de las Sagradas Escrituras los preceptos para los candidatos al sacerdocio y restauró la disciplina de los monasterios (861).
6. En Velehrad, de Moravia, nacimiento para el cielo de san Metodio, obispo, junto con su hermano san Cirilo, cuya memoria se celebra el día catorce de febrero (885).
7*. En el monasterio de San Gallo, de Suabia, en Alemania, beato Notkero Bálbulo, monje, que pasó casi toda la vida en este cenobio componiendo secuencias, grácil de cuerpo pero no de ánimo, tartamudo de voz pero no de espíritu, firme en todo lo divino, paciente en lo adverso, manso para con todos, diligente en la oración, la lectura, la meditación y el dictado (912).
8*. En el monasterio de San Elías de Aulina, cerca de Palmi, en Calabria, san Filarete, monje, hombre célebre por su vida entregada a la oración (1070).
9. En la isla de Eskyll, cerca de Roskilde, en Dinamarca, san Guillermo, abad, que pasó de un cenobio de canónigos regulares de París a Dinamarca, instaurando la disciplina regular en medio de grandes dificultades, y al amanecer del domingo de Pascua partió de esta vida (1203).
10. En Milán, de Lombardía, pasión de san Pedro de Verona, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, nacido de padres maniqueos, todavía niño abrazó la fe católica y, siendo aún adolescente, recibió del mismo santo Domingo el hábito. Dedicado a combatir la herejía, de camino hacia Como cayó víctima de los enemigos, recitando en los últimos momentos el símbolo de la fe (1252).
11*. En el monasterio de Santa María, en el Sacro Monte cerca de Varesse, en Lombardía, beata Catalina de Palancia, virgen, que, junto con varias compañeras, llevó vida eremítica bajo la Regla de san Agustín (1478).
12. En la ciudad de Vinh Tri, en Tonquín, san Pablo Lè Bao Tinh, presbítero y mártir, que, siendo todavía clérigo, permaneció largo tiempo en la cárcel y, ordenado sacerdote, dirigió el seminario, confeccionó un libro de homilías y un compendio de doctrina cristiana, y finalmente, de nuevo llevado a la cárcel en tiempo del emperador Tu Duc, fue condenado a la decapitación (1857).
13*. En Verona, en Italia, beato Ceferino Agostini, presbítero, que se dedicó al ministerio de la predicación, catequesis e instrucción cristiana, y trabajó para ayudar a la juventud, a los pobres y a los enfermos, instituyendo la Congregación de Ursulinas Hijas de María Inmaculada (1896).
14*. En Turín, en Italia, beato Miguel Rua, presbítero, propagador eximio de la Sociedad Salesiana (1910).
15*. En Varsovia, ciudad de Polonia, beato Miguel Czartoryski, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que tras ser invadida Polonia durante la guerra, por mantener su fe fue fusilado en la parroquia del lugar (1944).
16*. En el lugar Fiobbio di Albino, cerca de Bérgamo, en Italia, beata Petrina Morosini, virgen y mártir, que a los veintiséis años, regresando a casa desde su trabajo, por defender frente a un joven la virginidad que había prometido a Dios, fue herida en la cabeza hasta la muerte (1957).

sábado, 28 de febrero de 2015

Sábado 4 abril 2015, Sábado santo y Vigilia Pascual del Domingo de la Resurrección del Señor (año B).

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

Sábado Santo


146. "Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección".

La piedad popular no puede permanecer ajena al carácter particular del Sábado Santo; así pues, las costumbres y las tradiciones festivas vinculadas a este día, en el que durante una época se anticipaba la celebración pascual, se deben reservar para la noche y el día de Pascua.

La "Hora de la Madre"

147. En María, conforme a la enseñanza de la tradición, está como concentrado todo el cuerpo de la Iglesia: ella es la "credentium collectio universa". Por esto la Virgen María, que permanece junto al sepulcro de su Hijo, tal como la representa la tradición eclesial, es imagen de la Iglesia Virgen que vela junto a la tumba de su Esposo, en espera de celebrar su Resurrección.

En esta intuición de la relación entre María y la Iglesia se inspira el ejercicio de piedad de la Hora de la Madre: mientras el cuerpo del Hijo reposa en el sepulcro y su alma desciende a los infiernos para anunciar a sus antepasados la inminente liberación de la región de las tinieblas, la Virgen, anticipando y representando a la Iglesia, espera llena de fe la victoria del Hijo sobre la muerte.

CALENDARIO

4
SÁBADO. Hasta la noche:
SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR

Ayuno y abstinencia (recomendado)

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos, y se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa, quedando desnudo el altar hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, con cuya exuberancia iniciarán los cincuenta días pascuales.

Liturgia de las Horas: oficio prop. (morado). Vísperas props. del Sábado Santo.
* Es conveniente la celebración del Oficio de lectura y de las Laudes matutinas con participación del pueblo. Cuando esto no es posible, prepárese una celebración de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día.

* Hoy no se puede distribuir la sagrada Comunión, a no ser en caso de viático.
* Pueden ser expuestas en la iglesia, a la veneración de los fieles, la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, ya que ilustran el misterio del Sábado Santo, así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.

Martirologio: hoy se omite su lectura.

4 SÁBADO. En la noche:
COMIENZA EL TIEMPO PASCUAL
SANTA VIGILIA PASCUAL

Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la Noche Santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las Santas Vigilias» (san Agustín).
Durante la Vigilia, la Iglesia espera la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana (CO, 332). Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35-48), deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.
Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo» (Pregón pascual).


Misa de la Vigilia Pascual (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. I Pascua «en esta noche», embolismos props. en las PP. EE. No se puede decir la PE IV. Despedida con doble «Aleluya».
LECC.: vol. II.
1ª - Gén 1, 1-2, 2. Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
- Sal 103. R. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
o bien: Sal 32. R. La misericordia del Señor llena la tierra.
2ª - Gén 22, 1-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
- Sal 15. R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
3ª - Éx 14, 15-15, 1. Los Israelitas en medio del mar, a pie enjuto.
- Salmo: Éx 15, 1-18. R. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.
4ª - Is 54, 5-14. Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.
- Sal 29. R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
5ª - Is 55, 1-11. Venid a mí y viviréis, sellaré con vosotros alianza perpetua.
- Salmo: Is 12, 2-6. R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
6ª - Bar 3, 9-15. 32-4, 4. Caminad a la claridad del resplandor del Señor.
- Sal 18. R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
7ª - Ez 36, 16-28. Derramaré sobre vosotros un agua pura y os daré un corazón nuevo.
- Sal 41. R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
o bien: Sal 50. R. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
- Rom 6, 3-11. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.
- Sal 117. R. Aleluya, aleluya, aleluya.
- Mc 16, 1-7. Jesús, el Nazareno, el crucificado, ha resucitado.

En espera de la resurrección de Cristo. Es la noche de estar en vela con las lámparas encendidas en las manos en espera de la resurrección del Señor. Es la noche de las noches. Es la Vigilia de las vigilias. La Vigilia pascual es rica en contenido, en signos y símbolos. La Iglesia se viste de su traje de fiesta y permanece en meditación y oración a la luz del cirio pascual, signo de Cristo. Acompaña también a los que van a ser bautizados. El bautismo nos recuerda que hemos muerto y resucitado con Cristo. Celebramos la resurrección del Señor haciendo memoria de su Cena pascual. Celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, la victoria de la luz sobre las tinieblas.

La celebración consta de las siguientes partes:
1. Lucernario: bendición del fuego, procesión y pregón pascual.
2. Vigilia: la Iglesia proclama y medita las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo.
3. Liturgia bautismal: nuevos discípulos se incorporan a la Iglesia y se les perdona los pecados por el agua. Los fieles cristianos renuevan su compromiso bautismal.
4. Liturgia eucarística: la más importante de todo el Año litúrgico.

* Por motivos de orden pastoral puede reducirse el número de lecturas del Antiguo Testamento: léanse al menos tres, que en casos muy especiales pueden reducirse a dos, sin omitir nunca la lectura del capítulo 14 del Éxodo (3 lect.).
* Las lecturas de la Sagrada Escritura describen momentos culminantes de la Historia de la Salvación, cuya meditación se facilita a los fieles con el canto del salmo responsorial, el silencio y la oración del sacerdote celebrante. Se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento, entresacadas de la Ley y de los Profetas, y dos del Nuevo Testamento: de la lectura del Apóstol y Evangelio. De esta manera, la Iglesia, «comenzando por Moisés y siguiendo por los Profetas» (Lc 24, 26; cf. Lc 24, 44-45), interpreta el Misterio Pascual de Cristo. Por tanto, en la medida que sea posible, léanse todas las lecturas indicadas para conservar la índole propia de la Vigilia Pascual, en la que la lectura de la palabra divina es fundamental.

Liturgia de las Horas: La Vigilia Pascual reemplaza el Oficio de lectura del Domingo de Pascua. Los que no han asistido a la Vigilia lean por lo menos cuatro lecturas, con sus cánticos y oraciones (Éx 14, 15 - 15, 1; Cántico: Éx 15, 1-6. 13. 17-18; Ez 36, 16-28; Sal 41, 2-3. 5; 42, 3-4; Rom 6, 3-11; Sal 117, 1-2. 16. 17. 22-23; Mt 28, 1-10).
* Los que participan en la Vigilia Pascual no rezan hoy las Completas.

* Toda la celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. Esta regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier costumbre o abuso contrarios han de ser reprobados.
* Aunque se celebre antes de la medianoche, ya es Misa de la Pascua del Domingo de Resurrección.
* No se permite la celebración solo de la Misa sin los ritos de la Vigilia Pascual.
* Esta puede celebrarse incluso en las iglesias y oratorios donde no se hubieran celebrado las funciones del Jueves y Viernes Santo; y omitirse allí donde se hubieran celebrado. Es de precepto celebrarla allí donde hubiere fuente bautismal.
* Es necesario que se respete la verdad de los signos, se favorezca la participación de los fieles y que no falten ministros, lectores y cantores para el buen desarrollo de la celebración.
* La práctica de organizar en una misma comunidad parroquial dos Vigilias Pascuales, una abreviada y otra muy desarrollada, es incorrecta, como contraria a los más elementales principios de la celebración pascual, que requieren una única asamblea, signo de la única Iglesia que se renueva en la celebración de los Misterios Pascuales. Hay que favorecer el hecho de que los grupos particulares tomen parte en la celebración común de la Vigilia Pascual, de suerte que todos los fieles, formando una única asamblea, puedan experimentar más profundamente el sentido de pertenencia a la comunidad eclesial.
* El cirio pascual se coloca hasta el Domingo de Pentecostés, inclusive, junto al altar o junto al ambón.
* El Pregón pascual, magnífico poema lírico que presenta el Misterio Pascual en el conjunto de la economía de la salvación, puede ser anunciado, si fuese necesario por falta de un diácono o por imposibilidad del sacerdote celebrante, por un cantor.
* Es conveniente que se administre la comunión bajo las dos especies del pan y del vino.
* Los fieles que participan en esta Misa de la Vigilia pueden comulgar de nuevo en la Misa del día de Pascua. Y el sacerdote que celebra o concelebra en la Vigilia, puede celebrar o concelebrar de nuevo el día de Pascua.

MARTIROLOGIO
Durante el Sábado santo se omite su lectura.
Santos y Beatos del día 5 de abril:
San Vicente Ferrer, presbítero de la Orden de Predicadores, que, de origen español, recorrió incansablemente ciudades y caminos de Occidente, solícito por la paz y la unidad de la Iglesia, predicando a pueblos innumerables el Evangelio de la penitencia y la venida del Señor, hasta que en Vannes, de la Bretaña Menor, en Francia, entregó su espíritu a Dios (1419).
2. En Tesalónica, de Macedonia, santa Irene, virgen y mártir, que, por haber ocultado los libros sagrados en contra de la prohibición del emperador Diocleciano, fue conducida a un lupanar público y después quemada por orden del prefecto Dulcecio, bajo el cual también sus hermanas, Ágape y Cionia, habían padecido juntas poco antes (204).
3. En Seleucia, en Persia, santa Ferbuta, viuda, hermana de san Simeón, obispo, que, junto con su acompañante, fue martirizada en tiempo del rey Sapor II (c. 342).
4. También en Seleucia, conmemoración de ciento once varones y nueve mujeres, mártires, que, procedentes de varias ciudades regias, por haber rehusado firmemente renegar de Cristo y adorar el fuego, por mandato del mismo rey fueron quemados vivos (344).
5. En Regie, de Mauritania, pasión de los santos mártires que, en la persecución bajo Genserico, rey arriano, recibieron la muerte en la iglesia el día de Pascua, y entre ellos, el lector fue traspasado con una saeta en la garganta, mientras en el púlpito cantaba el “Aleluya” (s. V).
6. En el monasterio de Grande-Sauve, en Aquitania, san Geraldo, abad, que desde el monasterio de Corbie fue elegido abad de Laon, pero más tarde, después de peregrinar varias veces, se retiró a la espesura del bosque, donde fundó su monasterio (1095).
7*. En Montecorvino, en la Apulia, san Alberto, obispo, que dedicó su vida a la oración continua y a buscar el bien de los pobres (1127).
8*. En Fosses, de Brabante, santa Juliana, virgen de la Orden de San Agustín, que fue priora de Mont-Cornillon, junto a Liège, y después llevó vida reclusa, en la cual, fortalecida con gracias especiales, promovió la solemnidad del Cuerpo de Cristo (1258).
9. En la ciudad de Palma, en la isla de Mallorca, en España, santa Catalina Tomás, virgen, que, habiendo ingresado en la Orden de Canonesas Regulares de San Agustín, destacó por su humildad y la abnegación de la voluntad (1574).
10*. En Kaufbeuren, junto al río Iller, en Baviera, beata María Crescencia (Ana) Höss, virgen, que ingresó en la Tercera Orden de San Francisco y procuró comunicar a los demás el fervor del Espíritu Santo, con el que ella misma ardía (1744).

TEXTOS MISA DE LA VIGILIA PASCUAL

TIEMPO PASCUAL
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
En la noche santa
Vigilia pascual
TEMPUS PASCHALE
DOMINICA PASCHAE IN RESURRECTIONE DOMINI
VIGILIA PASCHALIS IN NOCTE SANCTA
1. Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor (Ex 12, 42). Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35 ss), deben asemejarse a los criados que, con las lámparas encendidas en sus manos, esperan el retorno de su Señor, para que cuando llegue les encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa. 1. Ex antiquissima traditione ista nox est observabilis Domini (Ex 12, 42), ita ut fideles iuxta monitum Evangelii Lc 12, 35-37) lucernas ardentes in manibus gestantes, similes sint hominibus exspectantibus Dominum, quando revertatur, ut, cum venerit, vigilantes eos inveniat et discumbere faciat ad mensam suam.
2. La celebración de esta Vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después de un breve lucernario o liturgia de la luz (que es la primera parte de la Vigilia), la santa Iglesia, llena de fe en las palabras y en las promesas del Señor, contempla las maravillas que el Señor Dios realizó desde el principio en favor de su pueblo (segunda parte de la Vigilia o liturgia de la palabra), hasta que, al acercarse el día de la resurrección y acompañada ya de sus nuevos hijos renacidos en el bautismo (tercera parte de la Vigilia o liturgia bautismal), es invitada a la mesa que el Señor, por medio de su muerte y resurrección, ha preparado para su pueblo (cuarta parte de la Vigilia o liturgia eucarística). 2. Vigilia huius noctis, quae est summa ac nobilissima omnium sollemnitatum, unica sit pro unaquaque ecclesia. Ita autem ordinatur, ut post lucernarium et praeconium paschale (quod est pars prima huius Vigiliae), sancta Ecclesia meditetur mirabilia, quae fecit Dominus Deus populo suo ab initio, confidens verbo eius et promisso (pars secunda seu liturgia verbi), usque dum, appropinquante die, cum novis membris in Baptismate renatis (pars tertia), vocatur ad mensam, quam Dominus populo suo praeparavit, memoriale mortis et resurrectionis suae, donec veniat (pars quarta).
3. Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. 3. Tota celebratio Vigiliae paschalis peragi debet noctu, ita ut vel non incipiatur ante initium noctis, vel finiatur ante diluculum diei dominicae.
4. La misa de la Vigilia pascual, aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la misa de Pascua del Domingo de Resurrección. 4. Missa Vigiliae, etsi ante mediam noctem celebratur, est Missa paschalis dominicae Resurrectionis.
Los fieles que participan en la misa de la Vigilia pueden comulgar de nuevo en la segunda misa del día de Pascua. 5. El que celebra o concelebra la misa de la noche pascual puede celebrar o concelebrar de nuevo la segunda misa del día de Pascua. 5. Qui participat Missam noctis, iterum communicare potest in Missa in die. Qui celebrat vel concelebrat Missam noctis, potest iterum Missam in die celebrare aut concelebrare. Vigilia paschalis locum tenet Officii lectionis.
6. El sacerdote y el diácono se revisten desde el principio con las vestiduras blancas que han de usar en la misa. 6. Sacerdoti assistat de more diaconus. Eo vero absente, munera sui ordinis a sacerdote celebrante vel concelebrante assumuntur, exceptis iis quae infra indicantur. Sacerdos et diaconus induuntur, sicut ad Missam, paramentis albi coloris.
Han de prepararse velas suficientes para todos los fieles que participen en la Vigilia pascual. Se apagan todas las luces de la iglesia. 7. Parentur candelae pro omnibus participantibus Vigiliam. Luminaria vero ecclesiae exstinguuntur.

Primera parte: Lucernario o solemne comienzo de la Vigilia Pars prima: Sollemne initium Vigiliae seu Lucernarium
Bendición del fuego y preparación del cirio
7. En un lugar adecuado, fuera de la iglesia, se enciende el fuego. Congregado allí el pueblo, llega el sacerdote con los ministros. Uno de los ministros lleva el cirio pascual. Si las circunstancias no permiten encender el fuego fuera de la iglesia, todo este rito se desarrolla como se indica en el número 13.
Benedictio ignis et praeparatio cerei
8. Loco apto, extra ecclesiam, praeparatur rogus ardens. Populo ibi congregato, accedit sacerdos cum ministris, e quibus unus portat cereum paschalem. Crux processionalis ac luminaria non portantur. Ubi autem ignis extra ecclesiam accendi non potest, ritus peragitur ut infra, n. 13.
8. El sacerdote saluda, como de costumbre, al pueblo congregado y le hace una breve monición, con estas palabras u otras semejantes:
Hermanos:
En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo ha pasado de la muerte a la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para velar en oración. Si recordamos así la Pascua del Señor, oyendo su palabra y celebrando sus misterios, podremos esperar tener parte en su triunfo sobre la muerte y vivir con él siempre en Dios.
9. Sacerdos et fideles signant se dum ipse dicit:
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti,
ac dein populum congregatum de more salutat eumque breviter admonet de vigilia nocturna, his vel similibus verbis:
Fratres caríssimi, hac sacratíssima nocte, in qua Dóminus noster Iesus Christus de morte transívit ad vitam, Ecclésia invítat fílios dispérsos per orbem terrárum, ut ad vigilándum et orándum convéniant. Si ita memóriam egérimus Páschatis Dómini, audiéntes verbum et celebrántes mystéria eius, spem habébimus participándi triúmphum eius de morte et vivéndi cum ipso in Deo.
9. Seguidamente se bendice el fuego.
Oremos.
Oh Dios, que por medio de tu Hijo has dado a tus fieles el fuego de tu luz, santifica + este fuego, y concédenos que la celebración de estas fiestas pascuales encienda en nosotros deseos tan santos que podamos llegar con corazón limpio a las fiestas de la eterna luz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Del fuego nuevo se enciende el cirio pascual.
10. Deinde sacerdos benedicit ignem, dicens, manibus extensis:
Orémus.
Deus, qui per Fílium tuum claritátis tuae ignem fidélibus contulísti, novum hunc ignem + sanctífica, et concéde nobis, ita per haec festa paschália caeléstibus desidériis inflammári, ut ad perpétuae claritátis puris méntibus valeámus festa pertíngere. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.
10. Si la idiosincrasia del pueblo lo aconseja, puede resaltarse la importancia y significado del cirio pascual por medio de algunos símbolos. Esto podría hacerse de la suguiente manera:
Bendecido el fuego nuevo, un acólito, u otro ministro, lleva el cirio pascual ante el celebrante; éste, con un punzón, graba una cruz en el cirio. Después, traza en la parte superior de esta cruz la letra griega Alfa, y debajo la misma la letra griega Omega; en los ángulos que forman los brazos de la cruz traza los cuatro números del año en curso. Mientras estos signos, dice:
1. Cristo ayer y hoy, (Graba el trazo vertical de la cruz.)
2. principio y fin, (Graba el trazo horizontal.)
3. alfa (Graba la letra Alfa sobre el trazo vertical.)
4. y omega. (Graba la letra Omega debajo del trazo vertical.)
5. Suyo es el tiempo (Graba el primer número del año en curso en el ángulo izquierdo superior de la cruz.)
6. y la eternidad. (Graba el segundo número del año en curso en el ángulo derecho superior de la cruz.)
7. A él la gloria y el poder, (Graba el tercer número del año en curso en el ángulo izquierdo inferior de la cruz.)
8. por los siglos de los siglos. Amén. (Graba el cuarto número del año en curso en el ángulo derecho inferior de la cruz.)
             A










2
0




















1
2








            Ω
11. Novo igne benedicto, unus ministrorum portat cereum paschalem ante sacerdotem, qui cum stilo incidit crucem in ipsum cereum. Deinde facit super eam litteram graecam Alpha, subtus vero litteram Omega, et inter brachia crucis quattuor numeros exprimentes annum currentem, interim dicens:
1. Christus heri et hódie (incidit hastam erectam);
2. Princípium et Finis (incidit hastam transversam);
3. Alpha (incidit supra hastam erectam litteram Alpha);
4. et Omega (incidit subtus hastam erectam litteram Omega).
5. Ipsíus sunt témpora (incidit primum numerum anni currentis in angulo superiore sinistro crucis);
6. et saecula (incidit secundum numerum anni currentis in angulo superiore dextro crucis).
7. Ipsi glória et impérium (incidit tertium numerum anni currentis in angulo inferiore sinistro crucis);
8. per univérsa aeternitátis saecula. Amen (incidit quartum numerum anni currentis in angulo inferiore dextro crucis).
             A





2
0










1
2





             Ω
11. Acabada la incisión la cruz y los otros signos, el sacerdote puede incrustar en el cirio cinco granos de incienso, en forma de cruz, mientras dice:
1. Por llagas
2. santas y gloriosas,
3. nos proteja
4. y nos guarde
5. Jesucristo nuestro Señor. Amén.
1
4 2 5
3
12. Incisione crucis et aliorum signorum peracta, sacerdos infigere potest in cereum quinque grana incensi, in modum crucis, interim dicens:
1. Per sua sancta vúlnera
2. gloriósa
3. custódiat
4. et consérvet nos
5. Christus Dóminus. Amen.
1
4 2 5
3
13. Cuando por alguna razón no parezca aconsejable encender una hoguera fuera de la iglesia, la bendición del fuego se acomodará a las circunstancias. Reunido el pueblo en la iglesia como de costumbre, el sacerdote y los ministros, uno de los cuales lleva el cirio pascual, se dirigen a la puerta de la iglesia. El pueblo, en cuanto sea posible, se vuelve hacia el celebrante.
El sacerdote saluda al pueblo y hace la monición inicial, tal como se indica en el número 8; después bendice el fuego (núm. 9) y, si parece oportuno, se prepara y se enciende el cirio, como se indica en los nn. 10-12. Todos los ritos indicados en los nn. 10-12 puede realizarse total o parcialmente, según las circunstancias pastorales del ambiente y del lugar.
13. Ubi propter difficultates forte occurrentes non accenditur rogus, benedictio ignis circumstantiis aptatur. Populo ut alias in ecclesia congregato, sacerdos cum ministris cereum paschalem deferentibus venit ad portam ecclesiae. Populus, quantum fieri potest, vertit se ad sacerdotem.
Fit salutatio et monitio, ut supra n. 9; deinde benedicitur ignis et praeparatur cereus, ut supra nn. 10-12.
12. El sacerdote enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:
La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.
Las Conferencias Episcopales pueden establecer también otros ritos más acomodados a la idiosincrasia de cada pueblo en concreto.
14. De novo igne sacerdos accendit cereum paschalem, dicens:
Lumen Christi glorióse resurgéntis díssipet ténebras cordis et mentis.
Quoad elementa quae praecedunt, Conferentiae Episcoporum possunt etiam alias formas statuere, populorum ingenio magis accommodatas.
Procesión
14. Seguidamente el diácono o -en su defecto- el sacerdote toma el cirio pascual y, manteniéndolo elevado, canta él solo:
Luz del Cristo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
O bien:
Oh luz gozosa de la santa gloria del Padre celeste inmortal, santo y feliz Jesucristo.
Después todos entran en la iglesia precedidos por el diácono (o el sacerdote) con el cirio pascual. Si se emplea el incienso, el turiferario con el incensario humeante va delante del diácono.
Processio
15. Cereo accenso, unus ex ministris assumit carbones ardentes de igne ac ponit eos in thuribulum et sacerdos, moro solito, incensum imponit. Diaconus vel, eo absente, alius minister idoneus, accipit a ministro cereum paschalem et ordinatur processio. Thuriferarius cum thuribulo fumiganti incedit ante diaconum vel alium ministrum, qui cereum paschalem defert. Sequuntur sacerdos cum ministris et populus, qui omnes candelas extinctas manu gestant. Ad portam ecclesiae, diaconus, stans et elevans cereum cantat:
Lumen Christi.
Et omnes respondent:
Deo grátias.
Sacerdos accendit candelam suam de igne cerei paschalis.
15. En la puerta de la iglesia, el diácono, de pie y elevando el cirio, canta de nuevo:
Luz de Cristo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
Y encienden sus velas de la llama del cirio pascual, y avanzan.
16. Deinde diaconus procedit ad medium ecclesiae et, stans et elevans cereum, iterum cantat:
Lumen Christi.
Et omnes respondent:
Deo grátias.
Omnes candelam accendunt de igne cerei paschalis et procedunt.
16. El diácono, al llegar ante el altar, de pie y vuelto al pueblo, canta por tercera vez:
Luz de Cristo.
Y todos repite por tercera vez la aclamación.
Y se encienden las luces de la iglesia.
17. Diaconus, cum venerit ante altare, stans versus populum, elevat cereum et tertio cantat:
Lumen Christi.
Et omnes respondent:
Deo grátias.
Deinde diaconus cereum paschalem deponit super candelabrum magnum iuxta ambonem paratum, vel in medio presbyterii. Et accenduntur lampades per ecclesiam, exceptis cereis altaris.
Pregón pascual
17. Cuando el sacerdote ha llegado al altar, va a su sede. El diácono pone el cirio pascual sobre un candelabro colocado en medio del presbiterio o junto al ambón; seguidamente, una vez puesto el incienso -si se emplea- como para el evangelio en la misa, pide y recibe la bendición del sacerdote, que dice en voz baja:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su pregón pascual; en el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.
R. Amén.
Esta bendición se omite si el pregón pascual es proclamado por otro que no sea el diácono.
Praeconium paschale
18. Cum ad altare pervenerit, sacerdos vadit ad sedem suam, candelam ministro tradit, imponit et benedicit thus sicut ad Evangelium in Missa. Diaconus adit sacerdotem et dicens: Iube, domne, benedícere, petit et accipit benedictionem a sacerdote dicente submissa voce:
Dóminus sit in corde tuo et in lábiis tuis, ut digne et competénter annúnties suum paschále praecónium: in nómine Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti.
Diaconus respondet:
Amen.
Quae benedictio omittitur, si praeconium annuntiatur ab alio qui non sit diaconus.
El diácono o -en su defecto- el mismo sacerdote, una vez incensados el libro y el cirio -si lo cree oportuno-. anuncia el pregón pascual en el ambón o púlpito, estando todos de pie y con las velas encendidas en las manos.
El pregón pascual puede ser anunciado, si es necesario, por un cantor que no sea diácono; en este caso, omite las palabras: Por eso, queridos hermanos, hasta el final de la invitación, y el saludo: El Señor esté con vosotros.
El pregón puede ser cantado también en su forma más breve. Las Conferencias Episcopales pueden adaptar el pregón, para que puedan ser insertadas en él algunas aclamaciones del pueblo.
19. Diaconus, incensatis libro et cereo, annuntiat praeconium paschale in ambone vel ad legile, omnibus stantibus et candelas accensas in manibus tenentibus. Praeconium paschale annuntiari potest, absente diacono, ab ipso sacerdote vel ab alio presbytero concelebrante. Si vero, pro necessitate cantor laicus Praeconium annuntiat, omittit verba Quaprópter astántes vos usque ad finem invitationis, necnon salutationem Dóminus vobíscum. Praeconium forma etiam breviore cantari potest.
18. Forma larga del pregón pascual
Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación. Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del Rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero. Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
(Por eso, queridos hermanos, que asistís a la admirable claridad de esta luz santa, invocad conmigo la misericordia de Dios omnipotente, para que aquel que, sin mérito mío, me agregó al número de sus diáconos, infundiendo el resplandor de su luz,
me ayude a cantar las alabanzas de este cirio.)
(V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.)
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán y, derramando su sangre, canceló el recibo del antiguo pecado. Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles. Ésta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el mar Rojo. Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado. Esta es la noche
en que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, son restituidos a la gracia y son agregados a los santos. Ésta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados? ¡Que asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo entregaste al Hijo! Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor! ¡Qué noche tan dichosa!
Solo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos. Esta es la noche de la que estaba escrito: "Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo". Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos.
En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, este sacrificio vespertino de alabanza, que la santa Iglesia te ofrece por medio de sus ministros en la solemne ofrenda de este cirio, hecho con cera de abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para la gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque se alimenta de esta cera fundida, que elaboró la abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa. ¡Qué noche tan dichosa, en que se une el cielo con la tierra, lo humano con lo divino! Te rogamos, Señor, que este cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche, y, como ofrenda agradable, se asocie a las lumbreras del cielo. Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado, que, al salir del sepulcro, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Praeconii paschalis forma longior
Exsúltet iam angélica turba caelórum: exsúltent divína mystéria: et pro tanti Regis victória tuba ínsonet salutáris. Gáudeat et tellus tantis irradiáta fulgóribus: et, aetérni Regis splendóre illustráta, totíus orbis se séntiat amisísse calíginem. Laetétur et mater Ecclésia, tanti lúminis adornáta fulgóribus: et magnis populórum vócibus haec aula resúltet.
(Quaprópter astántes vos, fratres caríssimi, ad tam miram huius sancti lúminis claritátem, una mecum, quaeso, Dei omnipoténtis misericórdiam invocáte. Ut, qui me non meis méritis intra Levitárum númerum dignátus est aggregáre, lúminis sui claritátem infúndens, cérei huius laudem implére perfíciat).
(V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.)
V. Sursum corda.
R. Habémus ad Dóminum.
V. Grátias agámus Dómino Deo nostro.
R. Dignum et iustum est.
Vere dignum et iustum est, invisíbilem Deum Patrem omnipoténtem Filiúmque eius Unigénitum, Dóminum nostrum Iesum Christum, toto cordis ac mentis afféctu et vocis ministério personáre.
Qui pro nobis aetérno Patri Adae débitum solvit, et véteris piáculi cautiónem pio cruóre detérsit. Haec sunt enim festa paschália, in quibus verus ille Agnus occíditur, cuius sánguine postes fidélium consecrántur. Haec nox est, in qua primum patres nostros, fílios Israel edúctos de AEgypto, Mare Rubrum sicco vestígio transíre fecísti. Haec ígitur nox est, quae peccatórum ténebras colúmnae illuminatióne purgávit. Haec nox est, quae hódie per univérsum mundum in Christo credéntes, a vítiis saeculi et calígine peccatórum segregátos, reddit grátiae, sóciat sanctitáti. Haec nox est, in qua, destrúctis vínculis mortis, Christus ab ínferis victor ascéndit. Nihil enim nobis nasci prófuit, nisi rédimi profuísset. O mira circa nos tuae pietátis dignátio! O inaestimábilis diléctio caritátis: ut servum redímeres, Fílium tradidísti! O certe necessárium Adae peccátum, quod Christi morte delétum est! O felix culpa, quae talem ac tantum méruit habére Redemptórem! O vere beáta nox, quae sola méruit scire tempus et horam, in qua Christus ab ínferis resurréxit! Haec nox est, de qua scriptum est: Et nox sicut dies illuminábitur: et nox illuminátio mea in delíciis meis. Huius ígitur sanctificátio noctis fugat scélera, culpas lavat: et reddit innocéntiam lapsis et maestis laetítiam. Fugat ódia, concórdiam parat et curvat impéria.
In huius ígitur noctis grátia, súscipe, sancte Pater, laudis huius sacrifícium vespertínum, quod tibi in hac cérei oblatióne sollémni, per ministrórum manus de opéribus apum, sacrosáncta reddit Ecclésia. Sed iam colúmnae huius praecónia nóvimus, quam in honórem Dei rútilans ignis accéndit. Qui, licet sit divísus in partes, mutuáti tamen lúminis detriménta non novit. Alitur enim liquántibus ceris, quas in substántiam pretiósae huius lámpadis apis mater edúxit. O vere beáta nox, in qua terrénis caeléstia, humánis divína iungúntur! Orámus ergo te, Dómine, ut céreus iste in honórem tui nóminis consecrátus, ad noctis huius calíginem destruéndam, indefíciens persevéret. Et in odórem suavitátis accéptus, supérnis lumináribus misceátur. Flammas eius lúcifer matutínus invéniat: Ille, inquam, lúcifer, qui nescit occásum: Christus Fílius tuus, qui, regréssus ab ínferis, humáno géneri serénus illúxit, et vivit et regnat in saecula saeculórum.
R. Amen.

Segunda parte: Liturgia de la palabra Pars secunda: Liturgia verbi
20. En esta vigilia, "madre de todas las vigilias", se proponen nueve lecturas, siete del antiguo Testamento y dos del nuevo (epístola y evangelio). 20. In hac Vigilia, matre omnium Vigiliarum, proponuntur novem lectiones, scilicet septem e Vetere Testamento et duae e Novo (Epistola et Evangelium), quae omnes legendae sunt ubicumque fieri potest, ut indoles Vigiliae, quae diuturnitatem exigit, servetur.
21. Por motivos de orden pastoral puede reducirse el número de lecturas del antiguo Testamento. Pero téngase siempre en cuenta que la lectura de la palabra divina es parte fundamental de esta Vigilia pascual.
Deben leerse, por lo menos, tres lecturas del antiguo Testamento, que en casos muy especiales pueden reducirse a dos. Nunca puede omitirse la lectura del capítulo 14 del Éxodo (tercera lectura).
21. Attamen ubi graviores circumstantiae pastorales id postulent, minui potest numerus lectionum e Vetere Testamento; semper tamen attendatur lectionem verbi Dei esse partem fundamentalem huius Vigiliae paschalis. Legantur saltem tres lectiones e Vetere Testamento desumptae, et quidem ex Lege et Prophetis, et canantur respectivi Psalmi responsorii. Numquam autem omittatur lectio cap. 14 Exodi cum suo cantico.
22. Apagadas las velas todos se sientan. Antes de comenzar las lecturas, el sacerdote hace una breve monición al pueblo con estas palabras u otras semejantes.
Hermanos: Con el pregón solemne de la Pascua, hemos entrado ya en la noche santa de la resurrección del Señor. Escuchemos, en silencio meditativo, la palabra de Dios. Recordemos las maravillas que Dios ha realizado para salvar al primer Israel y como en el avance continuo de la Historia de la salvación, al llegar a los últimos tiempos, envió al mundo a su Hijo, para que, con su muerte y resurrección, salvara a todos los hombres. Mientras contemplamos la gran trayectoria de esta Historia santa, oremos intensamente para que el designio de salvación universal, que Dios inició con Israel, llegue a su plenitud y avance a toda la humanidad por el misterio de la resurrección de Jesucristo.
22. Depositis candelis, omnes sedent. Antequam incipiantur lectiones, sacerdos populum admonet, his vel similibus verbis:
Vigíliam sollémniter ingréssi, fratres caríssimi, quiéto corde nunc verbum Dei audiámus. Meditémur, quómodo Deus pópulum suum elápsis tempóribus salvum fécerit, et novíssime nobis Fílium suum míserit Redemptórem. Orémus, ut Deus noster hoc paschále salvatiónis opus ad plenam redemptiónem perfíciat.
23. Después siguen las lecturas. El lector se dirige al ambón y lee la primera de ellas. Seguidamente el salmista o un cantor dice el salmo, proclamando el pueblo la respuesta. Acabado el salmo todos se levantan y el sacerdote dice: Oremos, y después que todos han orado en silencio durante algún tiempo, dice la oración colecta. 23. Deinde sequuntur lectiones. Lector ad ambonem pergit et lectionem profert. Postea psalmista seu cantor psalmum dicit, populo responsum proferente. Omnibus deinde surgentibus, sacerdos dicit Orémus, et, postquam omnes per aliquod tempus in silentio oraverint, dicit orationem lectioni respondentem. Loco psalmi responsorii servari potest spatium sacri silentii, omissa hoc in casu pausa post Orémus.

Lecturas de la Vigilia Pascual en la Noche Santa. Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

PRIMERA LECTURA
Vio Dios lodo lo que había hecho; y era muy bueno
Lectura del libro del Génesis 1, 1-2, 2
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
Y dijo Dios:
–«Que exista la luz.»
Y la luz existió.
Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla, «Noche».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
Y dijo Dios:
–«Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas. »
E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda.
Y así fue.
Y llamó Dios a la bóveda «Cielo».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
Y dijo Dios:
–«Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes.»
Y así fue.
Y llamó Dios a los continentes «Tierra», y a la masa de las aguas la llamó «Mar».
Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios:
–«Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra. »
Y así fue.
La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
Y dijo Dios:
–«Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra. »
Y así fue.
E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla.
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.
Y dijo Dios:
–«Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo.»
Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Y Dios los bendijo, diciendo:
–«Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.»
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
Y dijo Dios:
–«Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies.»
Y así fue.
E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios:
–«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.»
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo:
–«Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.»
Y dijo Dios:
–«Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento. »
Y así fue.
Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos.
Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había he­cho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

O bien, más breve:
Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno

Lectura del libro del Génesis 1, 1. 26-31a
Al principio creó Dios el cielo y la tierra.
Y dijo Dios:
- «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.»
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo:
- «Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.»
Y dijo Dios:
- «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento.»
Y así fue.
Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 13-14. 24 y 35c (R.: cf. 30)
R.
Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Emítte spirítum tuum, Dómine, et rénova fáciem terram.

Bendice, alma mía, al Señor;
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.
Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Emítte spirítum tuum, Dómine, et rénova fáciem terram.

Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
y no vacilará jamás; la cubriste con el manto del océano,
y las aguas se posaron sobre las montañas. R.
Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Emítte spirítum tuum, Dómine, et rénova fáciem terram.

De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto. R.
Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Emítte spirítum tuum, Dómine, et rénova fáciem terram.

Desde tu morada riegas los montes,
y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
haces brotar hierba para los ganados,
y forraje para los que sirven al hombre. R.
Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Emítte spirítum tuum, Dómine, et rénova fáciem terram.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
¡Bendice, alma mía, al Señor! R.
Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Emítte spirítum tuum, Dómine, et rénova fáciem terram.

O bien:
Sal 32, 4-5. 6-7. 12-13. 20 y 22.
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

ORACIÓN
24. Después de la primera lectura: La creación del mundo (Ge 1, 1-2, 2) o La creación del hombre: Gn 1, 1. 26-31a)
Oremos.
Dios todopoderoso y eterno, admirable siempre en todas tus obras; que tus redimidos comprendan cómo la creación del mundo en el comienzo de los siglos, no fue obra de mayor grandeza que el sacrificio pascual de Cristo en la plenitud de los tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
O bien (La creación del hombre):
Oremos. Oh Dios, que con acción maravillosa creaste al hombre y con mayor maravilla lo redimiste; concédenos resistir a los atractivos del pecado, guiados por la sabiduría del Espíritu, para llegar a las alegrías del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
24. Post primam lectionem (De creatione: Gn 1, 1-2, 2 vel Gn 1, 1 Gn 1, 26-31a) et psalmum (Ps 103, 1 vel Ps 32, 1).
Orémus.
Omnípotens sempitérne Deus, qui es in ómnium óperum tuórum dispensatióne mirábilis, intéllegant redémpti tui, non fuísse excelléntius, quod inítio factus est mundus, quam quod in fine saeculórum Pascha nostrum immolátus est Christus. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
R. Amen.
Vel, De creatione hominis: Gn 1, 1. 26-31a) et psalmum (Ps 32, 1).
Deus, qui mirabíliter creásti hóminem et mirabílius redemísti, da nobis, quaesumus, contra oblectaménta peccáti mentis ratióne persístere, ut mereámur ad aetérna gáudia perveníre. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

SEGUNDA LECTURA
El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

Lectura del libro del Génesis 22, 1-18

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:
–«¡Abrahán!»
Él respondió:
–«Aquí me tienes.»
Dios le dijo:
–«Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»
Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios.
El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados:
–«Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros.»
Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos.
Isaac dijo a Abrahán, su padre:
–«Padre.»
El respondió:
–«Aquí estoy, hijo mío.»
El muchacho dijo:
–«Tenernos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?»
Abrahán contestó:
–«Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.»
Y siguieron caminando juntos.
Cuando llegaron al sitio que le habla dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
–«¡Abrahán, Abrahán!»
Él contestó:
–«Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó:
–«No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «El monte del Señor ve».
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:
–«Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho
esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

O bien más breve:
Lectura del libro del Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18
En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:
- «¡Abrahán!»
Él respondió:
- «Aquí me tienes.»
Dios le dijo:
- «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
- «¡Abrahán, Abrahán!»
Él contestó:
- «Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó:
- «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:
- «Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11
R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

ORACIÓN
25. Después de la segunda lectura (El sacrificio de Abrahán: Ge. 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18).
Oremos. Oh Dios, Padre supremo de los creyentes, que multiplicas sobre la tierra los hijos de tu promesa con la gracia de la adopción y, por el misterio pascual, hiciste de tu siervo Abrahán el padre de todas las naciones, como lo habías prometido: concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
25. Post secundam lectionem (De sacrificio Abrahae: Gn 22, 1-2. 9-13. 15-18) et psalmum (Ps 15, 1).
Orémus. Deus, Pater summe fidélium, qui promissiónis tuae fílios diffúsa adoptiónis grátia in toto terrárum orbe multíplicas, et per paschále sacraméntum Abraham púerum tuum universárum, sicut iurásti, géntium éfficis patrem, da pópulis tuis digne ad grátiam tuae vocatiónis intráre. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

TERCERA LECTURA
Los israelitas en medio del mar a pie enjuto
Lectura del libro del Éxodo 14, 15-15, 1

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés:
- «¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divide lo, para que -los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros. »
Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros.
Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente.
Y dijo Egipto:
- «Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto. »
Dijo el Señor a Moisés:
- «Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.»
Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar.
Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó.
Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.
Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.
Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor:

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Ex 15, 1-2. 3-4. 5-6. 17-18 (R.: 1a)
R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».
Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

Las olas los cubrieron,
bajaron hasta el fondo como piedras.
Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible,
tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

ORACIÓN
26. Después de la tercera lectura (El paso del mar Rojo: Ex 14, 15-15,1)
Oremos. También ahora, Señor, vemos brillar tus antiguas maravillas, y lo mismo que en otro tiempo manifestabas tu poder al librar a un solo pueblo de la persecución del Faraón, hoy aseguras la salvación de todas las naciones, haciéndolas renacer por las aguas del bautismo; te pedimos que los hombres del mundo entero lleguen a ser hijos de Abrahán y miembros del nuevo Israel. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Oremos. Oh Dios, que has iluminado los prodigios de los tiempos antiguos con el Evangelio nos has hecho comprender el la luz del nuevo Testamento: el mar Rojo fue imagen de la fuente bautismal, y el pueblo liberado de la esclavitud, imagen de la familia cristiana; concede que todos los pueblos, elevados por su fe a la dignidad de pueblo elegido, se regeneren por la participación de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
26. Post tertiam lectionem (De transitu Maris Rubri: Ex 14, 15) et eius canticum (Ex 15, 1).
Orémus. Deus, cuius antíqua mirácula étiam nostris tempóribus coruscáre sentímus, dum, quod uni pópulo a persecutióne Pharaónis liberándo déxterae tuae poténtia contulísti, id in salútem géntium per aquam regeneratiónis operáris, praesta, ut in Abrahae fílios et in Israelíticam dignitátem totíus mundi tránseat plenitúdo. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen. Vel:
Orémus. Deus, qui primis tempóribus impléta mirácula novi testaménti luce reserásti, ut et Mare Rubrum forma sacri fontis exsísteret, et plebs a servitúte liberáta christiáni pópuli sacraménta praeférret, da, ut omnes gentes, Israélis privilégium mérito fídei consecútae, Spíritus tui participatióne regeneréntur. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

CUARTA LECTURA
Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.
Lectura del libro de Isaías 54, 5-14

El que te hizo te tomará por esposa;
su nombre es Señor de los ejércitos.
Tu redentor es el Santo de Israel,
se llama Dios de toda la tierra.
Como a mujer abandonada y abatida
te vuelve a llamar el Señor;
como a esposa de juventud, repudiada
–dice tu Dios–.
Por un instante te abandoné,
pero con gran cariño te reuniré.
En un arrebato de ira
te escondí un instante mi rostro,
pero con misericordia eterna te quiero
–dice el Señor, tu redentor–.
Me sucede como en tiempo de Noé:
juré que las aguas del diluvio
no volverían a cubrir la tierra;
así juro no airarme contra ti
ni amenazarte.
Aunque se retiren los montes
y vacilen las colinas,
no se retirará de ti mi misericordia,
ni mi alianza de paz vacilará
–dice el Señor, que te quiere–.
¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada!
Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches,
tus cimientos sobre zafiros;
te pondré almenas de rubí,
y puertas de esmeralda,
y muralla de piedras preciosas.
Tus hijos serán discípulos del Señor,
tendrán gran paz tus hijos.
Tendrás firme asiento en la justicia.
Estarás lejos de la opresión,
y no tendrás que temer;
y lejos del terror,
que no se te acercará.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b (R.: 2a)
R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
y me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

ORACIÓN
27. Después de la cuarta lectura (la nueva Jerusalén: Is 54, 5-14).
Oremos: Dios todopoderoso y eterno, multiplica, fiel a tu palabra, la descendencia que aseguraste a la fe de nuestros padres, y aumenta con tu adopción los hijos de la promesa, para que tu Iglesia vea en qué medida se ha cumplido ya cuanto los patriarcas creyeron y esperaron. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
27. Post quartam lectionem (De nova Ierusalem: Is 54, 5-14) et psalmum (Ps 29, 1).
Orémus. Omnípotens sempitérne Deus, multíplica in honórem nóminis tui quod patrum fídei spopondísti, et promissiónis fílios sacra adoptióne diláta, ut, quod prióres sancti non dubitavérunt futúrum, Ecclésia tam magna ex parte iam cognóscat implétum. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

QUINTA LECTURA
Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua
Lectura del libro de Isaías 55, 1-11

Así dice el Señor:
«Oíd, sedientos todos, acudid por agua,
también los que no tenéis dinero:
venid, comprad trigo, comed sin pagar
vino y leche de balde.
¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta,
y el salario en lo que no da hartura?
Escuchadme atentos, y comeréis bien,
saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad el oído, venid a mí:
escuchadme, y viviréis.
Sellaré con vosotros alianza perpetua,
la promesa que aseguré a David:
a él lo hice mi testigo para los pueblos,
caudillo y soberano de naciones;
tú llamarás a un pueblo desconocido,
 un pueblo que no te conocía correrá hacia ti;
por el Señor, tu Dios,
por el Santo de Israel, que te honra.
Buscad al Señor mientras se le encuentra,
invocadlo mientras esté cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad,
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son mis caminos
–oráculo del Señor–.
Como el cielo es más alto que la tierra,
mis caminos son más altos que los vuestros,
mis planes, que vuestros planes.
Como bajan la lluvia y la nieve del cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra, que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que hará mi voluntad
y cumplirá mi encargo.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 3)
R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi pode es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel.» R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

ORACIÓN
28. Después de la quinta lectura (la salvación que se ofrece gratuitamente a todos: Is 55, 1-11).
Oremos: Dios todopoderoso y eterno, esperanza única del mundo que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios de los tiempos presentes: atiende los deseos de tu pueblo, porque ninguno de tus fieles puede progresar en la virtud sin la inspiración de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
28. Post quintam lectionem (De salute omnibus gratuito oblata: Is 55, 1-11) et canticum (Is 12, 1).
Orémus. Omnípotens sempitérne Deus, spes única mundi, qui prophetárum tuórum praecónio praeséntium témporum declarásti mystéria, auge pópuli tui vota placátus, quia in nullo fidélium nisi ex tua inspiratióne provéniunt quarúmlibet increménta virtútum. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

SEXTA LECTURA
Caminad a la claridad del resplandor del Señor.
Lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32-4, 4

Escucha, Israel, mandatos de vida;
presta oídos para aprender prudencia.
¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo,
que envejezcas en tierra extranjera,
que estés contaminado entre los muertos,
y te cuenten con los habitantes del abismo?
Es que abandonaste la fuente de la sabiduría.
Si hubieras seguido el camino de Dios,
habitarías en paz para siempre.
Aprende dónde se encuentra la prudencia,
el valor y la inteligencia;
así aprenderás dónde se encuentra la vida larga,
la luz de los ojos y la paz.
¿Quién encontró su puesto
o entró en sus almacenes?
El que todo lo sabe la conoce,
la examina y la penetra.
El que creó la tierra para siempre
y la llenó de animales cuadrúpedos;
el que manda a la luz, y ella va,
la llama, y le obedece temblando;
a los astros que velan gozosos
en sus puestos de guardia,
los llama, y responden:
«Presentes»,
y brillan gozosos para su Creador.
Él es nuestro Dios,
y no hay otro frente a él;
investigó el camino de la inteligencia
y se lo enseñó a su hijo, Jacob,
a su amado, Israel.
Después apareció en el mundo
y vivió entre los hombres.
Es el libro de los mandatos de Dios,
la ley de validez eterna:
los que la guarden vivirán;
los que la abandonen morirán.
Vuélvete, Jacob, a recibirla,
camina a la claridad de su resplandor;
no entregues a otros tu gloria,
ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos
lo que agrada al Señor!

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6, 68)
R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulce que la miel
de un panal que destila. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

ORACIÓN
29. Después de la sexta lectura (la fuente de la sabiduría: Bar 3,9-15. 31-4, 4).
Oremos: ¡Oh Dios!, que sin cesar haces crecer a tu Iglesia agregando a ella nuevos hijos: defiende con tu constante protección a cuantos purificas en el agua del bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
29. Post sextam lectionem (De fonte sapientiae: Ba 3, 9-15. 3, 31-4, 4) et psalmum (Ps 18, 1).
Orémus. Deus, qui Ecclésiam tuam semper géntium vocatióne multíplicas, concéde propítius, ut, quos aqua baptísmatis ábluis, contínua protectióne tueáris. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

SÉPTIMA LECTURA
Derramaré sobre vosotros un agua pura y os daré un corazón nuevo.
Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 16-28

Me vino esta palabra del Señor:
«Hijo de Adán,
cuando la casa de Israel habitaba en su tierra,
la profanó con su conducta, con sus acciones;
como sangre inmunda fue su proceder ante mí.
Entonces derramé mi cólera sobre ellos,
por la sangre que habían derramado en el país,
por haberlo profanado con sus idolatrías.
Los esparcí entre las naciones,
anduvieron dispersos por los países;
según su proceder, según sus acciones los sentencié.
Cuando llegaron a las naciones donde se fueron,
profanaron mi santo nombre;
decían de ellos:
"Éstos son el pueblo del Señor,
de su tierra han salido.
Sentí lástima de mi santo nombre,
profanado por la casa de Israel
en las naciones a las que se fue.
Por eso, di a la casa de Israel:
Esto dice el Señor:
"No lo hago por vosotros, casa de Israel,
sino por mi santo nombre, profanado por vosotros,
en las naciones a las que habéis ido.
Mostraré la santidad de mi nombre grande,
profanado entre los gentiles,
que vosotros habéis profanado en medio de ellos;
y conocerán los gentiles que yo soy el Señor
–Oráculo del Señor–,
cuando les haga ver mi santidad al castigaros.
Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar.
Y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios."»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4 (R.: 41, 2)
R.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Quemádmodum desíderat cervus ad fontes aquárum, ita desíderat ánima mea ad te, Deus.

Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios? R.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Quemádmodum desíderat cervus ad fontes aquárum, ita desíderat ánima mea ad te, Deus.

Cómo marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta. R.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Quemádmodum desíderat cervus ad fontes aquárum, ita desíderat ánima mea ad te, Deus.

Envía tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Quemádmodum desíderat cervus ad fontes aquárum, ita desíderat ánima mea ad te, Deus.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Quemádmodum desíderat cervus ad fontes aquárum, ita desíderat ánima mea ad te, Deus.

O bien:
Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 (R.: 12a)
R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso;
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

ORACIÓN
30. Después de la séptima lectura (el corazón nuevo y el espíritu nuevo: Ez 36, 16-28).
Oremos. Oh Dios, que para celebrar el misterio pascual nos instruyes con las enseñanzas de los dos Testamentos, concédenos penetrar en los designios de tu amor, para que en los dones que hemos recibido, percibamos la esperanza de los bienes futuros. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
30. Post septimam lectionem (De corde novo et spiritu novo: Ez 36, 16-28) et psalmum (Ps 41-42).
Orémus. Deus, qui nos ad celebrándum paschále sacraméntum utriúsque Testaménti páginis ínstruis, da nobis intellégere misericórdiam tuam, ut ex perceptióne praeséntium múnerum firma sit exspectátio futurórum. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

31. Después de de la última lectura del antiguo Testamento, con su salmo responsorial y oración, se encienden los cirios del altar, y el sacerdote entona el himno Gloria a Dios, que todos prosiguen mientras se hacen tocar las campanas, según las costumbres de cada lugar. 31. Post ultimam lectionem e Vetere Testamento cum suo psalmo responsorio et sua oratione, accenduntur cerei altaris, et sacerdos intonat hymnum Glória in excélsis Deo, quem omnes prosequuntur, dum pulsantur campanae, iuxta locorum consuetudines. Tonus integer in Graduali romano invenitur.
32. Acabado el himno, el sacerdote dice la oración colecta, como de costumbre.
Oremos.
Dios nuestro, que iluminas esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.
32. Expleto hymno, sacerdos dicit Collectam, more solito.
Orémus.
Deus, qui hanc sacratíssimam noctem glória domínicae resurrectiónis illústras, éxcita in Ecclésia tua adoptiónis spíritum, ut, córpore et mente renováti, puram tibi exhibeámus servitútem. Per Dóminum.
33. Seguidamente un lector proclama la lectura del Apóstol. 33. Deinde lector profert lectionem de Apostolo.

EPÍSTOLA
Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11

Hermanos:
Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte.
Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así corno Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.
Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.
Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabernos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.
Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

34. Acabada la epístola todos se levantan, y el sacerdote -o si fuera necesario un salmista- entona solemnemente el Aleluya, que repiten todos.
Después el salmista o cantor proclama el salmo, y el pueblo intercala Aleluya, en cada una de sus estrofas.
34. Lecta Epistola, omnibus surgentibus, sacerdos ter sollemniter intonat, vocem gradatim elevando Allelúia, quod omnes repetunt. Si necesse est, psalmista Allelúia intonat. Deinde psalmista vel cantor profert psalmum 117, populo respondente Allelúia.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 117, 1-2. 16ab-17. 22-23
R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

35. Para el Evangelio no se llevan cirios, sino solamente incienso, si se emplea. 35. Sacerdos, more solito, imponit incensum et diacono benedicit. Ad Evangelium non portantur luminaria, sed tantum incensum.

EVANGELIO (Año B)
Jesús el Nazareno, el crucificado, ha resucitado
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 1-7
Gloria a ti, Señor.

Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras:
- «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?»
Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo:
- «No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mitad el sitio donde lo pusieron.
Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, como os dijo.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Basílica Vaticana, Sábado Santo 7 de abril de 2012

Queridos hermanos y hermanas!
Pascua es la fiesta de la nueva creación. Jesús ha resucitado y no morirá de nuevo. Ha descerrajado la puerta hacia una nueva vida que ya no conoce ni la enfermedad ni la muerte. Ha asumido al hombre en Dios mismo. «Ni la carne ni la sangre pueden heredar el reino de Dios», dice Pablo en la Primera Carta a los Corintios (15,50). El escritor eclesiástico Tertuliano, en el siglo III, tuvo la audacia de escribir refriéndose a la resurrección de Cristo y a nuestra resurrección: «Carne y sangre, tened confianza, gracias a Cristo habéis adquirido un lugar en el cielo y en el reino de Dios» (CCL II, 994). Se ha abierto una nueva dimensión para el hombre. La creación se ha hecho más grande y más espaciosa. La Pascua es el día de una nueva creación, pero precisamente por ello la Iglesia comienza la liturgia con la antigua creación, para que aprendamos a comprender la nueva. Así, en la Vigilia de Pascua, al principio de la Liturgia de la Palabra, se lee el relato de la creación del mundo. En el contexto de la liturgia de este día, hay dos aspectos particularmente importantes. En primer lugar, que se presenta a la creación como una totalidad, de la cual forma parte la dimensión del tiempo. Los siete días son una imagen de un conjunto que se desarrolla en el tiempo. Están ordenados con vistas al séptimo día, el día de la libertad de todas las criaturas para con Dios y de las unas para con las otras. Por tanto, la creación está orientada a la comunión entre Dios y la criatura; existe para que haya un espacio de respuesta a la gran gloria de Dios, un encuentro de amor y libertad. En segundo lugar, que en la Vigilia Pascual, la Iglesia comienza escuchando ante todo la primera frase de la historia de la creación: «Dijo Dios: “Que exista la luz”» (Gn 1,3). Como una señal, el relato de la creación inicia con la creación de la luz. El sol y la luna son creados sólo en el cuarto día. La narración de la creación los llama fuentes de luz, que Dios ha puesto en el firmamento del cielo. Con ello, los priva premeditadamente del carácter divino, que las grandes religiones les habían atribuido. No, ellos no son dioses en modo alguno. Son cuerpos luminosos, creados por el Dios único. Pero están precedidos por la luz, por la cual la gloria de Dios se refleja en la naturaleza de las criaturas.
¿Qué quiere decir con esto el relato de la creación? La luz hace posible la vida. Hace posible el encuentro. Hace posible la comunicación. Hace posible el conocimiento, el acceso a la realidad, a la verdad. Y, haciendo posible el conocimiento, hace posible la libertad y el progreso. El mal se esconde. Por tanto, la luz es también una expresión del bien, que es luminosidad y crea luminosidad. Es el día en el que podemos actuar. El que Dios haya creado la luz significa que Dios creó el mundo como un espacio de conocimiento y de verdad, espacio para el encuentro y la libertad, espacio del bien y del amor. La materia prima del mundo es buena, el ser es bueno en sí mismo. Y el mal no proviene del ser, que es creado por Dios, sino que existe sólo en virtud de la negación. Es el «no».
En Pascua, en la mañana del primer día de la semana, Dios vuelve a decir: «Que exista la luz». Antes había venido la noche del Monte de los Olivos, el eclipse solar de la pasión y muerte de Jesús, la noche del sepulcro. Pero ahora vuelve a ser el primer día, comienza la creación totalmente nueva. «Que exista la luz», dice Dios, «y existió la luz». Jesús resucita del sepulcro. La vida es más fuerte que la muerte. El bien es más fuerte que el mal. El amor es más fuerte que el odio. La verdad es más fuerte que la mentira. La oscuridad de los días pasados se disipa cuando Jesús resurge de la tumba y se hace él mismo luz pura de Dios. Pero esto no se refiere solamente a él, ni se refiere únicamente a la oscuridad de aquellos días. Con la resurrección de Jesús, la luz misma vuelve a ser creada. Él nos lleva a todos tras él a la vida nueva de la resurrección, y vence toda forma de oscuridad. Él es el nuevo día de Dios, que vale para todos nosotros.
Pero, ¿cómo puede suceder esto? ¿Cómo puede llegar todo esto a nosotros sin que se quede sólo en palabras sino que sea una realidad en la que estamos inmersos? Por el sacramento del bautismo y la profesión de la fe, el Señor ha construido un puente para nosotros, a través del cual el nuevo día viene a nosotros. En el bautismo, el Señor dice a aquel que lo recibe: Fiat lux, que exista la luz. El nuevo día, el día de la vida indestructible llega también para nosotros. Cristo nos toma de la mano. A partir de ahora él te apoyará y así entrarás en la luz, en la vida verdadera. Por eso, la Iglesia antigua ha llamado al bautismo photismos, iluminación.
¿Por qué? La oscuridad amenaza verdaderamente al hombre porque, sí, éste puede ver y examinar las cosas tangibles, materiales, pero no a dónde va el mundo y de dónde procede. A dónde va nuestra propia vida. Qué es el bien y qué es el mal. La oscuridad acerca de Dios y sus valores son la verdadera amenaza para nuestra existencia y para el mundo en general. Si Dios y los valores, la diferencia entre el bien y el mal, permanecen en la oscuridad, entonces todas las otras iluminaciones que nos dan un poder tan increíble, no son sólo progreso, sino que son al mismo tiempo también amenazas que nos ponen en peligro, a nosotros y al mundo. Hoy podemos iluminar nuestras ciudades de manera tan deslumbrante que ya no pueden verse las estrellas del cielo. ¿Acaso no es esta una imagen de la problemática de nuestro ser ilustrado? En las cosas materiales, sabemos y podemos tanto, pero lo que va más allá de esto, Dios y el bien, ya no lo conseguimos identificar. Por eso la fe, que nos muestra la luz de Dios, es la verdadera iluminación, es una irrupción de la luz de Dios en nuestro mundo, una apertura de nuestros ojos a la verdadera luz.
Queridos amigos, quisiera por último añadir todavía una anotación sobre la luz y la iluminación. En la Vigilia Pascual, la noche de la nueva creación, la Iglesia presenta el misterio de la luz con un símbolo del todo particular y muy humilde: el cirio pascual. Esta es una luz que vive en virtud del sacrificio. La luz de la vela ilumina consumiéndose a sí misma. Da luz dándose a sí misma. Así, representa de manera maravillosa el misterio pascual de Cristo que se entrega a sí mismo, y de este modo da mucha luz. Otro aspecto sobre el cual podemos reflexionar es que la luz de la vela es fuego. El fuego es una fuerza que forja el mundo, un poder que transforma. Y el fuego da calor. También en esto se hace nuevamente visible el misterio de Cristo. Cristo, la luz, es fuego, es llama que destruye el mal, transformando así al mundo y a nosotros mismos. Como reza una palabra de Jesús que nos ha llegado a través de Orígenes, «quien está cerca de mí, está cerca del fuego». Y este fuego es al mismo tiempo calor, no una luz fría, sino una luz en la que salen a nuestro encuentro el calor y la bondad de Dios.
El gran himno del Exsultet, que el diácono canta al comienzo de la liturgia de Pascua, nos hace notar, muy calladamente, otro detalle más. Nos recuerda que este objeto, el cirio, se debe principalmente a la labor de las abejas. Así, toda la creación entra en juego. En el cirio, la creación se convierte en portadora de luz. Pero, según los Padres, también hay una referencia implícita a la Iglesia. La cooperación de la comunidad viva de los fieles en la Iglesia es algo parecido al trabajo de las abejas. Construye la comunidad de la luz. Podemos ver así también en el cirio una referencia a nosotros y a nuestra comunión en la comunidad de la Iglesia, que existe para que la luz de Cristo pueda iluminar al mundo.
Roguemos al Señor en esta hora que nos haga experimentar la alegría de su luz, y pidámosle que nosotros mismos seamos portadores de su luz, con el fin de que, a través de la Iglesia, el esplendor del rostro de Cristo entre en el mundo (cf. Lumen gentium, 1). Amén.

36. Inmediatamente después del Evangelio se hace la homilía. Después comienza la liturgia bautismal. 36. Post Evangelium homilia, etsi brevis, ne omittatur.

Tercera parte: Liturgia bautismal Pars tertia: Liturgia baptismalis
37. El sacerdote, con los ministros se dirige a la fuente bautismal, si ésta se encuentra situada a la vista de los fieles. Si no es así, se coloca un recipiente con agua bautismal en el presbiterio. 37. Post homiliam proceditur ad liturgiam baptismalem. Sacerdos cum ministris vadit ad fontem baptismalem, si hic est in conspectu fidelium. Secus ponitur vas cum aqua in presbyterio.
Si hay catecúmenos adultos, se los llama y sus padrinos los presentan; pero si los catecúmenos son niños, son sus padres y padrinos quienes los llevan y presentan ante toda la asamblea. 38. Vocantur, si adsunt, catechumeni, qui praesentantur a patrinis, vel, si sunt parvuli, portantur a parentibus et patrinis, in faciem ecclesiae congregatae.


39. Tunc, si processio ad baptisterium vel ad fontem habenda sit, ea statim ordinatur. Praecedit minister cum cereo paschali, eumque sequuntur baptizandi cum patrinis, deinde ministri, diaconus et sacerdos. Durante processione, canuntur litaniae (n. 43). Expletis litaniis, sacerdos facit monitionem (n. 40).
38. Después el sacerdote hace a los presentes una monición con estas palabras u otras parecidas.
Hermanos, acompañemos con nuestra oración a estos catecúmenos que anhelan renacer a una nueva vida en la fuente bautismal y pidamos insistentemente todos juntos a Dios, nuestro Padre, que guíe y acompañe sus pasos hacia la fuente bautismal.
Si se bendice la fuente, pero no hay bautizandos:
Invoquemos, queridos hermanos, a Dios todopoderoso, y pidámosle que con su poder santifique esta agua, para que cuantos en ella renazcan por el bautismo sean incorporados a Cristo y contados entre los hijos de adopción.
40. Si autem liturgia baptismalis in presbyterio peragitur, sacerdos statim monitionem introductoriam facit, his vel similibus verbis:
Si adsunt baptizandi:
Précibus nostris, caríssimi, fratrum nostrórum beátam spem unánimes adiuvémus, ut Pater omnípotens ad fontem regeneratiónis eúntes omni misericórdiae suae auxílio prosequátur.
Si benedicendus est fons, sed non adsunt baptizandi:
Dei Patris omnipoténtis grátiam, caríssimi, super hunc fontem súpplices invocémus, ut qui ex eo renascéntur adoptiónis fíliis in Christo aggregéntur.
39. Dos cantores entonan las letanías a las que todos responden, estando en pie (por razón del tiempo pascual).
Si la procesión hasta el bautisterio es larga, las letanías se cantan durante dicha procesión; en este caso, se llama a los catecúmenos, antes de empezar la procesión. Esta procesión se organiza de la siguiente manera: abre la procesión un ministro con el cirio pascual, siguen los catecúmenos con los padrinos y, finalmente, va el sacerdote con los ministros. En este caso, la monición precedente se hace antes de la bendición del agua.
41. Et canuntur litaniae a duobus cantoribus, omnibus stantibus (propter tempus paschale) et respondentibus. Si autem habenda sit longior processio ad baptisterium, litaniae cantantur durante processione; quo in casu baptizandi vocantur ante processionem, et fit processio praecedente cereo paschali, quem sequuntur catechumeni cum patrinis, deinde ministri, diaconus et sacerdos. Monitio autem fiat ante benedictionem aquae.
40. Si no hay bautizos ni bendición de la fuente, omitidas las letanías, se procede inmediatamente a la bendición del agua (número 45). 42. Si non adsunt baptizandi, neque benedicendus est fons, omissis litaniis, statim proceditur ad benedictionem aquae (n. 54).
41. En las letanías se pueden añadir algunos nombres de santos, especialmente el del titular de la iglesia, el de los patronos del lugar y el de los que van a ser bautizados.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Santa María, Madre de Dios. Ruega por nosotros.
San Miguel. Ruega por nosotros.
Santos Ángeles de Dios. Rogad por nosotros.
San Juan Bautista. Ruega por nosotros.
San José. Ruega por nosotros.
Santos Pedro y Pablo. Rogad por nosotros.
San Andrés. Ruega por nosotros.
San Juan. Ruega por nosotros.
Santa María Magdalena. Ruega por nosotros.
San Esteban. Ruega por nosotros.
San Ignacio de Antioquía. Ruega por nosotros.
San Lorenzo. Ruega por nosotros.
Santas Perpetua y Felicidad. Rogad por nosotros.
Santa Inés. Ruega por nosotros.
San Gregorio. Ruega por nosotros.
San Agustín. Ruega por nosotros.
San Atanasio. Ruega por nosotros.
San Basilio. Ruega por nosotros.
San Martín. Ruega por nosotros.
San Benito. Ruega por nosotros.
Santos Francisco y Domingo. Rogad por nosotros.
San Francisco Javier. Ruega por nosotros.
San Juan María Vianney. Ruega por nosotros.
Santa Catalina de Siena. Ruega por nosotros.
Santa Teresa de Jesús. Ruega por nosotros.
Santos y Santas de Dios. Rogad por nosotros.
Muéstrate propicio. Líbranos, Señor.
De todo mal. Líbranos, Señor.
De todo pecado. Líbranos, Señor.
De la muerte eterna. Líbranos, Señor.
Por tu encarnación. Líbranos, Señor.
Por tu muerte y resurrección. Líbranos, Señor.
Por el envío del Espíritu Santo. Líbranos, Señor.
Nosotros, que somos pecadores. Te rogamos, óyenos
Si hay bautizos:
Para que regeneres a estos elegidos con la gracia del bautismo. Te rogamos, óyenos
Si no hay bautizos:
Para que santifiques esta agua en la que renacerán tus nuevos hijos. Te rogamos, óyenos
Jesús, Hijo de Dios vivo. Te rogamos, óyenos
Si hay bautizandos, el sacerdote dice la siguiente oración con las manos juntas:
Que tu eficacia, Dios todopoderoso y eterno, se manifieste en estos sacramentos, obra de tu amor, Que el espírutu de adopción descienda sobre los nuevos hijos que van a nacer de la fuente bautismal. Que tu poder dé eficacia a la acción de tu ministro. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén
43. In litaniis addi possunt aliqua nomina Sanctorum, praesertim vero Titularis ecclesiae vel Patronorum loci et eorum qui sunt baptizandi.
Kyrie, eléison. Kyrie, eléison.
Christe, eléison. Christe, eléison.
Kyrie, eléison. Kyrie, eléison.
Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis.
Sancte Míchael, ora pro nobis.
Sancti Angeli Dei, oráte pro nobis.
Sancte Ioánnes Baptísta, ora pro nobis.
Sancte Ioseph, ora pro nobis.
Sancti Petre et Paule, oráte pro nobis.
Sancte Andréa, ora pro nobis.
Sancte Ioánnes, ora pro nobis.
Sancta María Magdaléna, ora pro nobis.
Sancte Stéphane, ora pro nobis.
Sancte Ignáti Antiochéne, ora pro nobis.
Sancte Laurénti, ora pro nobis.
Sanctae Perpétua et Felícitas, oráte pro nobis.
Sancta Agnes, ora pro nobis.
Sancte Gregóri, ora pro nobis.
Sancte Augustíne, ora pro nobis.
Sancte Athanási, ora pro nobis.
Sancte Basíli, ora pro nobis.
Sancte Martíne, ora pro nobis.
Sancte Benedícte, ora pro nobis.
Sancti Francísce et Domínice, oráte pro nobis.
Sancte Francísce (Xavier), ora pro nobis.
Sancte Ioánnes María (Vianney), ora pro nobis.
Sancta Catharína (Senénsis), ora pro nobis.
Sancta Terésia a Iesu, ora pro nobis.
Omnes Sancti et Sanctae Dei, oráte pro nobis.
Propítius esto, líbera nos, Dómine.
Ab omni malo, líbera nos, Dómine.
Ab omni peccáto, líbera nos, Dómine.
A morte perpétua, líbera nos, Dómine.
Per incarnatiónem tuam, líbera nos, Dómine.
Per mortem et resurrectiónem tuam, líbera nos, Dómine.
Per effusiónem Spíritus Sancti, líbera nos, Dómine.
Peccatóres, te rogámus, audi nos.
Si adsunt baptizandi
Ut hos eléctos per grátiam Baptísmi regeneráre dignéris, te rogámus, audi nos.
Si non adsunt baptizandi
Ut hunc fontem, regenerándis tibi fíliis, grátia tua sanctificáre dignéris, te rogámus, audi nos.
Iesu, Fili Dei vivi, te rogámus, audi nos.
Christe, audi nos. Christe, audi nos.
Christe, exáudi nos. Christe, exáudi nos.
Si adsunt baptizandi, sacerdos, extensis manibus, dicit hanc orationem:
Omnípotens sempitérne Deus, adésto magnae pietátis tuae sacraméntis, et ad recreándos novos pópulos, quos tibi fons baptísmatis párturit, spíritum adoptiónis emítte, ut, quod nostrae humilitátis gérendum est mystério, virtútis tuae impleátur efféctu. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

Bendición del agua bautismal Benedictio aquae baptismalis
42. Enseguida el sacerdote bendice el agua bautismal, diciendo la siguiente oración con las manos juntas:
Oh Dios, que realizas en tus sacramentos obras admirables con tu poder invisible, y de diversos modos te has servido de tu criatura el agua para significar la gracia del bautismo.
Oh Dios, cuyo espíritu, en los orígenes del mundo, se cernía sobre las aguas, para que ya desde entonces concibieran el poder de santificar.
Oh Dios, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste el nacimiento de la nueva humanidad, de modo que una misma agua pusiera fin al pecado y diera origen a la santidad.
Oh Dios, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de Abrahán, para que el pueblo liberado de la esclavitud del Faraón fuera imagen de la familia de los bautizados.
Oh Dios, cuyo Hijo, al ser bautizado por Juan en el agua del Jordán, fue ungido por el Espíritu Santo; colgado en la cruz vertió de su costado agua, junto con la sangre; y después de su resurrección mandó a sus apóstoles: "Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo."
Mira ahora a tu Iglesia en oración y abre para ella la fuente del bautismo. Que esta agua reciba, por la obra del Espíritu Santo, la gracia de tu Unigénito, para que el hombre, creado a tu imagen y limpio en el bautismo, muera al hombre viejo y renazca, como niño, a nueva vida por el agua y el Espíritu.
Y, metiendo, si lo cree oportuno, el cirio pascual en el agua una o tres veces, prosigue:
Te pedimos, Señor, que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, descienda sobre el agua de esta fuente,
Y, teniendo el cirio en el agua, prosigue:
para que todos los sepultados con Cristo en su muerte, por el bautismo, resuciten con él a la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
44. Deinde sacerdos benedicit aquam baptismalem dicens, extensis manibus, hanc orationem:
Deus, qui invisíbili poténtia per sacramentórum signa mirábilem operáris efféctum, et creatúram aquae multis modis praeparásti, ut baptísmi grátiam demonstráret;
Deus, cuius Spíritus super aquas inter ipsa mundi primórdia ferebátur, ut iam tunc virtútem sanctificándi aquárum natúra concíperet;
Deus, qui regeneratiónis spéciem in ipsa dilúvii effusióne signásti, ut uníus eiusdémque eleménti mystério et finis esset vítiis et orígo virtútum;
Deus, qui Abrahae fílios per Mare Rubrum sicco vestígio transíre fecísti, ut plebs, a Pharaónis servitúte liberáta, pópulum baptizatórum praefiguráret;
Deus, cuius Fílius, in aqua Iordánis a Ioánne baptizátus, Sancto Spíritu est inúnctus, et, in cruce pendens, una cum sánguine aquam de látere suo prodúxit, ac, post resurrectiónem suam, discípulis iussit: "Ite, docéte omnes gentes, baptizántes eos in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti": réspice in fáciem Ecclésiae tuae, eíque dignáre fontem baptísmatis aperíre.
Sumat haec acqua Unigéniti tui grátiam de Spíritu Sancto, ut homo, ad imáginem tuam cónditus, sacraménto baptísmatis a cunctis squalóribus vetustátis ablútus, in novam infántiam ex aqua et Spíritu Sancto resúrgere meréatur.
Et immittens, pro opportunitate, cereum paschalem in aquam semel vel ter, prosequitur:
Descéndat, quaesumus, Dómine, in hanc plenitúdinem fontis per Fílium tuum virtus Spíritus Sancti,
et tenens cereum in aqua prosequitur:
ut omnes, cum Christo consepúlti per baptísmum in mortem, ad vitam cum ipso resúrgant. Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia saecula saeculórum.
R. Amen.
43. Seguidamente saca el cirio del agua, y el pueblo hace la siguiente aclamación u otra semejante:
Manantiales, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
47. Deinde tollitur cereus de aqua, populo acclamante:
Benedícite, fontes, Dómino, laudáte et superexaltáte eum in saecula.
44. Cada uno de los catecúmenos hace la renuncia a Satanás y la profesión de fe y, a continuación, recibe el bautismo.


48. Aquae baptismalis benedictione expleta et acclamatione populi prolata, sacerdos, stans, interrogat ad abrenuntiationem faciendam adultos atque parentes vel patrinos parvulorum, ut in respectivis Ordinibus Ritualis Romani determinatur. Si unctio cum oleo catechumenorum adultorum facta non sit antea, inter ritus immediate praeparatorios, fit hoc momento.


49. Deinde sacerdos singulos adultos de fide interrogat, atque, si de parvulis agitur, triplicem professionem fidei ab omnibus parentibus et patrinis simul requirit, ut in respectivis Ordinibus indicatur. Ubi hac nocte multi sunt baptizandi, ritum ordinari potest ita ut, statim post responsionem baptizandorum, patrinorum atque parentum, celebrans postulet ac recipiat renovationem promissionum baptismalium omnium adstantium.


50. Peractis interrogationibus, sacerdos baptizat electos adultos et parvulos.


51. Post baptismum sacerdos infantes ungit chrismate. Omnibus vero, sive adultis sive parvulis, vestis candida traditur. Deinde sacerdos vel diaconus accipit cereum paschalem de manu ministri atque cerei neophytorum accenduntur. Pro infantibus ritus Effetha omittitur.


52. Postea, nisi ablutio baptismalis aliique ritus explanativi, in presbyterio locum habuerint, fit reditus in presbyterium, processione ordinata uti antea, neophytis vel patrinis seu parentibus cereum accensum gestantibus. Durante processione canitur canticum baptismale Vidi aquam vel alius cantus aptus (n. 56).
Si está presente el obispo, los catecúmenos adultos reciben inmediatamente la confirmación; en caso contrario, el presbítero que ha administrado el bautismo puede también confirmar a los catecúmenos adultos (Cf. Ritual de la iniciación cristiana de Adultos, nn. 228 y 362). 53. Si adulti sunt baptizati, Episcopus vel, eo absente, presbyter qui baptismum contulit statim sacramentum Confirmationis eis ministret in presbyterio, ut in Pontificali aut Rituali Romano indicatur.

Bendición del agua común Benedictio aquae
45. Si no hay bautizos, ni se bendice la fuente bautismal, el sacerdote bendice el agua con la siguiente oración:
Invoquemos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo, y pidámosle que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.
Después de una breve oración en silencio, prosigue con las manos juntas:
Señor, Dios nuestro, escucha las oraciones de tu pueblo que vela en esta noche santa, en que celebramos la acción maravillosa de nuestra creación y la maravilla aún más grande, de nuestra redención;
dígnate bendecir + esta agua. La creaste para hacer fecunda la tierra y para fravorecer nuestros cuerpos con el frescor y la limpieza. La hiciste también instrumento de misericordia al librar a tu pueblo de la esclavitud y apagar su sed en el desierto; por los profetas la revelaste como signo de la nueva alianza que quisiste sellar con los hombres. Y, cuando Cristo descendió a ella en el Jordán, renovaste nuestra naturaleza pecadora. Que esta agua, Señor, avive en nosotros el recuerdo de nuestro bautismo y nos haga participar en el gozo de nuestros hermanos, bautizados en la Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
54. Si vero non adsunt baptizandi, neque fons baptismalis benedicendus est, sacerdos ad aquam benedicendam fideles introducit, dicens:
Dóminum Deum nostrum, fratres caríssimi, supplíciter exorémus, ut hanc creatúram aquae benedícere dignétur, super nos aspergéndam in nostri memóriam baptísmi. Ipse autem nos renováre dignétur, ut Spirítui, quem accépimus, fidéles maneámus.
Et post brevem pausam in silentio hanc orationem profert, extensis manibus:
Dómine Deus noster, pópulo tuo hac nocte sacratíssima vigilánti adésto propítius: et nobis, mirábile nostrae creatiónis opus, sed et redemptiónis nostrae mirabílius, memorántibus, hanc aquam benedícere tu dignáre. Ipsam enim tu fecísti, ut et arva fecunditáte donáret, et levámen corpóribus nostris munditiámque praebéret. Aquam étiam tuae minístram misericórdiae condidísti: nam per ipsam solvísti tui pópuli servitútem illiúsque sitim in desérto sedásti; per ipsam novum fodus nuntiavérunt prophétae, quod eras cum homínibus initúrus; per ipsam dénique, quam Christus in Iordáne sacrávit, corrúptam natúrae nostrae substántiam in regeneratiónis lavácro renovásti. Sit ígitur haec aqua nobis suscépti baptísmatis memória, et cum frátribus nostris, qui sunt in Páschate baptizáti, gáudia nos tríbuas sociáre. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

Renovación de las promesas del bautismo Renovatio promissionum baptismalium
46. Acabado el rito del bautismo (y de la confirmación), o después de la bendición del agua, si no hubo bautismos, todos, de pie y con las velas encendidas en sus manos, renuevan las promesas del bautismo.
El sacerdote dirige a los fieles la siguiente monición u otra semejante:
Hermanos: Por el misterio pascual hemos sido sepultados con Cristo en el bautismo, para que vivamos una vida nueva. Por tanto, terminado el ejercicio de la Cuaresma, renovemos las promesas del santo bautismo, con las que en otro tiempo renunciamos a Satanás y a sus obras y prometimos servir fielmente a Dios, en la santa Iglesia católica. Así, pues:
Primera fórmula:
Sacerdote: ¿Renunciáis a Satanás?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Y a todas sus obras?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Y a todas sus seducciones?
Todos: Sí, renuncio.
Segunda fórmula:
Sacerdote: ¿Renunciáis al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a todas las seducciones del mal, para que no domine en vosotros el pecado?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a Satanás, padre y príncipe del pecado?
Todos: Si, renuncio.
Tercera fórmula:
Sacerdote: ¿Renunciáis a Satanás, esto es: al pecado, como negación de Dios; al mal, como signo de pecado en el mundo; al error, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo, como falta de testimonio del amor?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a sus obras, que son: vuestras envidias y odios; vuestras perezas e indiferencias; vuestras cobardías y complejos; vuestras tristezas y desconfianzas; vuestras injusticias y favoritismos; vuestros materialismos y las sensualidades; vuestras faltas fe, esperanza y caridad?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser: el creeros mejores; el veros superiores; el estar muy seguros de vosotros mismos; el creer que ya estáis convertidos del todo; el quedaros en las cosas, medios, instituciones, métodos, reglamentos, y no ir a Dios?
Todos: Si, renuncio.
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Prosigue el sacerdote: ¿Creéis en Dios,
Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Todos: Si, creo.
Sacerdote: ¿Creéis en Jesucristo, su Hijo único, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
Todos: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
Todos: Sí, creo.
Y el sacerdote concluye: Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos regeneró por el agua y el Espíritu Santo y que nos concedió la remisión de los pecados, nos guarde en su gracia, en el mismo Jesucristo nuestro Señor, para la vida eterna.
Todos:
Amén.
55. Ritu baptismi (et confirmationis) expleto, vel si hic non habuit locum, post benedictionem aquae, omnes, stantes et candelas accensas in manibus gestantes, promissionem fidei baptismalis, una cum baptizandis, renovant, nisi iam locum habuerit, (cf. n. 48).
Sacerdos fideles alloquitur, his vel similibus verbis:
Per paschále mystérium, fratres caríssimi, in baptísmo consepúlti sumus cum Christo, ut cum eo in novitáte vitae ambulémus. Quaprópter, quadragesimáli observatióne absolúta, sancti baptísmatis promissiónes renovémus, quibus olim Sátanae et opéribus eius abrenuntiávimus, et Deo in sancta Ecclésia cathólica servíre promísimus. Quaprópter:
Sacerdos: Abrenuntiátis Sátanae?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Et ómnibus opéribus eius?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Et ómnibus pompis eius?
Omnes: Abrenúntio.
Vel:
Sacerdos: Abrenuntiátis peccáto, ut in libertáte filiórum Dei vivátis?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Abrenuntiátis seductiónibus iniquitátis, ne peccátum vobis dominétur?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Abrenuntiátis Sátanae, qui est auctor et princeps peccáti?
Omnes: Abrenúntio.
Si casus fert, haec altera formula aptari potest a Conferentiis Episcoporum, iuxta locorum necessitates. Deinde sacerdos prosequitur:
Sacerdos: Créditis in Deum Patrem omnipoténtem, creatórem caeli et terrae?
Omnes: Credo.
Sacerdos: Créditis in Iesum Christum, Fílium eius únicum, Dóminum nostrum, natum ex María Vírgine, passum et sepúltum, qui a mórtuis resurréxit et sedet ad déxteram Patris?
Omnes: Credo.
Sacerdos: Créditis in Spíritum Sanctum, sanctam Ecclésiam cathólicam, sanctórum communiónem, remissiónem peccatórum, carnis resurrectiónem et vitam aetérnam?
Omnes: Credo.
Et sacerdos concludit: Et Deus omnípotens, Pater Dómini nostri Iesu Christi, qui nos regenerávit ex aqua et Spíritu Sancto, quique nobis dedit remissiónem peccatórum, ipse nos custódiat grátia sua, in Christo Iesu Dómino nostro, in vitam aetérnam.
Omnes: Amen.
47. El sacerdote asperja al pueblo con agua bendita, mientras todos cantan la siguiente antífona u otro canto de índole bautismal:
Vi que manaba agua del lado derecho del templo, aleluya. Y habrá vida dondequiera que llegue la corriente y cantarán: Aleluya, aleluya.
56. Sacerdos aspergit populum aqua benedicta, omnibus cantantibus:
Antiphona
Ant. Vidi aquam egrediéntem de templo, a látere dextro, allelúia; et omnes, ad quos pervénit aqua ista, salvi facti sunt et dicent: Allelúia, allelúia.
Cantari potest etiam alius cantus indolem baptismalem prae se ferens.
48. Mientras tanto los neófitos son conducidos a su lugar entre los fieles.
Si la bendición del agua bautismal se hizo en el presbiterio, los ministros llevan con dignidad el recipiente del agua al bautisterio.
Si no hubo bendición del agua bautismal, el agua bendita se deja en lugar conveniente.
57. Interim neophyti deducuntur ad locum suum inter fideles. Si benedictio aquae baptismalis facta non est in baptisterio, diaconus et ministri reverenter portant vas aquae ad fontem. Si benedictio fontis locum non habuit, aqua benedicta reponitur loco convenienti.
49. Acabada la aspersión, el sacerdote vuelve a la sede, omitida la profesión de fe, dirige la oración de los fieles, en la que los neófitos participan por primera vez. 58. Aspersione facta, sacerdos redit ad sedem, ubi, omisso symbolo, moderatur orationem universalem, quam neophyti primum participant.

Oración de los fieles
146. Por medio de Jesucristo el Señor, resucitado de la muerte por el poder del Espíritu Santo, dirigimos en esta santa noche nuestra súplicas al Padre.
- Por todos los que, reunidos en asamblea por todo el mundo, renuevan esta noche su adhesión a Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
- Por los catecúmenos que, iluminados con la luz de Cristo, se incorporan esta noche a la Iglesia por los sacramentos de la iniciación cristiana. Roguemos al Señor.
- Por el Papa, por nuestro Obispo, por todos los obispos, sacerdotes, diáconos y demás ministros de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Por el Rey, por el gobierno de nuestro país, por los gobernantes de todos los pueblos y naciones. Roguemos al Señor.
- Por toda la humanidad que, rescatada en Cristo de la muerte, todavía sufre en la espera de su plena liberación. Roguemos al Señor.
- Por nosotros que, renacidos del agua y del Espíritu, nos disponemos a participar en el banquete de la Pascua y queremos vivir en plenitud el misterio pascual. Roguemos al Señor.
Señor y Dios nuestro, tú que, por el poder del Espíritu, has resucitado a Jesús del reino de los muertos para tu gloria y para nuestra salvación, escucha la oración que la Iglesia te dirige en esta santa noche, apoyada en la intercesión del mismo Jesucristo tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Cuarta parte: Liturgia eucarística Pars quarta: Liturgia eucharistica
50. El sacerdote va al altar y comienza la liturgia eucarística, en la forma habitual. 59. Sacerdos accedit ad altare et more solito incipit liturgiam eucharisticam.
51. Conviene que el pan y el vino sean llevados por los neófitos. 60. Praestat, ut panis et vinum afferantur a neophytis vel, si sint parvuli, ab eorum parentibus vel patrinis.
52. Oración sobre las ofrendas
Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y acepta sus ofrendas, para que la nueva vida que nace de estos sacramentos pascuales sea por tu gracia, prenda de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
61. Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, preces pópuli tui cum oblatiónibus hostiárum, ut, paschálibus initiáta mystériis, ad aeternitátis nobis medélam, te operánte, profíciant. Per Christum.
53. Prefacio pascual I: en esta noche.
EL MISTERIO PASCUAL
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en esta noche en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado.
Porque él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
62. Praefatio paschalis I: De mysterio paschali (in hac potíssimum nocte).
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hac potíssimum nocte (die) gloriósius praedicáre, (sed in hoc potíssimum gloriósus praedicáre,) cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
Cuando se utiliza el Canon romano, se dicen Reunidos en comunión, y Acepta, Señor, en tu bondad propios.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.
63. In Prece eucharistica, memoria fit baptizatorum et patrinorum, iuxta formulas quae in Missali et Rituali Romano pro singulis Precibus eucharisticis inveniuntur.
PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS. Quando adhibetur Canon romanus, dicuntur Communicántes et Hanc ígitur propria.


64. Ante Ecce Agnus Dei, sacerdos neophytos breviter monere potest de prima Communione recipienda et de pretio tanti mysterii, quod est initiationis culmen et totius vitae christianae centrum.


65. Expedit ut neophyti sacram Communionem recipiant sub utraque specie, una cum patrinis, matrinis, parentibus et coniugibus catholicis, necnon catechistis laicis. Convenit etiam ut, de consensu Episcopi diocesani, ubi adiuncta hoc suadeant, omnes fideles ad sacram Communionem sub utraque specie admittantur.
54. Antífona de comunión 1 Cor 5, 7-8
Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebremos la Pascua, con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad. Aleluya.
66. Antiphona ad communionem 1Co 5, 7-8
Pascha nostrum immolátus est Christus; ítaque epulémur in ázymis sinceritátis et veritátis, allelúia.
Opportune cantatur Ps 117.
55. Oración después de la comunión
Derrama, Señor, sobre nosotros tu espíritu de caridad, para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en un mismo sacramento pascual. Por Jesucristo, nuestro Señor.
67. Post communionem
Spíritum nobis, Dómine, tuae caritátis infúnde, ut, quos sacraméntis paschálibus satiásti, tua fácias pietáte concórdes. Per Christum.
Bendición solemne.
Que os bendiga Dios todopoderoso en esta noche solemne de Pascua, y, que su misericordia os guarde de todo pecado.
R. Amén.
Y el que os ha redimido por la resurrección de su Jesucristo os enriquezca con el premio de la vida eterna.
R. Amén.
Y a vosotros, que al terminar los días de la pasión del Señor celebráis con gozo la fiesta de Pascua, os conceda también alegraros, con el gozo de la Pascua eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
68. Benedictio sollemnis
Benedícat vos omnípotens Deus, hodiérna interveniénte sollemnitáte pascháli, et ab omni miserátus deféndat incursióne peccáti.
R. Amen.
Et qui ad aetérnam vitam in Unigéniti sui resurrectióne vos réparat, vos praemiis immortalitátis adímpleat.
R. Amen.
Et qui, explétis passiónis domínicae diébus, paschális festi gáudia celebrátis, ad ea festa, quae laetítiis peragúntur aetérnis, ipso opitulánte, exsultántibus ánimis veniátis.
R. Amen.
Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, + et Spíritus Sanctus.
R. Amen.
Adhiberi potest etiam formula benedictionis finalis Ordinis Baptismi adultorum vel parvulorum, iuxta rerum adiuncta.
55. Para despedir al pueblo, el diácono, o el mismo sacerdote, dice:
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.
R. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
69. Ad populum dimittendum, diaconus vel, eo absente, ipse sacerdos cantat vel dicit:
Ite, missa est, allelúia, allelúia.
Omnes respondent:
Deo grátias, allelúia, allelúia.
Quod servatur per totam octavam Paschae.


70. Cereus paschalis accenditur in omnibus celebrationibus liturgicis sollemnioribus huius temporis.